El anciano león del cine de denuncia británico Ken Loach, 83 años dentro de exactamente un mes, vuelve a Cannes a la caza de su tercera Palma de Oro con el film más amargo y desolador de su carrera, “Sorry We Missed You” sobre una familia devastada por la crisis bancaria de 2008.

La familia formada por Ricky y Abby y sus hijos adolescentes Seb y Liza Jane sería feliz si no fuera porque su sueño de vivir en casa propia fue anulada por la crisis bancaria global que congeló su hipoteca y causó la paralización de obras en construcción con las que Ricky sostenía a su familia.

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Diez años más tarde y tras múltiples empleos ocasionales, Ricky cree realizar sus sueños repartiendo paquetes para una empresa tipo Amazon que, a cambio de renunciar a todos sus derechos laborales, le promete independencia y una segura y creciente fuente de recursos.

Obligado a vender el auto con el que su esposa se movía todo el día a atendiendo a ancianos y minusválidos para comprar su propio camión a plazos, Ricky descubrirá ser una más de los millones de víctimas de la globalización, que favorece solo a las grandes empresas y capitales.

 En su decenal colaboración con el guionista Paul Laverty, Loach continúa haciendo sentir su voz casi solitaria (lo acompañan solo un puñado de cineastas del mundo desarrollado, entre ellos los hermanos Dardenne que tratarán de disputarle la tercera Palma de Oro, y nuestro Fernando Ezequiel Solanas que con su hijo Juan presenta este sábado el documental “Que sea ley” sobre la lucha frustrada por la legalización del aborto en Argentina) en defensa de los humildes y de los triturados por el sistema.

 Pero este es tal vez el film más amargo de su carrera porque en el final no se atisba ninguna luz en el fondo del túnel, como si este no tuviera salida y los Ricky y los Abby de este mundo debieran resignarse a ser cautivos de una sociedad que progresa técnicamente y se enriquece pero solo a costa de las clases más desvalidas.

 Como siempre, Loach extrae admirables actuaciones de sus actores no profesionales (Kris Hitchen es un plomero autodependiente de 40 años mientras Debbie Honeywood es un  ama de casa y Katie Proctor y Rhys Stonede 11 y 15 años, respectivamente, podrían ser revelaciones del futuro).

 Lo acompañaba en el concurso una opera prima de MatiDiop, una ex actriz francesa de origen senegalés, sobrina del patriarca del cine de ese país Djibril Diop Mambety, y que es también la primera directora de ascendencia africana que es invitada a concurso en Cannes.

“Atlantique” afronta el tan sentido y actual tema de la migración clandestina africana en Europa con su caudal de miles y miles de muertos que hacen del Mediterráneo la más grande tumba a cielo abierto del planeta.

 Un grupo de obreros de la construcción, que no reciben sueldos desde hace tres meses, deciden intentan llegar a Europa en una piragua. Entre ellos está Suleiman de quien está enamorada la protagonista Ada (la no profesional pero rica de talento y belleza Mama Sané)que por él está dispuesta a renunciar a un matrimonio por interés con un rico y joven traficante que vive permanentemente en Italia.

Pero el viaje se concluirá trágicamente y Ada se resignará a su suerte y a la presión de sus amigas y familiares, casándose con su prometido. Pero la noche del matrimonio un extraño incendio destruye el lecho nupcial.

El principal sospechoso es Suleiman, que algunos aseguran haber visto durante la ceremonia matrimonial, y eso alienta a Ada a rebelarse y a aceptar la dura vida de las descastadas.

Pero Suleiman es solo un fantasma que ha vuelto para liberar a Ada de su promesa y a exigir al empresario constructor el dinero debido de los sueldos que, pagados a tiempo, hubiera impedido la tragedia (y con este ya son cuatro los films de Cannes que hablan de muertos vivos con el inaugural “The Dead Don’t Die”, el brasileño “Bacurau”, ambos en concurso, y el francés ”Zombie Girl”, visto e la Quincena de Realizadores, que lo hacen el tema más frecuentado del festival). 

También redivivo pero vivito y coleando fue Elton John, la principal atracción de la velada, que acompañó en la alfombra roja del estreno mundial de la docufiction a él dedicada “Rocketman” junto al director Dexter Fletcher y a su alter ego Taron Egerton, pero sin asistir a la conferencia de prensa.

Para John es una vuelta a Cannes, donde filmó hace 36 años el video de su canción “I’m Still Standing” y presentó el film fuera de concurso “Tommy”, donde interpretaba un rol secundario pero en aparición especial, pero esta vez es la ocasión para presentarse con los dos hombres más importantes de su vida: su letrista habitual Bernie Taupin y sobre todo su marido y coproductor del film David Furnish.

Realizado tras el éxito del éxito de la biografía de Freddie Mercury que recaudó más de 900 millones de dólares en todo el mundo, “Rocketman” cuenta la vida de Elton John desde su adolescencia hasta los primeros éxitos y se apresta a ser uno de los fenómenos de boletería del 2019, sin por eso agregar nada a la historia del cine.