Dos mujeres que se supone tienen una relación filial, aunque puede que no sea de sangre, se encuentran durante el fin de semana que le da título al film, en la casa en la que vive la más chica, cerca del lago San Roque, Córdoba. Hay reproches velados, caras descorteses, una relación algo perniciosa que mantiene la menor de ellas: está con un tipo mayor con el que tiene sexo duro, de ese que deja marcas y está siempre a punto del desborde.

 

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El clima parece veraniego, y también parece que entre ellas dos hubo un episodio en el pasado no resuelto. En verdad, en Fin de semana todo parece. Y eso es virtud y no error. A eso apuntan -se puede deducir- las intenciones de su director Moroco Colman. Filmada con tres relaciones de aspecto diferente (tamaño y forma de la pantalla), 1.33:1, 2.35:1 y 1.85:1; con tres directores de fotografía diferente en cada una de ellas; y también con filtros que permiten tonalidades diferentes, las búsquedas de Colman, al menos en parte, apuntan a dificultar la atención del espectador sobre su relato, y así y todo conseguirla.

Esta especie de desafío autoimpuesto tiene una buen resultado: vaya mérito. Y lo tiene por escenas (más que episodios o situaciones) que logran suscitar la atención como aquellos cambios consiguen dificultarla (que es precisamente lo que convencionalmente se busca a fin de que los espectadores no pueden focalizar su atención). Son dos escenas de sexo esplícito (una a plena luz del día, otra en la noche de luces de neón) y una no tan explícita, que por la naturalidad de su llegada (en especial la segunda) y la falta de artilugios en su ejecución y filmación, ubican al espectador más cerca de las intenciones de Colman.

Fin de semana resulta entonces una especie de ejercicio en el que el espectador se ejercita a sí mismo como tal (una modalidad más del siglo XXI de concebir el cine). Colman desafía la autonomía con la que siempre el espectador supone ve, observa y analiza todo, en especial cuando se trata de uno de cine independiente.

Fin de semana (Argentina, 2016). Dirección y guión: Moroco Colman. Con: María Ucedo, Sofía Lanaro, Lisandro Rodríguez, Eva Bianco,
Jean Pierre Noher, Jessica Kloner, Roberto Videla, Magdalena Combes Tillard. 74 minutos. Prohibida para menores de 18 años.