En una ceremonia dominada por el escándalo de los acosos y abusos sexuales, la Asociación de Prensa Extranjera de Hollywood (HFPA) entregó anoche unos premios Globo de Oro repartidos en los que sobresalió el drama “Tres anuncios por un crimen”, que ganó cuatro galardones en los rubros mejor película dramática, mejor actriz dramática para Frances McDormand, mejor guión para el también director Martin McDonagh y mejor actor secundario para Sam Rockwell.

Más allá de los ganadores, lo notable de la noche pasó por el masivo rechazo a los acosos sexuales que se denunciaron en el último año en Hollywood. 

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“Para los hombres en esta sala va a ser la primera vez en meses que no va a ser aterrador escuchar su nombre en voz alta”, fue uno de los varios chistes del monólogo de apertura de poco menos de 15 minutos con el que Meyers comenzó el show y cuando marcó el punto más alto de una performance que pasó casi desapercibida el resto de la velada.

Meyers fue fiel a su estilo mordaz de análisis de la actualidad y no eludió ninguno de los temas que estuvieron en boca de todos en 2017, con ácidas referencias al racismo, inequidad de género y abusos sexuales, como cuando afirmó: “Harvey Weinstein no está aquí esta noche, pero no se preocupen porque va a volver dentro de 20 años cuando sea el primero en ser abucheado durante la sección in memoriam”.

Este tipo de ceremonias, en las que buena parte de la élite del entretenimiento de Hollywood se reúne bajo un mismo techo y se sabe observada por la opinión pública, suele ser tomada como una oportunidad para abordar temas de actualidad y enviar mensajes de fuerte contenido político.

Anoche, como no podía ser de otra manera, el tópico preponderante fue el del escándalo de denuncias por abuso de poder, acoso y abuso sexual contra numerosas personalidades de Hollywood; una incesante ola de acusaciones que desnudaron para el gran público una de las peores caras del detrás de escena del show business.

Prácticamente todas las mujeres, pero también los hombres, aceptaron la convocatoria para vestir de negro y llevar un prendedor con la leyenda “Time´s up” (“Ya es hora”) como una forma de protesta que lógicamente luego trasladaron a sus discursos de aceptación de premios.

Uno de los momentos más emotivos de la noche fue en el que Reese Witherspoon introdujo el premio Cecil B. DeMille a la trayectoria cinematográfica para la actriz, presentadora, empresaria y productora Oprah Winfrey.

De origen humilde, Winfrey supo amasar una fortuna con la creación de medios de comunicación y a sus 63 años ya ha sido galardonada con la Medalla Presidencial de la Libertad de manos de Barack Obama, la condecoración civil más alta de Estados Unidos, y el premio Disney Legend por sus contribuciones a la industria cinematográfica y televisiva.

“Ya es hora, un nuevo día está en el horizonte”, repitió Oprah el mantra que convoca a toda la industria por estos días y, ante la mirada embobada de sus colegas, recordó el ejemplo de Rosa Parks, figura importante por los derechos civiles de los negros en Estados Unidos.

Pero no fue Winfrey la que generó el momento más enternecedor del programa, ya que el puesto se lo robó la aparición de Kirk Douglas en el escenario, quien con sus 101 años y acompañado por su nuera Katherine Zeta-Jones, presentó el premio a mejor guión.

Con dificultades para expresarse, pero de mirada vivaz y de guiño fácil a una sala colmada que lo aplaudía de pie, la estrella de “Espartaco” agradeció el homenaje y bromeó con que por la belleza de Zeta-Jones era difícil “hablar después” de ella.