Un golpe inesperado. De esos que llegan con la guardia bajísima y dan de lleno en el estómago. Nadie que ame la música pudo salir ileso de esto. Prince murió y no hay palabras suficientes para describir su obra, su influencia, y el vacío irremplazable que dejó. El jueves alrededor de las 14 lo que había comenzado como un rumor se confirmaba. No lo quisimos creer. Fue buscar y buscar a alguien que dijera que era mentira, que se trataba, otra vez, de esas muertes que renacen en Twitter. Pero no. La desmentida nunca llegó. Los diarios del mundo reflejaron el viernes la noticia. Acá también se recordó la única vez que Prince vino al país, en 1991, con un show al que se consideró tan corto como contundente. “Si seguía, me desmayaba”, dijo hace un tiempo Charly García, al describir la potencia de la performance.

Pero ¿Cómo poner en palabras lo que Prince significa para la historia moderna de la música? Como artista y como diseñador de una carrera siempre arriesgada, dando portazos a multinacionales, con una residencia de 21 shows sold-out en Londres con diferentes listas de temas todos los días, actuando en cine, hizo de su vida creativa una obra conceptual en constante mutación. Son muchas las valoraciones que se repitieron en estos días al recordarlo. Un breve repaso por ellas para intentar comprender quién fue Prince y por qué su muerte nos deja totalmente desolados a quienes más de una vez escuchando su guitarra, bailando su música o viendo algún registro en vivo dijimos: “Es un animal, una bestia”.

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Inclasificable. Si se habla de géneros, fue rey de muchos. Funk, soul, pop, rock, new wave. Dueño de una experimentación y riesgo únicos que se sintetizan en el “sonido Minneapolis”, creó su propio estilo. Innominable. también, claro, si hasta en el pico de su carrera, el geniecillo abolió su nombre y creó un símbolo impronunciable para identificarse. Así se lo llamó “Símbolo”, “El artista”, “El artista antes llamado Prince” o “TAFKAP”, en inglés.

Revolucionario y prolífico. Al inicio de su carrera, firmó contrato con Warner, única discográfica que le garantizó independencia artística. Ya a los 20 años, en su álbum debut ForYou, compuso, arregló, produjo e interpretó todos los instrumentos. Con Purple Rain, en 1984, logró lo que solo los Beatles habían podido hacer: un disco, una película, y un simple en el número uno. Además, ganó el Oscar por la banda de sonido. Absorbió lo mejor de sus maestros para desarmar su lógica. Hendrix, Jackson 5, James Brown, Miles Davis, Sly & The Family Stone, Duke Ellington, Stevie Wonder, en las raíces de un artista sin techo. Tiene más de 40 discos, vendió millones y grabó muchísimo material que no salió a la luz.

Intérprete excepcional. Dominaba una amplia gama de instrumentos, principalmente la guitarra, el piano y el bajo. Su solo de guitarra en “While my guitar gently weeps”, de cuando fue inducido al Rock n’ Roll Hall of Fame, vuelve irrefutable su inmenso talento con el instrumento. Eric Clapton dijo cuando le preguntaron qué se sentía ser el mejor guitarrista del mundo: “No sé, pregúntenle a Prince”.

Provocador y transgresor: Desafió a la industria y escandalizó con sus letras explícitas. Su tercer disco Dirty Mind valió la creación del sello Parental Advisory que aún hoy aparece en las tapas de algunos discos advirtiendo lenguaje adulto en su contenido. A principios de los ’90 entró en crisis con Warner, escribiendo la palabra “Slave” (esclavo) cada vez que aparecía en público. “Si el artista no es dueño de su master, su master es dueño de él”, dijo en 1996. “The Most Beautiful Girl in the World”, su primer single independiente fue un éxito descomunal y abrió la puerta a una nueva etapa.

Ambiguo, extravagante y ególatra. Siempre coqueteó con su costado femenino con poses, ropas, maquillaje. Jugando al ser andrógino, su look fue una marca registrada. Su hit “I would die 4 u” rezaba: “No soy un hombre / no soy una mujer / soy algo que nunca podrás entender.” Visionario. Abrazó internet ni bien apareció como un terreno de libertad, marcó el camino de independencia artística y fue uno de los primeros en entender que ante el avance de la piratería y las migajas que las discográficas le dispersaban por su obra, el vivo era la empresa más rentable para su obra.

Influyente. Lenny Kravitz, Jamiroquai, Wyclef Jean, entre muchos otros, y los locales Charly García, Fito Páez, Spinetta, Illya Kuryaki reconocieron más de una vez su fanatismo y le agradecieron al músico su inspiradora genialidad. Lo lloraron con sentidas palabras Jagger, Richards, Peter Gabriel, Annie Lennox, Slash, Paul Stanley, Stevie Wonder, Brian Wilson, Pete Townshend, Spike Lee. Su legado es infinito y la tristeza inagotable.

Capacidad mental extraordinaria para crear o inventar cosas nuevas y admirables. Eso es un genio. Eso fue Prince. Tenía 57 años. Murió el jueves en su casa después de varios días de gripe y fiebre alta. Adelantado a su tiempo pero, por suerte, en nuestro tiempo. Tuvimos el privilegio de ser contemporáneos a su obra y de esperar, en tiempo real, cada nueva entrega de su creatividad infinita. Chau Prince. Te vamos a extrañar siempre.