A sus 40 años, Hernán Jacinto es un músico versátil que muestra su inquietud y estilo en distintos proyectos que van desde la música brasileña y latina, al folklore, el tango, el candombe y el rock . Esta vez, el pianista pondrá su impronta jazzística al repertorio de los Beatles, en un homenaje que dará en la explanada de la Biblioteca Nacional el próximo 30 de septiembre.

No es algo novedoso para él. En sus conciertos siempre suele colarse algún tema de los cuatro de Liverpool. De hecho, en su más reciente disco Hope (un puñado de canciones que compuso durante la pandemia, y grabó en el estudio de Lito Vitale), incluyó «Here, There and Everywhere», de Lennon-McCartney.

“En esta oportunidad quise condensar todos esos temas que me encantan en un solo concierto. Es mi banda favorita desde chiquito”, afirma Jacinto, que estudió en la prestigiosa Berklee College of Music en Boston y colaboró con artistas como Rubén Rada, Pedro Aznar, Luis Alberto Spinetta, Javier Malosetti, Gloria Gaynor, Emmanuel Horvilleur e Iván Noble, entre muchos otros.

-¿Fue difícil la selección de temas?

-La verdad que, sí y todavía no tengo la definitiva. Pero tengo una idea: durante la cuarentena solía hacer vivos de Instagram con temas de los Beatles enganchados y ahora voy a emular eso. Como si fuera una gran obra, casi como tocar una misma canción que va mutando. Respetando las tonalidades del final de cada una, para que fluya naturalmente con el comienzo de la otra. Esa es la idea.

-Como para que la continuidad tenga un criterio armónico…

-Exactamente, como para que el enlace entre tema y tema sea algo orgánico y no algo caprichoso, que parece saltar de canción en canción.

-¿Hay algún período o disco de los Beatles que te guste más que el resto?

-Si, tengo mis favoritos, pero la verdad es que me gusta todo. De hecho, los conocí por unos discos que me regaló mi viejo, que eran unos compilados de todas las épocas, mezcladas sin criterio alguno. O sea, de entrada, me impresionó toda su obra junta. No podía creer que era el mismo grupo, me impresionó esa capacidad de hacer cosas tan buenas y tan distintas. Tantas estéticas diferentes, con búsquedas diversas. El Álbum blanco es tremendo, si tengo que elegir, pero todo es bueno.

-¿Habrá en tus próximos discos algún otro tema de ellos?

-Seguramente. Ya grabé uno, que supongo que será ese: «And I Love Her», del disco A Hard Day’s Night, de 1964. Tremendo tema.

-Para este show en la Biblioteca Nacional, ¿pensaste alguna puesta en particular?

-Si, pensaba darle una impronta de música clásica, como si fuera una obra escrita, o una ópera. Obviamente va a estar presente el jazz y la improvisación, pero me gustaría darle un marco más formal y solemne. Veremos si sale. El espacio de la biblioteca quizá me remitió a eso. Pero está bueno el lugar, tiene buen piano, espero que salga lindo.

-¿Cómo es tu rutina de estudio y de ensayo, después de tantos años de tocar?

-Siempre empiezo con un poco de Bach, y algunas cosas técnicas del libro de Hanon. Algunas cosas básicas y otras no tanto, pero que me funcionan como para entrar en calor. Pero después es sentarme a tocar libremente. Me grabo mucho, me quedo tocando improvisaciones de las que surgen canciones. Me encanta lo que tiene que ver con la grabación: me robo ideas a mi mismo todo el tiempo al escucharme (risas).

-¿El registro te ayuda a que nada se escape?

-Totalmente. Filmo, saco fotos, soy activo en las redes por eso, porque me gusta registrar los procesos creativos, porque yo lo hago sin pensar demasiado en el resultado, pero de alguna manera, hay que reordenar toda esa energía liberada sobre las teclas. Y me gusta compartir.

-¿Cómo entraste al mundo del jazz?

-El primer profesor que tuve era tradicional: música clásica, quizá algo de Piazzola. Cero jazz. Pero encontré unos CD en el escritorio de mi viejo, y me los puse a escuchar siendo preadolescente. Fui solito y me encontré con el género. Desde que toqué por primera vez, me gusto improvisar lo que me naciera. Entonces cuando lo descubrí, dije: esto es para mi. Me volví loco, tuve obviamente toda una etapa de obsesión absoluta.

-Pero nunca te cerraste…

-Tengo un gusto estético amplio. Tengo mis límites, creo que nunca me vas a ver tocando cumbia, pero bueno, soy capaz de poder adaptarme. Trabajé mucho con músicos de rock y de pop, y fueron experiencias positivas, de crecimiento, de relacionarte con gente consagrada y talentosa. Y sobre todo muy profesional. Eso está buenísimo.

-¿Te gusta más grabar o tocar en vivo?

-Me gustan mucho las dos cosas. La experimentación del estudio es hermosa, pero la adrenalina de compartir con otros es algo inigualable. El ida y vuelta que hay en escenario es clave para cualquier músico. Por eso el free jazz es casi una catarsis interna, y no es lo que más me gusta. Prefiero poder compartir y experimentar con sonidos, pero pensando que alguien más lo escuche.

-¿Vas a hacer un disco con música de Gardel?

-Me gusta ponerle jazz a melodías de los Beatles para atraer al público que se alejó del género porque no lo terminan de entender, o no les llega. Darle el toque popular siempre es atractivo. El disco gardeliano ya lo grabé, posiblemente salga a fin de año. Estuve probando temas en un viaje que hice a París hace poco, y la gente se volvía loca. Quiero ver si el año que viene hago algunos viajes más. Está bueno, porque como jazzero es difícil que te llamen a tocar, porque es más natural llamar a un yankee, entonces lo que uno hace se acopla a los circuitos que aceptan la música del mundo. Por eso me gusta ir con una propuesta estética personal y nuestra. Lo mejor de Gardel, con algo jazzero, pero también algo de folklore.

-¿Afuera hay más mercado para el tipo de música que hacés?

-Muchas veces se idealiza Europa. Estuve en París y en Londres, un poco más de un mes, tocando. Noté que son sitios con historia, muy lindos, pero acá hay más lugares y oportunidades. La escena londinense de jazz y derivados está casi muerta, en París hay algo más de movida por una tradición fuerte que hay desde siempre, pero este viaje me hizo valorar más lo logramos acá en espacios y movidas para tocar. Y gente que quiere ir a disfrutar lo que ofreces. Allá te tratan con amor y dan facilidades, pero acá también está pasando. Cada vez hay más músicos y escenarios. Eso es increíble. Entiendo que hay que seguir apostando acá. Estamos mejor de lo que pensamos.



Hernan Jacinto
El pianista homenajea a los Beatles el viernes 30 de septiembre a las 20, gratis, en la Biblioteca Nacional, Agüero 2502.