El único ídolo que tuve en mi vida es Charly García. Me gustan todas las etapas de su carrera. Desde lo más clásico a lo más experimental. Pero, con artistas así, uno siempre tiene preferencias, discos o bandas favoritas que te hacen acordar a una época de tu propia historia. Serú Girán me encanta porque es una bisagra en la vida de Charly. Entré en esa obra, en esa manera de decir las cosas y me atrapó. Yo estaba en una época complicada y siento que su música me salvó. Sin dudas me salvó. En Serú Girán eran todos músicos extraordinarios, pero mi corazón estaba con Charly.

David es tremendo; Moro, un maestro; Aznar también era bárbaro; pero Charly es el eje. Él es la síntesis perfecta entre lo popular y los detalles más refinados. Pude estar en el recital de la vuelta de Serú, en el ’92. Fui a la primera fecha y todavía recuerdo la emoción de ese reencuentro.

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No dudo de que el concierto fue mortal, pero no lo puedo evaluar desde lo técnico o lo musical. Me sobrepasaron la euforia y la adrenalina. Por eso también esa etapa es una de mis favoritas: esos shows fueron inolvidables y me recuerdan la potencia de la música.

Charly es sin dudas una artista incomparable. Hay algo de él que me conmueve particularmente: es un músico que es parte de todos. Sabe que es un prócer y lo va seguir siendo siempre. Charly García no tiene límites. «

*Florencia Ruiz es cantante, guitarrista y compositora.