En el comienzo de La sesenta, crónicas de una lucha obrera, Santiago Menconi, trabajador de la Línea 60 de colectivos y autor de Sesentazo: crónicas de un lockout, recuerda palabras de Rodolfo Walsh: “Nuestras clases dominantes siempre han procurado que no tengamos historia, doctrina, héroes, ni mártires. Cada lucha debe empezar de nuevo, separada de las luchas anteriores. La experiencia colectiva se pierde, las lecciones se olvidan. La historia aparece así como propiedad privada, cuyos dueños son los dueños de todas las otras cosas”.

“Que los trabajadores puedan ser los que cuentan en vez de que siempre la historia la cuente la burguesía, las patronales, para nosotros es fundamental -afirma Lucas Da Rocha, miembro del colectivo cinematográfico Silbando Bembas, realizador La Sesenta, crónica de una lucha obrera-. Santiago escribió su libro con el mismo objetivo, e incluso en la película los trabajadores hablan de aprender de luchas pasadas. Contar desde el punto de vista de los trabajadores para que otras luchas del futuro puedan aprender de los aciertos y desechar los errores nos parece fundamental. Y también el rol de los trabajadores como creadores. La capacidad creadora es algo que queríamos resaltar. Tanto la creatividad en la lucha propiamente dicha como en aspectos artísticos: la libertad que da la lucha, dice un trabajador en un momento. Cuando un trabajador no está bajo la presión directa, cuando puede liberarse de esa opresión del patrón, aparece la creatividad en la inventiva popular, pero también en la creación de arte, un acceso que a los trabajadores se nos tiene bastante vedado.”

El documental se estrena el jueves 22 de julio en Cine.Ar, y se está gestionando la posibilidad de funciones presenciales en Capital y Gran Buenos Aires. “Con el aforo correspondiente -aclara Da Rocha-, porque para nosotros es muy importante la instancia de la visualización colectiva y el debate. Lo que más queremos es generar proyecciones y después poder debatir para hacer balances y demás. Todo lo que podemos hacer presencial lo vamos a hacer y esperamos anunciarlo lo antes posible.”

La película está narrada por el mismo Menconi, colectivero como su padre, trabajador de la línea 60. En septiembre de 2016, su compañero David muere aplastado por un colectivo que estaba reparando, a causa de las precarias condiciones de seguridad laborales. Los trabajadores de la línea 60 comienzan una lucha por justicia por lo que consideran un asesinato. La película está contada a partir de las crónicas recopiladas por Menconi en su libro y con imágenes que el mismo colectivo Silbando Bembas ya venía registrando de las luchas que los colectiveros habían comenzado para enfrentar el lockout patronal. “Fuimos haciendo algunos videos y al mismo tiempo registrando las etapas del conflicto, y en el medio conocimos a varios trabajadores, uno de ellos Santiago, que era miembro de la comisión de prensa.”

“El primer corte de la película tenía más de cuatro horas. Fuimos armando pequeñas escenas y las íbamos mostrando en distintas etapas del montaje a los trabajadores o a los delegados para tener el aval político. Porque era el sentido de la película: es político como herramienta de transformación y como aprendizaje para otras luchas, entonces nos parecía importante que la línea política tuviera el aval de los trabajadores”, destaca Da Rocha.

“En cada video y cada material por más chiquito que sea siempre tratamos de poner la cámara desde el punto de vista de los trabajadores. En una manifestación por lo general las cámaras de los medios hegemónicos están detrás del cerco policial, y nuestra cámara está en el medio de la movilización, junto con los trabajadores, para recuperar esa experiencia y ese punto de vista. En general es una toma de posición, pero para esta película tratamos de reforzar y ser muy conscientes del registro. Y lo mismo cuando nos metemos en la intimidad de los trabajadores. Mostramos detalles pero también tenemos tomas contemplativas; entrar y alejarnos un poco para buscar la belleza, tener una perspectiva no tan de reality y tal vez más cinematográfica. Nos parece importante lo estético porque si la película tiene fuerza estética y narrativa va a cumplir mucho mejor su objetivo de poder dar a conocer la historia desde el punto de vista de los trabajadores. Y en ese sentido no tenemos mucha experiencia, no tenemos el termómetro de cómo lo van a recibir viéndose en la pantalla grande, pero por la repercusión previa que están teniendo los avances y la difusión del estreno se ha generado mucho entusiasmo y mucho orgullo. El hecho de ver su lucha reflejada en una película les hace revalorizar de otra manera la pelea que dieron y la organización que llevó a esa pelea. Hay muchas ganas de ver la película”, concluye Da Rocha.


La sesenta, crónicas de una lucha obrera

Una película del colectivo cinematográfico Silbando Bembas. Estreno 22 de julio, en Cine.ar