La programación de Telefe se compone, junto con sus noticieros, magazines y envíos de juegos, de programas de ficción comprados en el exterior que se emiten en nuestro país bajo su exclusividad. Se las denomina “latas” por asociación a la época en que los programas grabados y emitidos se trasladaban en rollos de fílmico que se guardaban en recipientes de metal, las “latas” tan mentadas.

Este año no fue la excepción sino que se subrayó tendencia. Así, Fuerza de mujerDr. MilagroIçerde, Zuleya, Guerra de rosasElif y Alas rotas pasaron por la programación del canal de la multinacional Viacom y se sumaron a Moises y los diez mandamientos y ¿Qué culpa tiene Fatmangul? Que tuvieron o tienen, según el caso, repeticiones en momentos específicos de la programación.

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Esta tendencia redituable desde el punto de vista económico (son programas más económicos que una producción local) –aunque cuestionable desde el punto de vista artístico– le ha dado grandes satisfacciones a Telefe. No obstante, la reiteración de ciertas temáticas o modalidades de tratamiento de algunas de ellas resulta curioso.

Fuerza de mujer (lunes a viernes a las 16 y viernes también a las 23) es una tira de televisión turca que Telefe estrenó a comienzos de este año, con la intención de ocupar el lugar que dejaba el exitoso MasterChef Famosos. La tira se instaló en el prime time y no solo logró muy buenos números en su horario, sino que incluso rindió como repetición los fines de semana o en la propia semana más temprano, como repetición o anticipo.

La tira se trata de la vida de una mujer que es abandonada por su madre en su niñez, que luego queda viuda, con dos hijos a cargo y en condición de suma precariedad. Si algo caracteriza a esta producción es la sucesión infinita de desgracias que rodean a la vida de la protagonista, desde su infancia al presente, en el que se cuenta la historia. De hecho, la autoprohibición del propio placer es uno de los temas de la tira.

Dr. Milagro (lunes a viernes a las 21.30) fue la tira que Telefe eligió para reemplazar en el prime time a Minuto para ganar, el rendidor programa de juegos breves y darle descanso a la figura de Marley antes del comienzo de La voz argentina. La tira, también de origen turco, cuenta la historia de un joven doctor que presenta un trastorno del espectro autista y carga con una historia de abandonos sucesivos en su infancia. Con ese perfil, sufre un desprecio de parte de sus compañeros de trabajo quienes luego se dejan atrapar por la sencillez y ternura del joven y por su pericia en el tratamiento de los pacientes.

Içerde (lunes a viernes  a las 23.45), por su parte, otra ficción turca que se puede ver en la medianoche de Telefe, luego del híper exitoso MasterChef Celebrity II. En esta producción se puede conocer la vida de dos hermanos separados casi al nacer que van a reencontrarse en medio de una ciudad violenta en la que uno se dedica al delito y el otro es policía. Los dilemas morales y el problema de la sangre y la filiación aparecen en torno de esta historia.

En estas tres producciones de origen turco las historias de amor romántico aparecen en un lugar secundario o directamente no tienen espacio.

Este corrimiento del amor romántico del tema central de la historia coincide con otra característica común: en los tres casos están enfocados en la tragedia personal que atraviesa su protagonista y el modo en que en cada caso pueden sobreponerse a esas tragedias a través del esfuerzo personal. La combinación entre la maldad y/o la mala fortuna del medio externo junto con el convencimiento y/o la perseverancia constituyen el combo “inspirador” que se subraya en las promociones de las ficciones y en las miradas críticas que las reseñan. Este tema no es una exclusividad de las ficciones importadas de Telefe, plataformas de distribución de contenidos como Netflix, Amazon Prime y similares incluyen una creciente cantidad de ficciones basadas en dramones “inspiradores”.

Cada época cuenta sus historias. El capitalismo tradicional tiene en La ética protestante y el espíritu del capitalismo, la extraordinaria obra sociológica de Max Weber y en Un cuento de Navidad de Charles Dickens las coordenadas de lectura de ese modo de acumulación. La era actual tiene en los libros de pseudo inteligencia emocional/económica su propio ideario. ¿Quién se robó mi queso? o Padre rico, padre pobre”, entre otros, podrían encabezar la lista de libros muy promocionados y vendidos. En esa línea se ubican estas historias donde los dramas personales aparecen exacerbados, cumplen con ello la condición de cotidianeidad aumentada del melodrama clásico, pero –en estos casos– la solución no es el amor romántico sino “vibrar alto”. «