León Gieco es indispensable en la música popular argentina. Es un artista único en el mundo, y cada año que pasa apreciamos más sus enormes aportes. Es un cronista sagaz, perspicaz e incisivo de situaciones que pasan en nuestro país y en toda Latinoamérica, y lo lleva adelante no sólo con compromiso, sino también con un sentido artístico profundísimo. León tiene un estilo propio que lo pone en lo más alto, porque es creíble y sincero.

Cabe destacar que su alianza con “Gurito”, Luis Gurevich, compositor de himnos emocionantes como “Cinco siglos igual”, “Las madres del amor” y “De igual a igual”, entre otros clásicos popularizados por León, hizo crecer aún más su horizonte tan sutil y tan genial como creador de grandes canciones. Desde hace más de 20 años, trabajan en una unión excepcional.

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Creo que León, casi sin proponérselo, ha aportado en un sinfín de variables en la canción popular argentina. Lo hizo siempre bajando línea, pero de la buena, no de la politiquería barata. Lo hizo con amor, con una observación de la realidad lúcida, poniendo los puntos en las íes de asuntos que realmente hay que tener en cuenta, y no en liviandades pasajeras. Nos enseñó con sus canciones que la acción se toma con un objetivo, que hay que ocuparse y tratar de dar vuelta las malas decisiones de un montón de personas que hacen que el mundo esté como está.

En definitiva, León es un amigo y un artista gigante. Tengo el privilegio de acompañarlo para celebrar sus 70 años, disfrutándolo. Serán dos días inolvidables, emañana en el CCK y el domingo en Tecnópolis.