Dejando en claro desde un principio que la esclavitud es algo que todavía vive en múltiples espacios de la vida social, el director teatral Marcelo Lombardero estrena por estas horas la opera El Cimarrón, la biografía hecha puesta teatral del esclavo y fugitivo Esteban Montejo. Se trata de una obra pensada exclusivamente para cuatro músicos escrita por el alemán Hans Werner Henze y que por la vía del streaming se emitirá desde este miércoles 9 a las 20 y que estará disponible para su visualización durante 14 días corridos.

Luego de haber sido la cara visible de esta obra en puestas anteriores, Lombardero estrena esta versión filmada de la historia y que esta vez lo tendrá como el máximo responsable. A más de 20 años de su estreno original (situación en la que el actual director de El Cimarrón interpretó al personaje principal de la trama), esta nueva versión sobre el esclavo Montejo cuenta en la actualidad con la participación del artista venezolano Iván García en el rol del Cimarrón junto a un ensamble de cuatro músicos que brindaron el soporte instrumental necesario de esta historia.

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“Llegar a este estreno es muy extraño porque es un hecho que no sucede como antes. Uno está acostumbrado a ir a una sala, palpitar el estreno, ver la reacción del público con satisfacción o insatisfacción inmediata. Así funcionan las cosas en estos términos, pero más allá de la respuesta del público, me parece que en un año como este es importante tener un estreno operístico, porque de lo contrario nos íbamos a quedar sin la posibilidad de mostrar nuestro trabajo. En ese sentido también me parece algo importante”, aclara Marcelo Lombardero algunas horas antes del estreno formal de El Cimarrón.

Para el director, lo que se ofrecerá en pantalla no se vincula solamente con la filmación típica de una obra, sino más bien una historia que recibe un trato diferente y fue pensada para el goce del espectador. “Claramente no podemos hablar de una función teatral filmada porque lo registrado tiene otra mirada, algo más bien audiovisual. Diría que se trata de una observación más cinematográfica, aunque no es una película. Todo fue pensado como un producto ideado para una pantalla, porque claramente una pantalla no es un teatro, y no podemos remedar las condiciones que siempre tiene el teatro referidas al poder observar en comunidad a un producto”.

Una propuesta como esta nació de las casualidades y causalidades que afectaron a Lombardero y a su equipo de trabajo, situaciones que finalmente decantaron en esta nueva versión de El Cimarrón. “De esta obra venimos hablando hace unos tres años. Lógicamente la idea partía de hacerla de manera presencial en 2020 y mucho antes de que se largara la pandemia. Primero arranqué con Iván García repasando textos, y cuando se aprobaron los protocolos recién pudimos comenzar a ensayar en el Margarita Xirgu. Ahí acondicionamos el teatro levantando la platea para que hubiera espacio, y así trabajamos y montamos el espectáculo como si fuera un espectáculo normal. Fue un proceso largo y muy complejo, pero a la vez interesante y movilizante, sobre todo porque nos tuvo ocupados en momentos tensos, tiempos donde nuestra profesión no podía ejercerse”, sostiene Lombardero.

Con un contexto histórico, social y colectivo, El Cimarrón expone al flagelo del racismo mirando hacia atrás, hacia la Cuba del siglo XIX, donde un niño que nace esclavo se transforma en fugitivo para escapar de la condición opresiva en la que vive desde su más tierna edad. “La obra tiene como condición importante hablar sobre eso, sobre el racismo. Ahí creo que radica uno de los problemas mayores de la humanidad y en particular de nuestro país. Yo descreo de lo que llaman la grieta, porque es algo que es preexistente y se llama racismo. Así que lo que llaman grieta no es más que racismo. De la forma que sea, es algo que lo vemos a diario porque es un problema que está metido en nuestra sociedad. Por eso es algo que se debe sacar, exorcizar y mostrarlo, porque el racismo y la esclavitud nos carcomen, por más que parezcan cosas del pasado no lo son. No hay que ir a un barco en medio del mar índico para encontrar esclavos, porque te vas a los barrios del sur de la Ciudad de Buenos Aires y ya lo encontrás al trabajo esclavo, y eso es algo que todos saben. Lo mismo pasa en el campo, ahí donde hay apellidos ilustres tenés a gente sometida la esclavitud como en el siglo XVII. Ojalá el teatro sirva para decir algo de todo eso”.

En días como estos en los que la actividad cultural lentamente retoma sus pasos, no son pocos los que alzan su voz para criticar la forma en que las autoridades del sector cultural de la Ciudad afrontaron la pandemia y sus consecuencias. “Creo que la pandemia puso todo blanco sobre negro. En la ciudad hay una desinversión y desatención en términos culturales notables, y no veo políticas culturales aplicadas. Nos maravillamos con la oferta cultural de la Ciudad porque parece ser una industria, pero la cultura no es una industria porque las reglas de la cultura son diferentes a las de las industrias, fundamentalmente porque en la cultura la ley de la oferta y la demanda son cuestiones absolutamente secundarias”, concluye Marcelo Lombardero.


El cimarrón

Una obra de Hans Werner Henze. Coproducción entre la Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF) a través de la Maestría en Ópera Experimental, el Teatro Musical Contemporáneo y 4’33’. Puesta en escena y dirección: Marcelo Lombardero. Estreno: miércoles 9 a las 20 vía opera21.live. Entradas por Ticketek.com.ar