La pandemia de coronavirus vino a poner de manifiesto e instalar en la agenda pública extensas reflexiones sobre las condiciones laborales de todo el arco de trabajadores y trabajadoras del cine, la televisión y de las industrias culturales en general. En especial de actores y actrices cuya actividad posee una especificidad que en la Argentina se fue forjando desde principios del siglo XX. La inestabilidad laboral, que emerge dramáticamente en medio de esta emergencia, tiene raíces históricas y culturales que es preciso rescatar en este contexto.

Si bien existió una temprana asociación entre pares vinculados a la actuación (en principio del teatro, décadas más tarde del cine y la televisión), con incipientes intentos de mutualidad y sindicalización, la construcción de una identidad trabajadora nunca terminó de consolidarse. La Asociación Argentina de Actores tiene su raíz en la primera década del 1900 y el recorrido en relación a la identidad laboral y colectiva de actores y actrices tuvo innumerables altibajos que sería imposible reseñar en estas líneas. La construcción de la identidad como trabajadores y trabajadoras de la cultura no sucede sin que medien conflictos y discusiones que se extienden hasta la fecha y aún no encuentran resolución. El Ministerio de Cultura de la Nación y los organismos de fomento tomaron medidas de apoyo y protección ante una situación excepcional y atípica, pero el problema es estructural.

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Rescatamos que las luchas colectivas en este momento crítico sirven no solo para visibilizar la desprotección y el nivel de informalidad ante el rol disciplinador del mercado que se impone sobre la fuerza de trabajo, sino también para instalar debates y agendas públicas que reflexionen sobre las condiciones del sector y sobre la identidad laboral, siempre incompleta, de los actores y las actrices.