Radio Cantilo apagó sus micrófonos. Ayer fue la última emisión de la FM platense tal cual se dio a conocer. Con una grilla de programación que había atraído nombres históricos de Rock & Pop (Juan Di Natale, Gustavo Olmedo y Corina González Tejedor), figuras reconocidas y emergentes de la escena de La Plata (Lea Zavatti, Juan Facundo Díaz, Cuchi Calderón, Ayelén Berdinas) esta radio de City Bell ya no tendrá programas y emitirá solamente música. Esto significa menos fuentes de trabajo, menos voces.

“Es una pérdida muy fuerte y además incomprensible”, dijo Santi Palazzo, histórico conductor de La de Dios y al frente de Funky Kingston y La Divina Tanguedia en Radio Cantilo. “Se estaba creando un canal de comunicación, de difusión de música, pero a la vez de expresión cultural muy diversa y muy distinta a lo que habitualmente el mainstream de las radios viene imponiendo desde hace muchos años”, dijo Palazzo.

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“Muchxs dejamos en este proyecto nuestra energía, cabeza, tiempo y corazón. Y muchos no tienen cómo afrontar el pago de un alquiler el mes que viene”, remarcó  la conductora Ayelén Berdinas en Twitter. “Esta radio era el lugar, un oasis” dijo el Ruso Verea. “Se termina un sueño colectivo, la esencia de la radio se esfuma en el éter”, dijo ayer al mediodía en su última salida al aire. “Último programa. Cierra Radio Cantilo. Una pena enorme. Todavía no séqué decir. Gracias x todos los mensajes”, publicó en las redes Gustavo Olmedo.

Juan Di Natale, uno de los principales atractivos de la emisora, también se expresó por Twitter: “Voy a extrañar a City Bell, ese barrio/pueblo de ensueño y a su comunidad. Y también a la ciudad de La Plata, a cuyos misterios llegué (apenas) a asomarme. Tal vez, a partir de hoy, Radio Cantilo se vuelva uno más de esos misterios. En Radio Cantilo me reencontré con varios viejos amigos y compañeros, y conocí a un montón nuevos. A todos los abrazo en este momento tan doloroso y les digo que fue un placer compartir esta aventura que sin dudas valió la pena. Los voy a extrañar. Lo que sé es que en Radio Cantilo recuperé el entusiasmo y la alegría por mi oficio. Libertad creativa absoluta, excelente clima de trabajo, un trato humano muy raro de encontrar en estos tiempos en cualquier empresa y un entorno bellísimo. En varios aspectos, era demasiado bueno para ser real. Me despido de Radio Cantilo. Contento de haber formado parte de un proyecto único. Triste por su final, tan repentino. Y preocupado por la situación de sus trabajadores y trabajadoras, mis compañeros”.

Según la carta publicada como despedida, Sybila Producciones, la empresa propietaria de Radio Cantilo, “no superó los embates económicos que la aquejan desde el último año”. “Minimizamos los gastos, acotamos salidas, vendimos equipamientos prescindibles”, explicaron, pero “las marcas no pueden pensar en promocionar un futuro que es incierto para todos y sin una política económica que nos respalde”.

Propiedad de Marcelo Nieves -hijo de un dirigente de la filial bonaerense del sindicato de estatales UPCN-, Sybila creó Radio Cantilo tras hacerse cargo de la frecuencia 101.9, hasta entonces perteneciente al multimedios local Grupo Cielo.

Según relató Palazzo, Nieves y la CEO de Sybila, Agustina Fernández, “decidieron tomar esta determinación sin hablar con nosotros, porque estaba el plan de todos los que estábamos haciendo la radio de apoyar como fuera necesario para que esta resistencia no afloje antes de tiempo”, agregó, en referencia al slogan de Radio Cantilo: “Unite a la resistencia”.

La planta de trabajadores se reparte entre personal en relación de dependencia, contratos temporales (una figura común en la industria) y acuerdos de palabra. “¿Es nuestra culpa? Claro que no. Es el día de la marmota en los medios de comunicación”, se lamentó Juan Di Natale al aire en su último programa.

“Yo estuve un año y medio y desde el primer momento sentí que era un lugar que  tenía una apertura única. Elegía los temas, no tenía límite de tiempo para los bloques, era una verdadera radio de autor. Creo que la libertad que teníamos potenciaba y nos hacía disfrutar el trabajo. Tuve dos productoras para mí, algo que En Rock & Pop y Blue no había tenido: con Alma Carraasco y Vanesa Mercado nos entendíamos perfectamente. Igual que con los columnistas, Fernando Bogado y Luciana Cacciatore. Fue Grandioso, hasta el final me di cuenta que era algo que crecía y lo convertía en un lugar muy preciado por no tener formulas, dejándonos ser  y que se acercaba a la gente” cuenta Corina González Tejedor quien hacia el programa Allá voy, que salía los sábados de 19 a 22.

“La pandemia era un momento de estar cerca y sentíamos que acompañábamos a los oyentes. El contenido era bueno en cada programa. Fue un lindo desafío, que me permitió hacer secciones que en otras radios no pude o no brillaron tanto como acá. Además, difundir el trabajo de muchos músicos,  tratar de hablar de inclusión y otras yerbas. No es fácil mostrar canciones y poder charlar tranquilos al aire. Eso era su fuerte”, comenta la locutora.

“Fui feliz hasta el último programa, y creo que era algo para celebrar, esta radio fue una quimera. Me parece que puede haber un antes y un después. Lo pienso de verdad, porque tenía un estilo propio”, concluye Tejedor.