Había llovido todo el viernes, pero el cielo dio tregua, dejando a los miles de fanáticos de Muse disfrutar un espectáculo deslumbrante. Kaiser Chiefs abrió la velada, mientras el sol comenzaba a hacerse lugar entre las nubes y en ese momento ya no llovía. Ofrecieron clásicos de todos los tiempos a plena luz del día. Le siguieron los argentinos Airbag, que mostraron toda su energía entre canciones pop y guitarras distorsionadas.

Eran las 20 y una ansiosa multitud habitaba el Hipódromo de Palermo. Miles de fans esperaban la salida del trío inglés mientras por los parlantes sonaban músicas de una reconocible estética ochentosa.

El beat de “Algorythm” comenzó a sonar, y un grupo de bailarines encapuchados con trajes luminosos se desplegó por el escenario. Entre los encapuchados estaba Matt Bellamy, que recibió la ovación del público al salir de su traje, mostrando sus anteojos luminosos que lo acompañarían durante gran parte de la noche. Hacia el final del tema, todos los músicos de la banda eran visibles en el escenario.

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A “Algorythm”, tema que dio inicio al show y le da nombre a último disco de la banda, le siguió “Pressure”, rotundo éxito pop que supo hacerse un lugar en las redes con un divertido videoclip con reminiscencias a la cultura popular nacida en la década del ochenta. Todo el show mantuvo esa estética que podríamos llamar retro-futurista, entre las temáticas apocalípticas y la ciencia ficción. “Drill Sergeant”, interpretada por el característico cyborg de la banda en pantalla, dio inicio a un clásico que nadie en el estadio se negó a corear: era el momento de «Psycho», y el Hipódromo de Palermo oscilaba entre la euforia y la nostalgia. Al clásico tema le siguió la nueva “Break it to me”, para desencadenar en una de las más conocidas declaraciones de principios de la banda inglesa, “Uprising” hizo vibrar al público, que coreaba el famoso estribillo: “they will not force us, they will stop degrading us, they will not control us, and we will be victorious” («no nos forzarán, dejarán de degradarnos, no nos controlarán, y seremos victoriosos»).

Al superespectáculo, que estaba siendo transmitido en vivo por live streaming se comenzó a colar un protagonista que los que miraban por las redes difícilmente pudieron apreciar. El cielo cambiaba su paleta de colores, tornándose negro y espeso, aunque la lluvia todavía le daría varios minutos de ventaja al poderosísimo trío, que desplegaba su arsenal de instrumentos no tradicionales. Era momento de más clásicos, entre los que sonaron “Plug in baby” del disco “The origin of Symetry”, “Massive Blackhole”, y la esperada “Bliss”.

El show se desarrolló desde ese entonces como una obra integral compuesta por temas de todos los tiempos; así “STT Interstitial” se encadenaba a “Madness” con una fluidez que sólo la coherencia estética de Muse puede sostener.

Los relámpagos se hacían presentes como fondo de escenario, y sumaban un condimento extra a una noche. Las más de veinte mil personas congregadas en el Hipódromo de Palermo, inmersas en la emoción y el espectáculo, ignoraron los primeros indicios de lluvia. No habiendo faltado reminiscencias a otros artistas, o más bien intertextualidades a lo largo de todo el show, Christopher Wolstenholme, bajista de la banda, realizaba una interpretación del tema “Man with a Harmonica” de Ennio Morricone, dando así entrada a “Knights of Cydonia”, rockero clásico de la banda que dio cierre a una noche en que la alerta meteorológica, no le impidió a Muse llevar adelante uno de los shows musicales más espectaculares del año.


Muse acostumbró a sus fanáticos a espectáculos de una gran prolijidad de ejecución, combinada con impactantes recursos escenográficos, y esta no fue la excepción.

-Muse en el Hipódormo de Palermo. Viernes 11 de octubre.