En plena pandemia y ante la imposibilidad de realizar su trabajo de manera habitual, comenzó a gestarse entre los músicos una alternativa que podría significar un cambio rotundo en el modo de divulgación y comercialización de la música. Se trata de Musica.ar, una plataforma para divulgar la musical argentina que se adapte a las actuales formas de escucha y –al mismo tiempo– garantice la igualdad de oportunidades para todos los artistas del país.

Músicxs Argentinxs en Red (MAR), el colectivo que impulsa la idea, primero analizó todo lo que estaba pasando con las plataformas de transmisión de audio y video en Internet (conocidas por sus siglas, OTTS), que se transformaron el año pasado casi en el canal obligatorio para que el trabajo de los músicos encontrase a un público que los oiga.

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Se iniciaron contactos con el ministerio de Cultura y con Enacom, y se está trabajando para hacer realidad esta idea, siguiendo el camino que en su momento concretó el cine argentino con Cine.ar, una plataforma que durante la pandemia multiplicó sus seguidores. La idea es que Musica.ar cuente con el apoyo del Estado y sea un proyecto que favorezca la diversidad y el federalismo.

Marcela Perrone es parte de Músicxs Argentinxs en Red y coordina lo que será el archivo sonoro y categorías musicales en la futura plataforma: “Hace más de seis meses que comenzamos a trabajar en comisiones y ya son departamentos en los que se le va dando forma a lo que será cuando podamos estar disponibles. Esta idea condensa varias necesidades preexistentes a la pandemia. Tenemos que aprovechar este momento para dar respuesta”.

“Las plataformas internacionales responden a otras lógicas de consumo y hay músicas que no están disponibles –señala Perrone–. Estaría bueno cambiar eso. Porque es luchar contra la desigualdad que se genera y muchas veces no permite vivir de las creaciones propias”.

Los actuales reyes de la colina de la distribución por streaming son Spotify y YouTube, por lo que esta plataforma buscará transformarse en una alternativa a estos gigantes. Uno de sus objetivos es facilitar a los creadores sonoros de todo nuestro país una manera más simple de monetizar el trabajo y que el dinero llegue de manera más directa a quien es el dueño de los derechos. Musica.ar será un espacio sin fines de lucro, donde las ganancias se volcarán en un cien por ciento a los músicos, compositores, intérpretes y productores, por los canales legales existentes. Aunque también se espera que se pueda contar con publicidad privada, de municipios o provincias interesadas y en crear un sistema progresivo de abonos.

La intención de Musica.ar será también visibilizar las diferentes expresiones estéticas locales, que muchas veces tienen muchas dificultades para llegar a mayor número de interesados y brindarle a los artistas “una remuneración equitativa, transparente y favorable por la explotación comercial de su trabajo”, según señalan desde Músicxs Argentinxs en Red en un documento presentado a la cartera de Cultura.

La propuesta buscará constituirse como un archivo sonoro y musical que recopile, catalogue y ponga a disposición las “grabaciones sonoras y musicales de pueblos originarios, músicas criollas, músicas de afroargentinos/as, primeros registros de obras de concierto de compositores/as argentinos/as y los fonogramas actuales que registran dichas obras en salas oficiales como el Teatro Colón, entre otras, con el objetivo de construir una memoria que fortalezca el desarrollo de nuestra identidad”, detallan en el documento.

“La plataforma está pensada en función del artista y en función de que el oyente no sea un mero espectador sino que pueda ir buscando las diferentes músicas que hay en Argentina”, explicaron por escrito al ministerio de Tristán Bauer.

Perrone es también pianista y reconoce que trabajar sobre la curiosidad de los usuarios o la manera de llegar a distintos tipos de música es algo fundamental: “Estuvimos centrándonos en nuestra idiosincrasia cultural con ayuda de especialistas, musicólogos, investigadores y restauradores, para que no solo sea la novedad lo que se pueda encontrar sino que sea un espacio de conservación de materiales históricos de nuestra música, que es tan diversa. Darle accesibilidad de manera federal es clave para nosotros. Pero también es importante estar a tono con los tiempos para hacernos cargo de nuestro patrimonio sonoro, teniendo en cuenta los aspectos laborales y culturales que esto genera.”