Plata dulce (Fernando Ayala, 1982).

Un clásico total de la cinematografía argentina, que muestra cómo Argentina estuvo a la vanguardia del experimento social (junto con Chile, aunque no tiene película) que aún no se conocía como modelo económico neoliberal, y que el mundo conocería de la mano de Margaret Tatcher y Ronald Reagan. Porque hay que decirlo bien y claro: ninguna etapa anterior del capitalismo conoció tal cantidad de crisis y desfalcos financieros como la actual. Aquí se cuenta el periplo de Carlos Bonifatti (Federico Luppi), que pasa de ser dueño de una alicaída Pyme de botiquines llamada Las Hermanas -que tiene con su concuñado Rubén Molinuevo (Julio De Grazia)-, a gerente de una financiera. En pleno Mundial 1978 Bonifatti se cruza con su ex compañero de la colimba, Arteche (el genial Gianni Lunadei), que le ofrece la posibilidad de una salida a la magra situación que atraviesa su pequeña empresa, agobiada por la apertura indiscriminada de la importación y las altas tasas de interés. Luppi dijo su “Arteche y la puta madre que te parió” con una convicción tal, que la convirtió en una tan bella como indignada síntesis de lo que resultó el proceso de reconversión social, económica y cultural que había emprendido la dictadura en 1976. Desde Plata dulce, todo ciudadano argentino que la haya visto ya sabe de qué se habla, cuando se habla de lluvia de inversiones extranjeras y sus estelas: deuda externa, déficit fiscal, y siguen las firmas.

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La gran apuesta (2015, Adam McKay)

En este orden cronológico según el momento que tratan, esta película puede pensarse como la precuela de la crisis de 2008 (y una prueba de que cualquiera que no fuera negacionista la podría haber visto venir). Basada en el libro homónimo del periodista financiero Michael Lewis, cuenta cómo tres años antes de dicha crisis, cuatro tipos marginales del sistema financiero ven cómo viene la mano y deciden apostar todo lo que tienen a que, precisamente, el derrumbe sea total. La película tiene muy buen ritmo y es didáctica sin entrar en precisiones. Su gran acierto es mostrar cómo todas las especialidades construyen un microclima que impide ver, a quienes viven en él, la realidad que están construyendo. El espectador se sentirá identificado con Christian Bale, en especial cuando se lo trata de ignorante, cuando no de tonto, al contarles lo que iba a hacer.

Disponible por suscripción en Amazon Prime Video, Movistar Play y Apple iTunes y Google Play Movies.



To Big To Fail (2011, Curtis Hanson)

También conocida como Malas noticias, es una gran justificación/ explicación de por qué se salió de la crisis 2008 como se salió. Una verdadera exposición de realismo capitalista, y de por qué, después de verla, queda claro que ningún tecnicismo ni técnico alguno dará solución a la crisis económica actual, sino que tendrá que venir desde la política y con un gran debate. Too Big to Fail (que puede traducirse como demasiado grande para caer), se basa en el éxito editorial del periodista del New York Times Andrew Ross Sorkin, ‘Too Big To Fail: The Inside Story of How Wall Street and Washington Fought to Save the Financial System… and Themselves’. El film consigue los fines didácticos que busca sin dejar de entretener. Incluso se anima a darle nombres (públicos) propios a sus personajes, como es el caso de Henry Paulson (protagonizado por William Hurt), Secretario del Tesoro del Gobierno de Estados Unidos durante la crisis. Hoy se puede ver en clave de acuerdo de Argentina con el FMI

Disponible por suscripción en HBO Go y Movistar Play.



Confesiones de un banquero (2013, Marc Bauder)

La versión europea de la crisis del 2008, o cómo Alemania tenía advertencias sobre el gran desfalco que armaban los ‘bonos basura’ o hipotecas subprime, pero miró para otro lado. Y cómo después comandó la troika de la Unión Europea para someter a Grecia a una de sus más profundas crisis y humillaciones históricas. Un documental convencional que convirtió a su protagonista, Rainer Voss, en una especie de nueva estrella mediática financiera que acertó tanto como pifió en cuanto a lo que pasaría en Europa durante la década, y que al momento de la debacle de 2008 era uno de los principales expertos en inversiones de Alemania. Sentado en uno de los pisos superiores de un edificio de Frankfurt (centro financiero de Alemania), y en una entrevista en profundidad, que es prácticamente un monólogo, explica, con la frialdad de una hoja de cuchillo afilado, cómo funciona ‘el universo de las finanzas’.

Disponible en Apple iTunes.



The Inventor: Out for Blood in Silicon Valley (2019, Alex Gibney)

Una bien reciente y que viene atada a los mitos de la revolución tecnológica pero sobre todo a las ilusiones cada vez más disparatadas que provoca el deseo de hacer plata rápido y fácil, que sin dudas viene de la mano del aumento de la desigualdad. Se trata, como en aquel caso de Enron -que cerró el siglo XX y dejó en la ruina incluso a eminentes profesores universitarios-.de una joven empresaria que embauca a miles de inversores, entre otros, ex secretarios de estado de Estados Unidos, en una apuesta por demás inverosímil: hacer análisis de sangre completos a partir de una gota extraída de un dedo. La gran ilusionista es Elizabeth Holmes, quien en 2004 abrió Theranos en Silicon Valley, la empresa que revolucionaría la atención médica y que en 2014 llegó a valer nueve mil millones de dólares, y dos años después ya no valía nada. Aunque tangencialmente, el documental también deja ver cómo funciona esa especie de fábrica de mentiras conocida mundialmente como Silicon Valley.

Disponible por suscripción en HBO Max.