En los últimos días una serie de notas que publicó el diario Clarín (incluyó la tapa del diario, columnas de opinión, seguimiento en la web y una serie de posteos en sus redes sociales) se refirieron a una denuncia contra Marcelo Tinelli por una supuesto incumplimiento del aislamiento obligatorio y el uso indebido de un avión sanitario para hacerse de bienes superfluos, como chocolates o ropa.

La respuesta de Tinelli fue apelar a un micrófono amigo (Luis Novaresio, en Radio 10) para quejarse del trato que recibe de ese medio y apeló a una frase tan cierta como inverosímil en su voz: “Clarín miente”. Sin mucha sofisticación, el “gran diario argentino” lo acusó de kirchnerista (graboso delito a la luz del código penal clarinista) y lo soltó a Alfredo Leuco para que haga de las suyas.

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En el medio, empezaron a aparecer nuevos rumores de salida de Tinelli de El Trece (reaparecen en cada nuevo cortocircuito entre el conductor y el grupo mediático) que ameritaron una respuesta del canal en un comunicado formal emitido ayer que subrayó la continuidad del conductor. Luego de ese comunicado, como por arte de magia, las notas contra Tinelli se esfumaron de la home del diario y también de los rankings de más leídas. Sin embargo, editorialistas como Jorge Lanata insisten con el escarnio a Tinelli.

¿Qué te pasa, Clarín?

¿Es extraño que Clarín trate de ese modo a una figura del grupo? Sí. Por lo general, los medios informativos protegen a sus figuras ¿Es una novedad que lo haga con Marcelo Tinelli? No. De hecho, ha tenido otros enfrentamientos desde que el conductor aterrizó en el canal de constitución. En 2016, por ejemplo, tras una serie de bromas sobre el entonces presidente Macri, Tinelli sufrió un ataque en las redes sociales de trolls del PRO, muy amablemente replicado por el diario y TN. ¿Cómo salió Tinelli de ese brete? Del mismo modo que pretende salir ahora: denunciando persecusión en público y negociando una tregua en privado. Sin ir más lejos, la “crisis” terminó con el propio Tinelli tomando café en Olivos con el presidente de entonces y con la cobertura de Clarín y TN.

Clarin, como muchas corporaciones comunicacionales (como Disney, como FOX, como Televisa), no compran sólo rating, oyentes y likes (que obviamente) también compran el alineamiento automático en momentos de crisis, como éste.

¿Quién es Tinelli?

Con 30 años de trayectoria como conductor de la TV argentina, Marcelo Tinelli tiene un lugar de privilegio en el espectáculo nacional. ¿A qué se dedica Tinelli? A la exploración. Tinelli es una mezcla de barman y experimentador. A puro pragmatismo y ensayo-error convirtió su programa de deportivo en humorístico, de humorístico en musical, de musical nuevamente en humorístico y finalmente en un reality de baile con famosos a la argentina. Posiblemente su único punto de conexión entre esta ensalada de formatos sea su lugar: el conductor canchero que se ríe de todos y al que nadie desafía ni cuestiona. El humor que practica Tinelli se basa en burlarse de otros: de los que no saben que los están filmando, de los que no saben que hacen el ridículo cuando creen tener alguna habilidad curiosa o de quienes ansían el módico premio de ser famosos a partir de bailar un rato. La sensualidad que ofrece Tinelli se basa en la exhibición de cuerpos femeninos sumisos ante la mirada masculina y especialmente del masculino jefe: el propio Tinelli. Si alguna de esas mujeres osa rebelarse ante ese modelo, como Carla Conte, es expulsada. No ha cumplido con la mayor de las reglas: la de la obediencia bestial.

En este marco, que Tinelli tolere una opinión crítica al interior del grupo en el que opera (cuesta llamar trabajo a sus funciones) es complicado. La pelea de Tinelli y Clarín no es la pelea entre el gobierno y la oposición, es la pelea entre dos actores que no están acostumbrados a que se les diga que no. De tamaños distintos, de articulaciones políticas distintas y con múltiples satélites alrededor buscando hacer negocios económicos, políticos y televisivos y, cómo no, cobrar viejas facturas.

Lo que hay que mirar para saber cómo termina este conflicto es qué hace Adrián Suar, el verdadero equilibrista que ha mantenido la calma chicha entre Tinelli y Clarín.