Atahualpa Yupanqui, uno de los máximos referentes de la música de raíz, acostumbraba señalar que “nadie ama lo que no conoce”. Acaso inspirado también en esa máxima del creador de “El arriero”, el cineasta Julián Giulianelli, que venía de dirigir las películas de ficción Puentes y El otro verano, se dispuso a encontrar un conjunto de voces para reconstruir la vida y obra de un trovador que recorrió el país hasta convertirse en el cantante del pueblo: Jorge Cafrune. Pero Giulianelli no quería filmar una sucesión de testimonios e imágenes. Buscó, por sobre todo, interpretar, entender y contar el rol de Cafrune en nuestra cultura, el contenido político en la selección de su repertorio, sus convicciones y más.

“El disparador fue su viaje final a caballo a Yapeyú, Corrientes, luego de su actuación en Cosquín en 1978. Falleció tras ser arrollado por una camioneta en circunstancias poco claras. Me puse a investigar y fueron apareciendo otras cosas. Su muerte no es algo prioritario en el documental, pero fue un disparador que me llamó la atención. Luego pude entender que para entender su legado necesitaba explicar el contexto», expresa Giulianelli.

El documental Cafrune incluye testimonios de Yamila Cafrune (su hija y también cantante), Luis Nogués (histórico sonidista de Cosquín), Guillermo Byrne (historiador y testigo de las primeras quince actuaciones de Cafrune en Córdoba), Mario Perrota (Marito, el niño que grabó y giró junto a Cafrune) y el periodista Gabriel Plaza, entre muchos otros.

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El documental se centra en los años ´60 y ´70 de su carrera y en el contexto de la música popular y folklórica de ese momento: “Eso es clave para entender cómo construyó su identidad artística y su gran influencia. Mostramos también la relación que creó con el escenario de Cosquín, del que era un gran exponente, ya que era el termómetro de lo que estaba sucediendo culturalmente  en su tiempo y por dónde pasaba el gusto del público. Cafrune encarna con su popularidad ese reflejo de lo que buscaba la gente. Fue decisivo cuando presentó a Mercedes Sosa  en  escenario del festival donde no la dejaban cantar y  cómo le dio espacio también a José Larralde, mostrando su compromiso y voluntad de abrir  caminos a otros. Ese era otro de sus aportes muy valiosos.”

Giulianelli también destaca que lo atrajo la popularidad y la impronta política de Cafrune. “Su compromiso social en todo lo que hacía. Le daba importancia a lo que decía al ser tan escuchado, aprovechando su popularidad como intérprete. Indagamos en cómo era ese poder de transmisión que tenía”.

“La figura de Cafrune atrae por sí sola. Por eso también queremos empezar a recorrer la Argentina con el documental. Hay muchos lugares de nuestro país donde su figura está más presente que en Buenos Aires. Para muchos Cafrune es una deidad aún hoy y nosotros queremos compartir todo lo que descubrimos. Queremos reivindicar a Cafrune en tiempos donde la música solo parece un artículo de consumo. Hicimos un trabajo muy profundo, de mucha investigación. Nos encantaría poner nuestro granito de arena para darle mayor visibilidad en la memoria colectiva”, destaca el cineasta.

El director confiesa que lo desveló “ser muy riguroso en lo biográfico, para no herir susceptibilidades. No nos interesaba hacer una historia ficcionalizada: queríamos dejar un documental con información y reflexión. Creo que es un aporte más enriquecedor.”

El cineasta cree que la película también da pistas de por qué Cafrune fue una figura tan popular: “Su simpleza era una marca de su sabiduría. Emocionaba con las poesías que elegía cantar, no necesitaba efectos en el escenario o exploraciones sonoras muy complejas. Sentado en una silla y la guitarra conmovía a todo el mundo. Dejó un legado que emociona y puede funcionar como gran referencia para los nuevos artistas que son comprometidos con la música y las necesidades de los más vulnerables.”

Si se le pregunta  a Giulianelli cómo  cree que vería Cafrune el contexto cultural actual, el director reflexiona: “Él era un tipo muy frontal. Decía las cosas como las pensaba, era sincero, como en su forma de cantar. Nunca quería quedar bien con un sector, no le interesaba hacer relaciones públicas. Era de familia sirio libanesa, pero se enamoró del campo y allí forjó la personalidad que le permitió construirse como cantor, dando forma a su imagen que hoy es parte de nuestra memoria. Pero su forma de pensar está enmarcada en su tiempo, entonces hoy en día no se sabe cómo reaccionaría. Me parece que marcó un camino de cómo un artista debe mostrar su compromiso y eso no deberíamos pasarlo por alto.”

CAFRUNE
Una película dirigida por Julián Giulianelli. Estreno: jueves 7 de julio en el cine Gaumont, Av. Rivadavia 1635.