Si Jeffrey Katzenberg se mueve, algo debe estar pasando en la industria audiovisual. La venta en 2016 a NBC Universal de DreamWorks Animation (el estudio que había creado junto a sus amigos Steven Spielberg y David  Geffen) puso en alerta a varios, y ahora muchos están agarrándose fuerte frente al nuevo desafío que le propone al medio: la creación de Quibi, una plataforma para contenidos móviles de corta duración, con historias de no más de dos horas y media, divididas en hasta 15 episodios de entre 7 y 10 minutos cada uno, a estrenarse en frecuencia semanal, que en su primer año alcanzarán las 7 mil unidades de contenido. La fecha de lanzamiento es el 6 de abril del 2020 en América del Norte -luego en el resto del mundo, aún sin fecha- y su precio será de 4,99 dólares al mes con publicidad (durarán entre 10 y 15 segundos), y  7,99 en la opción libre de anuncios.

Para este proyecto Katzenberg contará con la buena ayuda de su amigo Spielberg, quien prepara una innovación narrativa tecnológica (su serie de terror sólo podrá ser vista después de la medianoche), pero para hacerlo se asoció con una mujer: Meg Whitman. Ella es, de alguna manera, una niña mimada del universo tech de Sillicon Valley. Artífice de la conversión de eBay en el mayor sitio de subastas y comercio electrónico en los  primeros años del siglo, desde 2011 fue titular de Hewlett-Packard, a la que dividió para crear dos nuevas empresas: HP Inc y Hewlett Packard Enterprise (HPE); en 2010 se presentó como candidata a gobernadora de California de manera independiente (fue la candidata -hombre, mujer u otro género- que más gastó de su dinero personal en una campaña) pero no ganó. Ella estará a la cabeza de la parte más comercial del proyecto y Katzenberger en el aspecto artístico. Llevan recaudados 1.000 millones de dólares para el financiamiento, de parte de gigantes como BBC, Disney, WarnerMedia, NBCUniversal y de anunciantes como Walmart, Google y PepsiCo., y esperan sumar a varios más para los 500 millones que dicen que les falta para el lanzamiento. Pero con lo que tienen ya es suficiente para ponerse a armar proyectos audiovisuales como los siguientes.

#FreeRayshawn. Producida por Antoine Fuqua, dirección de Seith Mann y un presupuesto de 15 millones de dólares, trata de un veterano de la Guerra de Irak que al ser perseguido por la policía de Nueva Orleans se refugia en su departamento con su novia y su hijo. Con Stephan James (Homecoming, la de Julia Roberts) y Laurence Fishburne.

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50 States of Fear. Antología de terror de Sam Raimi. En cada capítulo, una historia de horror basada en mitos y leyendas urbanas de cada estado de Estados Unidos.

Crazy Talented. Doug Liman (Al filo del mañana) dirige esta historia que tratan de evitar que unas armas alienígenas caigan en las manos equivocadas. Bah, esa es la fachada. Lo que se verá es cuánto de las historias de superhéroes tienen de fantasías a tratar en terapias psicológicas.

Don’t Look Deeper. Un drama de ciencia ficción ambientado “15 minutos en el futuro”. Ella es una estudiante de secundaria que no puede evitar la sensación de que no es tan humana como todos le quieren hacer creer.

Dummy. Anna Kendrick protagoniza y produce esta comedia. Ella es una escritora que se relaciona con la muñeca sexual de su novio, ya que es la única que la puede escuchar (a la muñeca). En el asunto la muñeca es interpretada por Meredith Hagner.

El Fugitivo. Basada en la película de 1993, la historia cuenta cómo un hombre huye al ser acusado injusta y públicamente de haber colocado una bomba en un tren de Los Ángeles, mientras busca develar la trampa en la que cayó.

Mapleworth Murders. Aquí se trata de contar como una escritora de misterio resuelve homicidios en su ciudad natal de Connecticut.

El proyecto de Guillermo del Toro. Todavía no se confirmaron el nombre de la serie, pero se trataría de una historia moderna de zombies. 

Como se ve, en la programación no hay tanto de nuevo. Y The Hollywood Reporter hizo un artículo no muy favorable aduciendo que la industria ya no tiene lugar para nuevos jugadores. Pero hay que recordar que Katzenberg fue el que cambió la cara de Disney a mediados de los 80 (poniéndolo en carrera), y luego le dio un giro al entretenimiento cinematográfico de la mano de DreamWorks. Así que si el desarrollo del 5G lo acompaña, es muy probable que una vez más esté en lo cierto sobre la dirección que tomará la diversión audiovisual.