Luego de casi un año de no subirse a un escenario, volver a estar al frente al público es una alegría. No hay mucho más palabras para describir lo que sentirá Rita Cortese, reconocida actriz y cantante cuando en tres viernes de enero, en la terraza del Teatro Picadero,  se junte con el guitarrista Ariel Argañaraz para mostrar una serie de canciones que invitan a reflexionar.

“Con el 30 por ciento de la capacidad y demás medidas sanitarias, pero vamos volviendo. No fue sencillo transitar tantos meses de parálisis. Esta es una pequeña apertura para alejarse  del horror de lo que estamos atravesando en lo cultural, y sobre todo el teatro, la música y el cine, que son actividades que la gente necesita para reencontrarse con lo mágico», comenta Cortese.

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“En todas las disciplinas se está trabajando con protocolos muy estrictos. Se está filmando con un enfermero que te hace los test adentro de los set de filmación. Así se está filmado. Y está bien, ojo, está perfecto. Son las condiciones que como actores tenemos que aceptar,  y lo mismo en las salas que de poco dejan que nos reencontremos con el público, pero con una capacidad de público acotada. Veremos qué pasa con el teatro, la música y el cine, que son artes evidentemente presenciales. A mí me hace sentir más segura y al público también estar en una terraza”, señala.

Cortese no quiere hacer futurología. “Me interesa sobrevivir minuto a minuto. Para poder dar testimonio más adelante. Me cuido y me concentro en lo que viene. Estamos seleccionando  temas de Spinetta y de otros autores que no habíamos explorado antes y vamos a ver cómo salen. En este recital vamos a estar hablando del anhelo romántico perdido, del enamoramiento sin poder estar cerca, algo que esta enfermedad vino a cortar de manera fuerte. El otro se convierte en un contagio, en un posible peligro, el miedo que corta todo deseo. Muy parecido a lo que pasaba con el VIH en su momento. Pero por otro lado ves a la gente sin barbijo, presiones por una apertura indiscriminada, todo el mundo en la calle como si nada, y también te da qué pensar. Es un momento muy especial, muy difícil. Me da mucha felicidad poder de a poco volver a lo tribal del encuentro con el público”.


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(Foto: Gentileza Daniel V. Giménez)


Para Cortese los silencios se contagian, la risa se contagia, la euforia se contagia. La disciplina de ser espectador es una cuestión chamánica o cuasi religiosa. “Es difícil trasportarlo a los formatos a distancia que la tecnología nos permite. Es otra cosa, otro arte. Pero el silencio de tensión, o la risa  o lo que sea, viéndolo desde tu casa no funciona igual. ¿Hubiera sido posible el fenómeno de Relatos salvajes si se hubiera estrenado durante la pandemia? No creo, algo diferente sucede en la ceremonia de ir al cine.”

Mientras se acerca la primera presentación del 8 de enero, tiene ensayo cada dos días en su casa “con las ventanas abiertas, con distancia. Ariel con barbijo, todo muy cuidadoso, no estoy viendo gente que no tengo seguridad de sus cuidados”, cuenta Cortese. “No sé si soy cantante, soy una decidora de temas, tal vez una imprudente. Soy una performance que sube al escenario a ser feliz tratando de decir algo. A veces me sale bien y otras no tanto”.

“Estos meses fueron duros pero los trato de aprovechar. Me la paso leyendo. Encaro varios libros al mismo tiempo, empiezo uno, agarro otro, luego retomo. No me pongo reglas para eso.” Ahora está leyendo Respirare, caos y poesía, de Franco “Bifo” Berardi. “Pero trato de mantenerme ocupada, más allá de la música estoy con la radio y pensando otro proyecto que nos quedó pendiente con el Cervantes”. En marzo pasado iba  a  hacer una obra de cuatro monólogos, pero empezó la cuarentena y el proyecto se suspendió.

Además, Cortese trabaja en la Comisión de Cultura del Instituto Patria. “Desde agosto tenemos una radio on line que se llama Vientos del Sur y tengo un espacio. Vida tirame una moneda se llama, que hacemos con Julieta Cardinale. La programación incluye a Liliana Herrero, Alberto Sileoni,  el sociólogo y periodista Jorge Elbaum, Cristina Banegas y muchos más. Es una radio magnifica donde se habla de deportes, historia, filosofía, se leen cuentos y se invita  pensar por fuera de la agenda mediática.”

Aunque a veces se hace imposible. Cortese está contenta con la aprobación de la interrupción voluntaria del embarazo. “El aborto existe: o es legal o es clandestino y en esta segunda opción el riesgo de perder vida o lastimarse es mayor. Por eso es importante que ya sea ley», afirma. “Otra cosa importante es que empezó el proceso de vacunación, algo que nunca puede ser malo. Si se deja de escuchar los medios hegemónicos de comunicación y desinformaciones varias que se tiran solo para oponerse,   hay darse cuenta estamos recibiendo más cantidad de vacunas que casi ningún país de Europa.   Y cuando los monjes negros decían que era imposible empezar a vacunar en diciembre, finalmente pasó.»

En cuanto a las críticas al Gobierno, sobre todo referidas a las supuestas diferencias internas, la actriz tiene claro de dónde surgen: “Nacen desde la  crítica a la figura de Cristina. En los frentes siempre hay divergencias, eso te da identidad.  Las diferencias son importantes, válidas y hay que crecer en esas diferencias. El proyecto final que es generar una sociedad de bienestar para la mayoría se mantiene, habrá discrepancias sobre cómo llegar a ese fin. Pero ya es algo que es una costumbre. La derecha nunca se va a bancar a una líder y una estadista como Cristina. Pero creo que hay que tener esperanza que la gente ya se va dando cuenta de que es un delirio analizar cómo dice buenos días o cómo miró a tal o cómo se viste, en lugar de analizar los conceptos políticos que trasmite.”


Rita Cortese, en la Terraza del Picadero. Rita Cortese (voz) y Ariel Argañaraz (guitarra). Viernes 8, 15 y 22 de enero a las 21 en el Teatro Picadero, Pasaje Santos Discépolo 1857.