Puta o santa, ese fue el binarismo que llamó la atención de Sofía Rocha de chica, cuando a los 9 años fue a su primer Encuentro Nacional de Mujeres llevada por su mamá y abuela paterna, aunque entró bien en la cuenta del tema de adolescente y empezó a meterse en el tema a través de los talleres que se daban en esos encuentros. “Sin equiparar con lo que es poner el cuerpo, hay algo de la figura de la puta y la santa en la sociedad, como dos roles y figuras históricas que nos atraviesan a las mujeres en todos los ámbitos, ni siquiera sólo en las relaciones amorosas o de vínculos, sino en el laburo y en todos lados”, define Rocha.

“Son roles que están asignados de una forma y creo que cada vez más se lucha por salir de ahí.” Eso que siempre le “impactó directamente” la llevó a interiorizarse en los debates “dentro de los feminismos, de si se regula como trabajo o es la peor explotación sobre el cuerpo de la mujer”, y así se lanzó a hacer Salir de puta, un muy buen documental con el que intenta hacer “un aporte concreto al movimiento de mujeres, descubriendo estas posturas, quiénes están de un lado, quién del otro, hilando todas esas historias.”

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-La película es como un abanico que se va abriendo, desplegando enfoques, posturas y dificultades. ¿Siempre tuviste en claro la línea del documental?

-Fue cambiando un montón. Lo único que tenía claro era que aparecieran las dos posturas (la abolicionista y la de trabajadora sexual) en la voz de sus protagonistas; tenía claro que era imposible juntarlas y ni pretendía hacerlo, porque no creo que sean conciliables, más allá de que puedan tener puntos de acuerdo. Entonces lo que hice fue ir investigando y con lo que yo conocía de las asambleas, pensar un cuestionario similar para ambas partes, y en el montaje fuimos probando diversas variantes hasta que encontramos esto contar bloques de debate. De entrada tenía ganas de ir relacionándolo, desplegando como brazos con líneas de temas. Para mí la prostitución es como un eje de las sociedades, no es algo que implique solamente a quienes la ejercen, si bien son la parte fundamental. Me parece que habla de una caracterización. Las mujeres que hablan van trazando, con sus experiencias, una radiografía de la sociedad argentina. Porque quería que no se quedara en la superficie de ese debate sino que apareciera una visión histórica, de género, de clase. Es un tema súper complejo que quería que se fuera profundizando a medida que avanzaba el documental.

-¿Qué cambió de tu visión hacer el documental?

-Me enteré de varias cosas, por ejemplo las particularidades de los tres modelos: el regulacionismo, que abre todo un debate ya que la mayoría de los trabajos son en relación de dependencia, y por más que tengas la pata autónoma acá sería regular la figura del proxeneta, que es uno de los puntos más fuertes de oposición porque una gran parte de las que ejercen considera, con justa razón, que es abrirle la puerta al proxenetismo, por más que tengas jubilación y obra social; el prohibicionista, que es totalmente perjudicial porque termina estigmatizando y volviendo clandestino el ejercicio y deja totalmente desamparadas a las mujeres, ya que le da muchas herramientas a la policía para que las presione, se la lleve en cana y terminen con un proxeneta o en el prostíbulo y ellos siempre recaudando; y el abolicionista, en el que está inscripta la Argentina, pero con una complejidad: convive con los códigos contravencionales provinciales, que hace que persigan a muchas mujeres en prostitución, y qué más allá de que la ley esté de su lado y no se penalice, obviamente la policía las sigue persiguiendo porque la lucha es quién controla la caja. Y lo que no sabía es que Argentina había pasado por todos los modelos: empezó regulando, pasó a la prohibición total y ahora es abolicionista.

Rocha y “Sofía De Luca, Belén Nuñez, Juan Ignacio Tamagno y Victoria Mathé Leitner” a quienes nombra especialmente porque también financiaron y produjeron la película, consiguieron el objetivo de darle profundidad al tema. Al punto que por un momento genera la angustia de que tamaña complejidad es insalvable. “El tema es tratarlos por capas, sin perjudicar a ninguno de los sectores. En el marco legal de la argentina se puede garantizar que no se persiga ni criminalice a las personas que ejercen autónomamente, y derogar los códigos contravencionales que existen, que hace que la policía tenga un elemento para presionarlas. Eso garantizaría que las mujeres -se consideren trabajadoras sexuales o en prostitución- lo puedan hacer. Otro punto es garantizar opciones laborales y educativas, porque la mayoría de las mujeres, sobre todo las que vienen de las provincias, no tienen la primaria completa. Y después ser consecuentes en perseguir y desmantelar las redes de trata y de proxenetismo. Con esa base se puede ir avanzando. Pero si el estado no interviene es muy difícil que esto se pueda resolver. Y a la par de esa base, ponernos a discutir, cada uno desde su lado y sin equiparar la opinión con salir a poner el cuerpo todos los días, porque nos atraviesa, toca todas las fibras de la sociedad. Yo creo que hay que ir poniéndola en cuestionamiento, así como pusimos a todas las instituciones patriarcales.

Salir de puta
Dirección: Sofía Rocha. Protagonistas: Graciela Collantes, Georgina Orellano, Delia Escudilla, Margarita Meira, Laura Meza, Natalia Mitre, Eneide Ruiz, Valeria Salum. Estreno mundial miércoles 2 de junio, 14:30 (Argentina) en el 24° Festival Internacional de cine de mujeres Flying Broom, Turquía. Entradas: https://www.festivalscope.com/film/sokaklara-street-out/