Corría 1609 en el País Vasco y el juez Pierre Rosteguy de Lancre arrestó a Ana por participar en una fiesta en el bosque con otras chicas de la aldea. La acusó de brujería en un proceso instigado por el rey que buscaba ser ejemplificador. Durante el juicio, las autoridades decidieron hacer todo lo necesario para que las acusadas “confiesen” todo lo que sabían sobre el aquelarre (ceremonia mágica durante la cual supuestamente el Diablo inicia a sus servidoras y se aparea con ellas) y certifiquen su destino a la hoguera. Cuatro siglos después, el cineasta Pablo Agüero accedió al libro Tratado de la inconstancia de los malos ángeles y demonios, escrito por el juez Rosteguy de Lancre, que dio forma al mito del “sabbat de las brujas” (akelarre en lengua vasca) y decidió hacer una película que este jueves se estrena en la Argentina.

“El proyecto lo encaré hace más de diez años –cuenta hoy Agüero sobre su multipremiado film, que también tiene nueve nominaciones al Goya–. Me llevó muchos años escribirlo, investigarlo y también financiarlo: aunque cueste creerlo, hasta hace cuatro o cinco años los productores me decían: ‘¿Qué puede tener de contemporáneo esta película?, ¿qué nos puede interesar hoy en día una historia sobre la caza de brujas?’. Y de pronto, en dos o tres años se volvió casi obvio, las tendencias sociales pasan rapidísimo, la gente ni se da cuenta. O sea que la explosión me ayudó al recibimiento, pero no a producirla”.

Además de su tema, Akelarre es atractiva por sus formas. “La crítica la recibió como una buena sorpresa, pero como una licencia poética. Hay al menos dos clichés muy arraigados. Uno, la gente sigue muy aferrada a la existencia de las brujas, estamos muy acostumbrados a todas las películas y los libros que reproducen el discurso de los inquisidores. Entonces, parece que en la película tiene que haber brujas. El otro cliché es el de la verosimilitud, el de la veracidad histórica: fue muy bien recibido que en la película las brujas no son brujas y que la historia está tratada con mucha frescura. Pero se lo interpreta como una licencia poética. Y en realidad no lo es. Tengo una biblioteca entera de libros de investigación, he trabajado con los historiadores más especializados en el tema, y es perfectamente verosímil que en el siglo XVII las chicas se reúnan y hagan bromas sobre el pene de su novio, la hierba y todas esas cosas que existían. Si leés literatura hasta el siglo XIV, particularmente El Decamerón, está todo lo picaresco, la gente que se reía, se permitía obscenidades, chistes escatológicos. Quiero decir, no es para nada lo que vemos en las películas de época. Y además, esas películas nos tienen acostumbrados a ver solo a la aristocracia, los clérigos, los soldados, toda gente de uniforme, y vemos muy pocas películas del pueblo, como si el pueblo no existiera. Akelarre es una reflexión no solo estética y poética, sino también acerca de la verdad histórica”.

–Y, en ese sentido, ¿qué buscabas básicamente en los actores y las actrices, más allá de su juventud?

–En el personaje del juez buscaba cierta modernidad en el sentido de la interpretación. Las películas de reconstrucción histórica reproducen una verosimilitud que tiende a reproducir cierto tipo de caras que hemos visto en cuadros y películas, formas de actuar un poco ampulosas. Elegir a alguien como Alex Brendemühl, que tiene mucha interioridad, te da un estilo de actuación diferente al que uno acostumbra en las películas de época, le otorga cierta modernidad a la película. Cuando digo modernidad no quiero decir anacronismo, sino nuestra visión de lo que es la historia, que no es la misma que se podría haber tenido hace 30 o 40 años. Buscaba eso. Y en las chicas, también: por eso la frescura contra la rigidez que se espera en las películas de época, como si esas películas tuvieran que parecer viejas para ser de época. «

Akelarre

Dirección: Pablo Agüero. Con: Amaia Aberasturi, Alex Brendemühl, Daniel Fanego, Yune Nogueiras, Garazi Urkola, Irati Saez de Urabain, Jone Laspiur. Estreno: 11 de marzo a las 22, en Cine.ar TV. Desde el 11/3 en Netflix y desde el 12/3 en Cine.ar Play.