Tucumán vive horas de gran conmoción tras la fuga del ex guardia cárcel Roberto Rejas, a seis días de haber recibido su condena perpetua por el femicidio de Milagros Avellaneda y su hijo Benicio cometidos en 2016 y cuyos cuerpos continúan desaparecidos.

Según el relato policial, Rejas se escapó del Cuartel de Bomberos de Tucumán donde se encontraba detenido de forma preventiva alrededor de las 21.30. El condenado había solicitado a un guardia permiso para tomar una ducha en el baño ubicado en el primer piso del lugar. Al advertir que se demoraba más de lo permitido, un custodio ingresó para ver qué sucedía y se dio cuenta de que el condenado había escapado por una ventana.

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Durante la jornada del lunes, Rejas recibió la visita de tres hombres y por la noche un auto lo esperó estacionado en la calle hacia la cual daba la ventana por donde se fugó. Hasta ahora, desde el ministerio de Seguridad se pasó a disponibilidad a todo el personal policial que estaba de guardia.

“Acá falló la cúpula la policía”, afirmó en diálogo con Tiempo Argentino, Silvia Furque de Morfil la abogada de la familia Avellaneda quien describió que la familia de la joven está muy angustiada.

“Rejas no tiene nada para perder, ya tiene una perpetua, más no puede haber”, comentó la abogada. “No era un lugar para alojarlo a él, es un lugar donde van los policías detenidos antes de ir a la cárcel a cumplir su condena. En el caso de Rejas, no se habían leído los fundamentos que se iban a leer el 7 de octubre entonces lo dejaron ahí hasta la resolución”.

Según la abogada, se dijo que hubo una nota desde Bomberos donde comunicaban que no podían alojarlo. Sin embargo, no se redoblaron la vigilancia ni se le pidió formalmente al jefe de Policía de esta situación.

“El domingo fue a visitarlo un grupo de amigos. Cuando estás preso no podés estar con tantas personas, tantos celulares. Entraron a la cita y no les tomaron el nombre, es decir, saben que han ido a visitarlo, pero no saben quiénes son”, destaca la abogada.

Furque detalla que Rejas es una persona muy vinculada porque estuvo en la policía, estuvo en la Escuela de Policía conoce a los profesores, conoce a los policías de la cárcel, a los presos a los que les enseñaba a jugar al fútbol. “Es un chico joven y dicen que es buen amigo, pero acá con Milagros y Benicio le salió un monstruo de adentro que los mató y los desapareció”.

“Rejas es perverso y es un peligro porque no tienen límites en mentir, en comprometer a la gente, a gente que ni conoce. Durante los cinco años del proceso, dijo que Milagros lo molestaba y después pasó a decir que quería saber dónde estaba Milagros y quería saber dónde estaba su hijo. Fue un cachetazo para nosotros. Están donde él los tiró”

Además de él haberse desempeñado como policía en la cárcel de Tucumán, su familia pertenece a las fuerzas policiales: sus hermanas forman parte de la policía federal y su padre Roberto es perito criminalístico, jubilado de la Policía Federal y se desempeña como profesor en la Tecnicatura en Criminalística en el Instituto Almafuerte de San Miguel de Tucumán. “El apoyo de la familia es incondicional, porque sus hermanas que son policías federales no le dijeron que se entregue, si no que lavaron el auto y destruyeron todos los ADN. Acá no hablamos de gente de plata, no hablamos de personas con ínfulas políticas no es un hijo del poder, pero es peor porque se mueven en una clase donde les dan siempre algún tipo de apoyo”.

El fallo de la sentencia aclara que si el condenado aportaba datos acerca de dónde se encontraban los cuerpos de la mujer y el niño, se podría reconsiderar la pena impuesta. “La familia necesita tener los restos, Amalia, su mamá quiere dar con su hija y su nieto y esta fue una forma de intentar que Rejas lo diga. Ahora se fugó, quiere decir que no tenía pensado hablar”.

El lunes por la tarde, antes de que Rejas se haya fugado, la mamá de Milagros fue interceptada en la calle por dos hombres en una moto. “Vieja de mierda cerrá la boca porque te vamos a matar, dejá de hacer quilombo”, declaró Amalia Ojeda en la denuncia que se puso en la comisaría 11.

La red de mujeres en estado de alerta

Apenas se supo la noticia de la fuga de Rejas, Ni Una Menos Tucumán convocó a una manifestación para las 10 de la mañana para exigir justica y pedir que el Estado proteja a la familia de Milagros y a los testigos. “Acá hay una responsabilidad directa del Estado porque Rejas debía estar en Villa Urquiza, en la cárcel y estuvo en Bomberos”, destaca a Tiempo, la periodista e integrante de Ni Una Menos, Milagros Mariona.

La noche del lunes luego de que se conociera que Rejas había escapado de donde cumplía la prisión preventiva, un móvil policial estuvo menos de una hora en la casa de Amalia. Cuando se fueron los vecinos tomaron la responsabilidad de cuidar a la mujer. En las primeras horas de la mañana marcharon hacia Bomberos, de donde se escapó el homicida.

“El juicio fue angustiante y la sentencia muy difícil que tardó muchas horas, al no haber cuerpo había posibilidades de que sea una sentencia negativa por eso después de escuchar la condena, había cierta tranquilidad. No nos imaginamos que pueda haber una fuga, que puedan seguir estas complicidades, hay una clara complicidad de la policía. Desde Ni Una Menos pedimos la renuncia del ministro de Justicia, Claudio Maley. Entendemos que hay una responsabilidad directa en lo que ha pasado y a su vez la información no es certera porque viene desde la misma policía”.

Al mediodía, desde el gobierno de Tucumán se anunció que ofrecen una recompensa de 2 millones de pesos a quien aporte datos para dar con Roberto Rejas.

De acuerdo con la investigación del caso, Milagros y Benicio fueron vistos por última vez el 28 de octubre de 2016 cuando salieron de su casa, ubicada en el Barrio Lola Mora, donde ambos vivían junto a otro hijo de la mujer y a su madre Amalia Ojeda, abuela de los niños. Según se determinó en la causa, madre e hijo estuvieron en la zona del Parque 9 de Julio a bordo del auto de Rejas, a quien la mujer le reclamaba que reconociera al niño como propio.

En ese momento, Milagros le envió mensajes a una amiga, en los que le manifestaba que Rejas la estaba golpeando. Esa fue la última actividad que se registró en el celular de la joven, quien al igual que el niño perdió desde ese día contacto con todos sus allegados.
Para los investigadores fue en ese momento en el que el ahora condenado los asesinó e hizo desaparecer los cuerpos. De la pesquisa surgió que también ese día Rejas apagó su celular y lo prendió siete horas más tarde.

En el marco de la causa, la justicia realizó allanamientos en la casa de Rejas y en su vehículo, donde se encontraron machas de sangre, que el acusado dijo que pertenecían a un chancho. Sin embargo, las pruebas realizadas dieron positivo en sangre humana, aunque como la cadena de ADN estaba incompleta no se pudo determinar con certeza a quién pertenecía.

Otro elemento que resultó importante fue que las pericias realizadas al teléfono de Rejas revelaron que horas después de la desaparición de Milagros y su hijo el hombre buscó en Google desde su celular la frase “descomposición rápida de cadáver”.