El segundo aniversario del femicidio de Cecilia Basaldúa, la mochilera desaparecida el 5 de abril de 2020 cuyo cuerpo fue hallado con signos de abuso y violencia 20 días más tarde en Capilla del Monte –Córdoba-, se da ante la inminencia del juicio al único imputado. Pero la familia de la joven espera que no sea condenado: considera que se trata de un ´perejil’ y anhela que un nuevo juicio permita hallar a los verdaderos responsables.

El juicio comenzará el próximo 2 de mayo contra Lucas Bustos, un joven peón de la zona, de bajos recursos, involucrado a partir de la versión policial de los hechos. “No vamos a acusar. No acusamos a ese flaco porque en la misma causa está claro que no hay nada, solo lo que dijo supuestamente en la comisaría. De pruebas genéticas no hay nada. ¿Cómo hizo? Si Cecilia fue violada, asfixiada, tiene que haber rastros. Pero no hay del que está detenido”, advirtió Daniel Basaldúa, papá de la víctima. “Todo lo que dicen de la justicia patriarcal es verdad y este es un caso testigo, con la policía involucrada”, denunció el hombre, en diálogo con Tiempo.

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“Desde la querella podemos decir que no hay una prueba concreta que lo vincule (a Bustos) al femicidio, salvo el testimonio de dos o tres policías que dicen que se autoincriminó en la comisaría. Su hermano hizo una denuncia por apremios y además eso no se puede considerar una confesión. Por eso esta querella no va a acusar. Nuestra intención es probar la cantidad de irregularidades en la investigación, a los fines de demostrar que no estuvo bien investigado. No hubo perspectiva de género. Cecilia es revicmitizada. Se pidió como prueba una autopsia psicológica, siguen queriendo hurgar en su psiquis como si eso determinara si podemos morir o vivir”, cuestionó la abogada Giselle Videla, asistente de la querella y parte del Equipo de trabajo de Justicia por Cecilia. Y agregó: “El principal sospechoso para la familia –porque acá hay culpables en plural- está citado como testigo. La absolución de Lucxas permitiría volver a investigar, con otra fiscalía que lleve la investigación de cero. La condena podría significar la impunidad”.

El proceso judicial

El juicio tendrá audiencias del 2 al 6 de mayo y los días 12 y 13 del mismo mes, aunque podría extenderse. A pedido de la abogada de Bustos, cambió de Cámara: de Cosquín a Villa Dolores.

Videla criticó además que “la elevación de la causa a juicio fue de un día para el otro, con pruebas de Luminol en la casa del principal sospechoso que no se analizaron, con inspecciones oculares que no se hicieron”. Entre las irregularidades del caso, señala que no se dio importancia a los cambios de versiones del hombre que alojaba a la mochilera en su paso por Capilla del Monte -Mario Mainardi-, que no se incorporaron al expediente todos los datos que aportó la familia y que la elevación a juicio se apoya sobre la versión policial y la declaración de ese hombre, que dijo que la joven dejó la casa en medio de un brote psicótico. En esa vivienda quedaron la computadora y el celular de Cecilia, entre otras pertenencias. Pero la fiscal Paula Kelm no puso el foco en esta persona.

Tanto la abogada como el padre de la joven apuntaron también contra los investigadores que participaron de las pesquisas para encontrar a Cecilia y, luego, para buscar a los responsables de su abuso y asesinato. Dos de los policías a cargo de la investigación eran Ramón López y Ariel Zárate: “Se comunicaban con la familia de Cecilia, con cosas que no incorporaron al expediente. Uno está denunciado por violencia de género y otro detenido por lesiones leves y privación de la libertad a una joven. Además, otro está detenido por amenazar a su pareja. ¿Qué pasa con la policía de Capilla? Estos fueron los que a los dos días de que apareciera el cuerpo tenían a la persona supuestamente culpable”, alertó la letrada.

En tanto Diego Concha, de Defensa Civil, era el encargado de la búsqueda territorial con drones y helicópteros: su nombre llegó a los medios cuando la mujer que lo denunciaba por abuso sexual se suicidó. El hallazgo del cuerpo, 20 días después de la desaparición de Cecilia, también genera dudas. “La fiscal sostiene que el lugar donde se encontró es el lugar del hecho, pero la persona que lo encontró dijo que la semana anterior había pasado por ahí y no estaba. Hay muchas incoherencias”, afirmó Videla.

Dos años sin justicia

En el segundo aniversario del hallazgo del cuerpo violentado de Cecilia Basaldúa, habrá tres manifestaciones para exigir justicia. Una en la Ciudad de Buenos Aires, frente a la Casa de Córdoba (Callao 3329), a las 15; otra a las 17 en la Plaza San Martín de Capilla del Monte; y otra en Colón y General Paz, en Córdoba, a las 18.

“Creo que ahora va a haber más acompañamiento –espera Daniel Basaldúa, papá de Cecilia- Porque la gente se va enterando más cosas. Al principio estábamos solos, con amigos y familia. Ahora en Córdoba hay una movida grande. Porque van viendo los pormenores y se dan cuenta que hay algo raro. No sé qué hay detrás, es raro, si lo supiera lo gritaría”.

En su casa familiar, en el barrio porteño de Núñez, la habitación de Cecilia permanece tal como ella la dejó. “En mi casa está todo ella. La habitación está intacta. Están sus palos de hockey, quedó todo. Para nosotros, es permanente el recuerdo. Y cuando pasan estas cosas, los aniversarios, te lo recuerda la gente, el periodismo, las organizaciones, y es movilizante. Pero lo peor ya lo pasamos. No la vamos a tener más. Lo que queremos es que vayan presos los que realmente fueron. Estamos fuertes para afrontar esto. Mientras viva, voy a luchar para que se sepa quién fue. No me van a meter un perejil que largan a los dos meses y quedan todos libres, es eso lo que quieren hacer”.