Este miércoles la Comisión de Acción Social y Salud Pública tratará el proyecto de ley de VIH, Hepatitis, Tuberculosis e ITS. La ley vigente es de 1990. El nuevo proyecto ya tiene dictamente favorable por parte de la comisión de Salud de Diputados y su mayor importancia reside en el enfoque de género, DD.HH. y erradicación de estigma y si no avanza este año corre riesgo de perder estado parlamentario una vez más.

En septiembre del año pasado se presentó en la Cámara de Diputados de la Nación. Entre los artículos que sugirió suprimir el Ministerio de Salud están los que refieren a jubilaciones y pensiones, pensiones no contributivas, la creación del Fondo de Fortalecimiento de las Organizaciones de la Sociedad Civil y la creación del Observatorio Nacional contra el Estigma y la Discriminación.

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Qué pasó con los proyectos

Los primeros dos intentos de presentar el proyecto de Ley fueron fallidos. En 2016 el proyecto llegó a tener dictamen de la comisión de Salud, pero no pudo pasar por las otras dos. En 2018 no logró dictamen en ninguna de las tres comisiones. Esta vez había más esperanzas que en esos años. 

“Desde que estamos trabajando este proyecto, más de 10 mil personas fallecieron por enfermedades relacionadas con el VIH”, explicó Matías Muñoz, presidente de Ciclo Positivo. Y agregó: “Creemos que va lento porque el VIH no está en la agenda pública ni en la agenda política desde hace años”.

El proyecto presentado el año pasado llevó la firma de les diputades referenciales de distintos bloques, y contaba con el apoyo del Ministerio de Salud y de ONUSIDA. Pero por ahora no es suficiente.

De acuerdo con las organizaciones que trabajan el tema, las trabas podrían estar en el desconocimiento por parte de diputados y diputadas sobre lo que ocurre a nivel social y comunitario con el VIH. Y con que no comprenden la dimensión de un abordaje tan integral y holístico que involucre a más políticas públicas que solamente Salud.

María Eugenia De Feo, presidenta de la Fundación HCV Sin Fronteras, se pregunta si el retraso en el tratamiento del proyecto de Ley será por el momento político, por la urgencia de tratar otras resoluciones referidas a salud por la pandemia, por tener que resolver otros proyectos legislativos que tengan mayor impacto socio comunicacionales por la cercanía de las elecciones. Pero no tiene respuestas. 

“No lo sabemos; lo que sí sabemos es que las personas con hepatitis viral crónica seguimos desamparadas y a merced de la voluntad política para recibir la atención médica, los estudios de diagnósticos, los tratamientos”, dijo. 

Lo que sí sabe es qué pasará si el proyecto de Ley no avanza: “Decenas de miles de argentinos conocerán su diagnóstico de hepatitis viral crónica en un estadío avanzado de la enfermedad, nadie se hará cargo de esta situación que se podría haber evitado y si además no puede trabajar por su condición de salud no recibirá la ayuda socio económica que necesitan”. 

El proyecto de Ley se enfoca en los determinantes sociales de la salud, y en el estigma y la discriminación. Según explicó Matías Muñoz, las personas que mueren por enfermedades relacionadas al VIH no mueren por falta de medicamentos: “El problema es que para hacerlo uno tiene que tener las posibilidades de hacer el seguimiento de su salud. Y eso implica tener un empleo donde no estés precarizado y tengas riesgo de ser despedido por tener que ir una vez al mes a buscar medicación, o porque si tus empleadores/as se enteran que tenés VIH te despiden. O mismo no poder acceder a un empleo porque te hacen el test de VIH en los preocupacionales”. 

La promesa de tratarlo

El proyecto, presentado en septiembre del año pasado, lleva la firma de 29 diputados y diputadas de distintos bloques: Frente de Todos, UCR, Coalición Cívica, PRO, Frente de Izquierda y de los Trabajadores, y el Partido Socialista. La primera firmante es Carolina Gaillard. 

El 19 de julio existió una reunión virtual de asesores de diputados y diputadas que componen la Comisión de Acción Social y Salud Pública de la Cámara de Diputados de la Nación. 

Gaillard cree que va a salir antes de fin de año. Y considera que es muy importante que se apruebe porque “es una ley que cambia el criterio biologicista que tenía la vieja ley de VIH por una ley que tiene perspectiva de derecho, y que garantiza el acceso a la salud, el tratamiento y acompañamiento a las personas que padecen este tipo de enfermedades”. 

Puntos clave del proyecto

Al momento de la presentación, hace casi un año, la organización Ciclo Positivo destacaba algunos de los principales puntos de este nuevo proyecto: 

El cambio de perspectiva: la ley de 1990 tiene un enfoque biomédico, y el proyecto actual un enfoque de género y de derechos humanos. Busca poner foco en los determinantes sociales de la salud y la eliminación del estigma. 

Prohibición del test de VIH, Hepatitis, TBC e ITS para ingresar a un puesto de trabajo, en los exámenes médicos preocupacionales. 

Pensiones no contributivas para aquellas personas con VIH y Hepatitis B o C que tengan necesidades insatisfechas. Provisión de tratamientos para quienes adquirieron el virus por transmisión vertical y para otras poblaciones clave como mujeres, personas trans, travestis y no binaries, etc.

Creación de una Comisión Nacional de VIH, Hepatitis, TBC e ITS integrada por distintos ministerios, sociedades científicas y organizaciones de la sociedad civil que trabajen el tema. 

Extensión de la provisión de leche de fórmula hasta los 18 meses (antes llegaba sólo a los 6 meses) para bebés de madres positivas.