“A Paola la quería todo el mundo, pensaba en todos, en sus amigos, en su familia, estaba para todos”, cuenta a través del teléfono su mamá, Mariela Tacacho, desde Salta y a punto de salir a Tucumán donde se le viene una semana cargada de emociones, recuerdos y sobre todo, dolores.

Paola Estefanía Tacacho, su hija era profesora de Inglés. Había estudiado y se había recibido en la Facultad de Filosofía y Letras en San Miguel de Tucumán. Allí desarrolló también su profesión como docente de niveles secundarios y terciarios. Precisamente desempeñándose como docente, (en el traductorado de inglés del Colegio Mark Twain) fue donde tuvo como alumno a Mauricio Parada Parejas, un joven que la acosó durante cinco años hasta que en octubre de 2020 la asesinó y luego se suicidó.

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“En esta fecha no fue sólo recordar el asesinato de mi hija, si no también recordar todo lo que le hicieron, descubrir todo lo que padeció. Nosotros no estábamos al tanto de lo que ella había vivido”, dice Mariela a Tiempo Argentino.  

Paola denunció más de veinte veces a Mauricio Parada Parejas a lo largo de cinco años. La Justicia consideró sólo 14 de esas denuncias. Recorrió fiscalías y juzgados pidiendo ayuda, su última denuncia fue el 24 de octubre, exactamente seis días antes de que la asesinaran. Estaba agotada de vivir con intranquilidad. Parada Parejas había logrado que viva con miedo, que cierre todas sus redes sociales y su casilla de mail, porque todo el tiempo recibía amenazas. La mujer sentía que cada vez que presentaba una denuncia en la fiscalía y daba sus datos, Parada Parejas volvía a hostigarla. Sucedía que el femicida tenía acceso a sus datos cuando leía su expediente y volvía al ataque.

“Esta una justicia que no escucha a las mujeres. Mi hija hizo todo y más y no la escucharon. Fueron muchos años de denunciar al juez Pisa, auxiliar de fiscal, fiscal, fiscala… ¿Por indiferencia? ¿Por conveniencia? Fue a verlo hasta la madre de femicida, al hermano Ronald Parada Pareja ¿Qué pasó? ¿O acaso es gente puesta a dedo puesta para archivar causas? Es muy doloroso”, detalla con voz quebrada la mamá de Paola.

Todas las denuncias fueron desestimadas por la justicia, excepto una que llegó a un juicio cuyo protagonista principal fue el juez Francisco Pisa quien en 2017 absolvió al acosador en la causa por “desobediencia judicial”, luego de que el femicida violara todas las restricciones de acercamientos. La absolución se dictó a pesar de que Paola presentó varios testigos que el juez no les dio validez. Tampoco tuvo en cuenta las denuncias anteriores ni los acosos que venía sufriendo la joven hacía tres años hasta ese momento, ni la denuncia de otra mujer que también era hostigada por Parada Parejas. Hoy Pisa enfrenta un jury de enjuiciamiento “por incumplimiento de los deberes de funcionario público, por vulnerar el derecho a la tutele judicial efectiva, falta de cumplimiento de los deberes por no observar las condiciones de vulnerabilidad de Paola y por no abordar con perspectiva de género el tratamiento de la causa”, dice el escrito.

“Estamos ya casi en la etapa final. Nosotros pensábamos que esta semana iban a comenzar los alegatos, pero la defensa de Pisa pidió tiempo para conseguir más pruebas”, explica Mariela Tacacho. El Ministerio Público Fiscal le dio cinco días para que puedan presentarlo, ese plazo se cumple esta semana. “Se alargó el tiempo, nosotros ya pensábamos que esta semana se iba a resolver junto con el aniversario, que íbamos a tener algo definido”, agrega. “De todas maneras, estamos convencidos de que este juez Pisa va a ser destituido. Es lo que corresponde. Pisa le dio luz verde al femicida. La única vez que se tocó la causa fue cuando ingresó la denuncia y después de ocho meses se volvió a tocar sólo para sobreseer al femicida, para dejarlo libre sin siquiera pedir un antecedente”.

Mariela recuerda aquel 30 de octubre de 2020 como un día “raro” antes incluso de enterarse del asesinato de Paola o Tifa como la llamaban en su familia. Le dolía mucho la cabeza y apenas salió de trabajar volvió a su casa y se acostó. Pasada la medianoche, la despertaron para pasarle un llamado. “El loco la mató a la Paola”, escuchó tras el teléfono. “Ahora está en el hospital, el loco la mató”, le repitieron.

Hasta ahí, Mariela no tenía muy en claro de qué loco le hablaban. Tampoco creía del todo que su hija haya muerto. “Si estaba en el hospital, era porque se podía hacer algo”, se repetía mientras preparaba lo básico para salir de urgencia hacia Tucumán.

Al llegar, les dijeron a ella y a su hermana, que tenían que esperar unas horas porque Paola estaba en la morgue y había que realizarle una autopsia. También le dijeron que podían entrar sólo dos personas y que tenían que estar preparadas para lo que iban a ver. “¿Quién está preparado para ver a una hija muerta?”, exclama a Tiempo, Mariela. 

Los días que siguieron fueron para reconstruir la situación en la que murió Paola, para cobrar fuerzas y pedir justicia por su hija. “Llegamos a Tucumán y se hizo una marcha el lunes. A pesar de tanto dolor y lágrimas nos llenó un poco el corazón con el amor que vimos que tenían a mi hija. Solo los que la conocieron a mi hija, saben la excelente persona y profesional que era. Era muy respetuosa, se preocupaba por todos, siempre estaba pendiente y con ganas de cuidarnos. No sólo con nosotros era así con sus amigos y con sus colegas. Tuvo mucho amor, y eso lo vimos desde el primer día”.

Hasta entonces, Mariela no tenía noción de quién era Mauricio Parada Parejas. “Nosotros hace muchos años, 2015 o 2016 recibimos amenazas por las redes sociales y como familia nos reunimos y hablamos con ella. Y ella nos dijo que sí que era un exalumno pero que estaba todo bien, que nos quedáramos tranquilas. Después cuando hablamos con sus amigos, con sus compañeros de Tucumán, nos dijeron que ella no quería preocuparnos”.

El reclamo de Mariela hoy tiene que ver con el rol de la justicia. El femicida de su hija está muerto pero eso no implica que la causa se haya resuelto, por eso, ella y su familia continúan su lucha por Paola. “Es desesperante. Todos los papás y mamás que perderemos nuestros hijos de una manera inesperada y brutal pensamos en que la situación no se repita, que no haya otra. Por eso salimos a la calle, y yo creo que debe ser así, tenemos que salir, escuchar, pedir pero todavía no cambia nada. Cada vez que una sale a una marcha vemos que hay más casos y no uno, dos o tres casos. Es tremendo pero tiene que haber una protección inmediata y efectiva a las víctimas. Tienen que haber cambio reales”.

La semana siguiente que asesinaron a Paola, Mariela quería irse lo antes posible de Tucumán y no volver nunca más. Sin embargo, cuando fueron armando el recorrido de su hija asumieron que no podían quedarse de brazos cruzados. “Dijimos ‘basta tenemos que salir a pedir justicia’. El Estado es responsable, ellos no hicieron nada, la dejaron desamparada a mi hija. Por eso esperamos la destitución del juez”.

Durante el fin de semana Paola fue homenajeada con una misa, también con un emotivo acto homenaje en la Facultad de Filosofía y Letras donde se descubrió una placa y se inauguró un mural. El homenaje fue impulsado por la familia de la joven, amigos y la mesa de apoyo a la causa. El sábado por la tarde se realizó una multitudinaria marcha para pedir justicia por Tacacho.

El jury de enjuiciamiento a Pisa está actualmente interrumpida hasta tanto se cumplan los días solicitados por la defensa del juez. En el último tramo declararon como testigos Juan Salvador Yalour, el médico psiquiátrico del femicida y Marcelo Alejandro Rodríguez, amigo de la víctima quien recordó que cuando lo llamaron a declarar que había visto a Parada Pareja incumpliendo la restricción judicial no consideraron su testimonio.

En el acto del 30 de octubre, Mariela Tacacho leyó una emotiva carta donde se refirió a la Justicia.

“Un año sin mi amada ‘Tifa’, sin ‘Miss Paola’. El tiempo transcurrido pasó lento, con angustia, dolor y tratando de hacer todo lo posible para que no pase al olvido esta causa contra los que posibilitaron el femicidio de mi querida hija”.

Fue ‘Tifa’ para su familia, ´Estefi´ o Paola para sus amigos y ‘Miss Paola’ para sus colegas y alumnos. A veces creo que esto no sucedió, que pronto llegarás de uno de tus viajes, pero el dolor en el alma y el corazón me devuelven a la triste pesadilla que inició el día 30 de octubre pasado (por el de 2020), fecha en el que impunemente y con todo el aparato judicial amparándolo, el femicida Mauricio Parada Parejas me arrebató lo más preciado para una madre: la vida de mi hija ‘Tifa’, mi flaca”.

“Sumieron a toda la familia en un estado de desesperación. Unidos ante esta gran injusticia y ante el calvario que vivió Paola, como la conocieron muchísimos tucumanos de bien”.

“Trato de cada día seguir firme y con fuerzas el reclamo de justicia para mi hija y para tantas otras víctimas de la indiferencia de jueces como (Francisco) Pisa, juez misógino y sin perspectiva de género; también la de auxiliares de fiscales, fiscalas y fiscales que en lugar de salvar vidas son archivadores de causas”.

“A veces no tengo fuerza, pero me recupero con el solo propósito de lograr que la Justicia de los hombres condene y castigue a todos los funcionarios que con indiferencia y conveniencia, condenaron a muerte a mi ‘Tifa’”.

“Hoy sólo vivo esperando el día en el que nos volvamos a encontrar y con la esperanza de que nunca más existan víctimas como Paola, y que la Justicia sea de verdad un hecho para todo el país. Te extrañamos con todo nuestro ser, te amamos como siempre, y sabemos que no te fuiste, te quedaste aún más… gracias por estar aquí”.