Maia Bernztein está cursando su sexto mes de embarazo. Es diseñadora de Indumentaria y docente de la Facultad de Diseño, Arquitectura y Urbanismo (FADU) de la Universidad de Buenos Aires y hasta diciembre de 2021 era empleada del taller de Sastrería del Teatro Colón que se ocupa de confeccionar el vestuario que se produce para ópera y ballet, para toda la programación oficial del teatro, además de asistir a los artistas y funciones especiales.

A todos sus compañeros les llegó la renovación del contrato, menos a ella. Así se enteró que la habían despedido. “Hace tres años trabajo en la sastrería del Teatro Colón y este año, estando embarazada de seis meses me despidieron”, cuenta a Tiempo Argentino Maia Bernztein

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En la noche del martes, recibió la notificación de que hay en curso un contrato para ella otra compañera que también había sido despedida.

La denuncia

“Me entero porque les renuevan el contrato a todas mis compañeras menos a mí y a otra compañera más que lo único que había hecho era mandar un mail pidiendo que nos aumenten el sueldo. Ese mail refleja un poco cuál era la realidad que ya teníamos, antes del despido”, afirma. “Ganamos un sueldo muy bajo, no nos pagan las vacaciones, no nos pagan aguinaldo, tenemos que pagarnos el monotributo y sobre esa realidad muy precaria se valió mi jefa, Stella Maris López para no respetarme y no respetar mis derechos como futura madre”.

La última comunicación que tuvo Maia con su jefa fue en diciembre. En esa oportunidad le informó que iban a comenzar las actividades en febrero. Después de eso no hubo ninguna notificación por parte del teatro.

“Con mi compañera que también fue despedida, el día que se reincorporaban a traba todos los trabajadores de nuestro sector nos presentamos y le dejamos una nota a mi jefa que luego presentamos por mesa de entrada. De esto pasaron más de diez días y no tuvimos una respuesta”, relata Maia.

Una sucesión de maltratos

El día que Maia puso en aviso a su jefa que estaba embarazada, la mujer le recomendó que no presentara ningún papel en recursos humanos.

La mujer, de acuerdo a Maia, maltrata todos los empleados. “La sastrería del teatro Colón vive en miedo constante por esa mujer”, afirma la diseñadora.

En su caso, cuando se enteró que estaba embarazada la citó a su oficina para preguntarle cuál era su fecha probable de parto y luego le comunicó que, -a pesar de lo que indica ley-, ella le “daba” un mes antes del parto y otro mes, después. “Puso mucho énfasis en decirme que como soy contratada no puedo pedir nada. Todo el tiempo trató de persuadirme de que para que yo no presentara los certificados en Recursos Humanos.”

“Hay una ley del Gobierno de la Ciudad que plantea que mujeres o personas gestantes con contratos de locación de servicios pueden tener tres meses de licencia con goce y tres meses de licencia sin goce de sueldo y dos horas de reducción horario por lactancia hasta que el bebé cumple un año. A pesar de esta ley ella me amenazó con darme dos meses de licencia”.

En la carta que Maia publicó en sus redes sociales, describió varias situaciones que vivió durante el trabajo en el taller de sastrería. “Constantemente hay maltrato en ese lugar. En la entrevista de trabajo ella nos había planteado que nos iban a renovar el contrato siempre y cuando no faltáramos. Por ese motivo, muchas de las chicas van a trabajar incluso a veces con fiebre”, cuenta la mujer.

“El último día de trabajo me abordó, me gritó, me levantó el brazo de forma muy amenazante frente a muchos compañeros de trabajo de gente del coro, de la sastrería, artistas internacionales”, detalla.

“Lo que planteo es que ninguna mujer ni ninguna persona, pero mucho menos en mi situación. Es increíble tener que pasar por este maltrato laboral de parte de ella que culmina con la discriminación total, de dejarme sin ningún sustento a tres meses de parir”.

“Es tremendo que una tenga no pueda trabajar por cumplir con el deseo (y derecho) de ser madre. Me parece que más allá de que quiero que mi caso se resuelva, de que quiero que me reinstalen, de que quiero que me den estabilidad laboral, también quiero que cese el maltrato de mi jefa y que se investigue lo que sucede en el área de sastrería”, enfatiza. “No se puede dar este ejemplo desde un lugar que es epicentro de la cultural que a una mujer embarazada de seis meses y medio se la pueda dejar en la calle y no pase nada. Por ese motivo es que hice pública esta situación”.

A lo largo de los años, hubo varias presentaciones contra la persona que está a cargo de la sección. “Se fueron muchas personas, muchas perdieron su lugar de trabajo por estos maltratos que el teatro sabe que suceden, pero deciden protegerla”, afirmó.

Maia tiene un poco más de seis meses de su embarazo. “En este momento lo que peor me hace es que me estén impidiendo disfrutar este momento. Ninguna mujer embarazada que está por ser madre debería pasar por una situación así, por una exposición así, por un maltrato, una discriminación como la que estoy viviendo, desde el punto de vista psicológico, físico, esto me está trayendo consecuencias de mucho estrés”, cuenta.

A pesar de que no tuvo muchas respuestas oficiales, sí circulaba un rumor de que podían reinstalarla, pero en otro sector. “Esta es mi profesión, es un trabajo que me interesa mucho, que valoro mucho y aprendí mucho. Quiero seguir trabajando ahí. Yo no hice nada mal, lo único que hice es estar embarazada y no tengo por qué ser desplazada de mi sector cuando nunca incumplí con mi tarea”, puntualizó la joven.

El fin de semana después de que Maia diera a conocer su carta, desde el teatro se comunicaron con ella para tomar conocimiento de cuál era su situación, a pesar de que ella ya había hecho las presentaciones correspondientes. En las últimas horas del martes se comunicaron para informarle la posibilidad de que la reinstalen a ella y a su compañera.

De acuerdo a la nota publicada en la web de Lavaca, desde el Teatro Colón afirmaron que “nunca estuvo en riesgo el contrato” de ambas mujeres. También informaron que tendrá una licencia paga.