El 21 de septiembre la noticia impactó en todo el ámbito judicial neuquino. Durante el juicio por jurados que investiga el femicidio de Agostina Gisfman en la capital de la provincia, apareció ese día una amenaza en el baño: «voten bien, sabemos dónde viven», que obligó a declarar nulo todo el proceso. Este jueves se supo quién la escribió: uno de los seis jurados varones.

La información la confirmaron el mediodía de este jueves tanto el fiscal jefe de Homicidios, Agustín García, como la fiscal del caso Eugenia Titanti. Por el momento sostuvieron que no se sabe por qué lo hizo, pero «está descartado que haya buscado beneficiar a alguien», sea la fiscalía o los imputados. Ahora el segundo juicio comenzará el martes 11.

El hombre, que no fue identificado, será acusado del delito de amenazas.

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«Estimamos que la próxima semana estarán los resultados de las pericias y luego, junto a la demás información que hemos reunido en la investigación que incluye cámaras y testimonios, haremos un análisis en conjunto para resolver los próximos pasos», enfatizó Titanti. Y agregó: «si bien estamos ante un delito penal que puede considerarse menor, el impacto institucional que tuvo es muy grave».

Lo llamativo es que el autor no haya pensado en que sería fácil dar con él: una vez que se conoció la amenaza, hace dos semanas, fueron citados los seis jurados hombres. Delante de peritos caligráficos se les tomó una prueba de escritura. Ahí descubrieron al autor.

García indicó que no hay antecedentes de una situación como la actual: «este es el primero y, la verdad, que me indigna».

En el ámbito judicial sostenían que el haber dado con quién fue el responsable del caso trajo «alivio» porque significa que no hubo una falla en la seguridad. Las y los jurados populares pueden seguir presentándose cada vez que son convocados «y tienen garantizado que pueden deliberar con tranquilidad».

Femicidio
Foto: David Sánchez / Télam

El femicidio de Agostina

Como relató Tiempo, antes de que se declara nulo el proceso por la amenaza, uno de los cinco acusados por el femicidio de Agostina Gisfman, ocurrido el 14 de mayo del año pasado en la localidad neuquina de Centenario, confesó ante un jurado popular haber sido el autor del crimen de la joven. También dijo que la víctima le había robado más de un millón de pesos y drogas y desligó del hecho a su esposa, a su sobrino y a los otros dos imputados.

En tanto, en el alegato de apertura realizado en la primera jornada en los tribunales de la capital provincial, el fiscal del juicio Agustín García afirmó que el hombre que confesó el femicidio fue el “organizador del plan” criminal a pedido de su esposa porque ésta descubrió una serie de fotografías de su marido con la víctima, y para llevar a cabo el asesinato contactó al resto de los acusados.

“Yo maté a Agostina, no tengan piedad de mi”, dijo el imputado Juan Carlos Monsalve, quien pidió hablar ante los 12 jurados populares y la jueza de Garantías, Leticia Lorenzo.

Sentado en una silla de ruedas debido a que por una enfermedad crónica debieron amputarle ambas piernas, el acusado reconoció que tuvo encuentros sexuales con la joven de 22 años y madre de una niña que al momento del femicidio tenía un año y medio.

Durante su relato, Monsalve contó que se dedicaba a la venta de frutas y verduras, pero que también “vendía droga a un paraguayo”, tras lo cual aseguró que Agostina le robó 1.300.000 pesos y droga.

En ese momento, sorprendió a los presentes al señalar que el dinero “no le importaba recuperarlo”, pero sí la droga. “Fue una discusión que se descontroló y ocurrió lo que ocurrió”, agregó el acusado en un tramo de su declaración.

“A mediados de abril, Monsalve tuvo un conflicto con su esposa, Ana María Perales, quien advirtió la publicación de fotografías en las que Gisfman estaba con él y a partir de esto, Perales comenzó a exigirle que matara a Gisfman, y le planteó que, si no lo hacía, rompería la relación”, señaló la fiscalía.

“El 11 de mayo y como Monsalve no había cumplido con lo que le había pedido, Perales abandonó la vivienda en la que ambos convivían y se fue hacia la localidad de San Javier, en la provincia de Río Negro. Ante esta situación, Monsalve intensificó la organización de un plan para asesinar a Gisfman, tal como le había exigido su esposa y por esta razón se contactó con Chianese”, indicó el fiscal García.

Según la teoría del MPF, “el viernes 14 de mayo de 2021, Chianese se comunicó con Gisfman y le pidió que concurriera a la rotonda ubicada en la ruta 151 y Circunvalación de la ciudad de Cipolletti, en Río Negro. Allí la esperaría Monsalve para mantener un nuevo encuentro sexual”.

“Cerca de las 19.20 de esa jornada, Monsalve se encontró con la víctima y la trasladó en una camioneta Chevrolet Tracker que alquiló, hacia la zona de meseta de la ciudad de Centenario”, explicó el fiscal, quien consideró que a esa altura ya estaba organizado el plan criminal.

Al llegar a las inmediaciones de calles Juan Domingo Perón y José Brillo, en un sector del basural de la meseta, «llegaron otros dos hombres al lugar: Enzo Monsalve y Julio Maximiliano Zapata en una camioneta Chevrolet S10, propiedad de la esposa de Monsalve”, agregó.

Para el fiscal, “en ese lugar, los tres asesinaron a Gisfman mediante al menos dos puñaladas que le provocaron un shock hemorrágico, luego prendieron fuego el cuerpo y aproximadamente a las 20.40, se retiraron del lugar en ambos vehículos”.