El último día del 2021 llegó con una buena noticia para la Unidad Fiscal Especializada en Violencia contra las Mujeres (UFEM). La Procuración General de la Nación aprobó las “Pautas de actuación para fiscales ante situaciones urgentes y de riesgo en casos de violencia de género”, un documento elaborado por la UFEM en forma conjunta con la Dirección General de Acompañamiento, Orientación y Protección (DOVIC).

No es el primero, la UFEM trabaja arduamente en este sentido, detectando las necesidades en aquellas investigaciones vinculadas a la violencia de género y generando documentos y recomendaciones para su abordaje.

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“Hay algo más transversal a los distintos fenómenos criminales vinculados a la violencia de género que no es solo la violencia doméstica”, explica la fiscala Mariela Labozzetta, titular de la unidad fiscal.

“Este documento puntualiza sobre las medidas que tienen que tomar las fiscalías para neutralizar los riegos posibles de las víctimas en investigaciones ya iniciadas, mientras dure la investigación y mientras dure el proceso penal. Cómo se toman recaudos para evitar que la violencia se repita, se incremente o se asesine a la víctima. Este es el objetivo del documento”, detalla. “También un poco en línea de los femicidios donde había denuncias previas. Si bien no son la mayoría, pero sí hay un porcentaje importante”.

-Además de este documento, ¿cómo se está trabajando para disminuir los riesgos?

-Este es uno de los trabajos destinado a eso. Pero hay dos órdenes de trabajo que deberían hacer los ministerios públicos. Nosotros lo hacemos en la UFEM porque tiene una estructura que nos lo permite. Entonces desde el área de la política criminal, lo que hacemos es relevar toda esa información, mirar un poco qué es lo que pasa con los casos, ver dónde fallan los casos, ver dónde falta hacer hincapié, y ahí en esa línea uno de los ejes que hay que tener presentes son las investigaciones para evitar la impunidad. Porque la impunidad es un mensaje habilitador de la violencia en la medida que los femicidios no sean castigados, el Estado está diciendo “siga siga”. Por eso es importante trabajar en que las investigaciones sean llevadas adelante con debida diligencia, en que se aplique una sanción, que se diga que es un femicidio, que se pueda verbalizar, poner en las sentencias que ese crimen es de género, que las mujeres son asesinadas por motivos de género. Estas son las cosas que hay que mejorar. El segundo aspecto es este otro que aborda este último documento y tiene que ver con aplicación. La idea es poder compartirlo con las provincias y que las provincias lo adapten y lo incorporen.

-A veces pareciera que la justicia se ocupa lentamente de estos casos, ¿qué es lo que falta para avanzar en la prevención?

 -El fenómeno femicida es viejísimo. Básicamente es el esquema patriarcal de poder, la utilización de las mujeres como mercancía y la subordinación de las mujeres. Esa es la antesala o la causa de la violencia por motivos de género, que tiene muchísimos años. Lo que pasa es que se le puso el nombre hace no tanto. Si miramos un poquito para atrás recién por primera vez en 2008, el Mecanismo de Seguimiento de la Convención de Belém do Pará (MESECVI) definió qué es un femicidio y le puso nombre diciendo son los crímenes de mujeres basados en motivos de género, basados en motivos de misoginia. Antes de eso había algunas explicaciones que se fueron construyendo paulatinamente. De hecho, es algo propio de América latina que no está en otros lugares. Excepto España, el resto del mundo no tiene figura de femicidio.

–¿Qué implicó esta declaración de Mesecvi?

-El Mesecvi hizo que desde ese momento caso todos los códigos penales de América latina empezaran a incorporar como una forma autónoma y distinta la figura de femicidio. A nuestro país llegó rezagadamente, pero ahora hay como una segunda generación de reforma donde se amplía cada vez más el concepto. Pero es algo nuevo, donde se puso primera vez el nombre y se puso luz sobre este fenómeno. Y a partir de una serie de fallos de organismos internacionales se empezó a decir “hay que poder perseguir diferencialmente estos crímenes porque hay un fenómeno tal donde las mujeres son asesinadas por ser mujeres y esto no pasa con los varones, que son asesinados por otros motivos: guerras, conflictos armados, robos, delincuencia, pero no son asesinados por ser varones. Sobre esto hay que poner la lupa y agravar las sanciones, esto dicen las cortes internacionales. Como consecuencia, los países toman estas recomendaciones. En nuestro país también es una perpetua porque es una pena sobre un homicidio calificado. Esto es un primer gesto que obviamente no tiene una consecuencia directa de que se reduzca el femicidio, de hecho, no se han reducido en el tiempo, sino que se siguen sosteniendo los números al menos en nuestro país. Es difícil saber en la región porque hay serios problemas de datos. Es un camino lento, pero se hizo un montón. Mirado en perspectiva también hay que decir que hubo avances enormes: tenemos códigos penales en toda la región, tenemos modelos para la investigación de femicidios, tenemos cada vez más sentencias condenatorias, tenemos leyes de protección integral, tenemos unidades especializadas, los avances en dos décadas han sido enormes. Falta avanzar en los resultados, pero eso va de la mano con la reconstrucción social.

-El 1 de febrero se realizó una gran marcha protestando contra las falencias del poder judicial, entre ellas la falta de perspectiva de género, ¿qué mirada tenés al respecto?

-Es evidente que hay una gran crisis de legitimidad en el sistema de justicia en la comunidad desde distintos aspectos. En relación con la violencia de género, y como tengo una mirada muy crítica sobre eso, hago todo lo posible para trabajar en la transformación del sistema de justicia. Hoy el mapa judicial tanto de la Corte como del Ministerio público es lamentable en los números de integración de mujeres, y eso tiene que cambiar, eso no se puede seguir sosteniendo de esa manera a esta altura de la evolución. Y también en cómo se ejerce la función judicial en los casos, que es la parte más sustantiva hacia afuera. ¿Qué hace la justicia hacia afuera? ¿Cómo hace para garantizar que las víctimas de estos casos accedan a la justicia, para que no tengan obstáculos ni barreras para acceder a la justicia y para que no se descrea en la palabra de las víctimas permanentemente? Seguimos teniendo un fuerte sesgo que hace que las mujeres no tengan crédito cuando denuncian violencia doméstica o cuando denuncian violencia sexual. Lo primero que pasa es que se pone en duda la palabra de las víctimas y eso es el motivo principal de la impunidad en estos casos, porque no toman en cuenta como prueba la palabra de las mujeres. Además de los estereotipos de género que están imperando permanentemente en la investigación de los casos en el juzgamiento. Me parece que estamos trabajando muchísimo un montón de mujeres y un montón de personas en cambiarlo. Falta mucho, pero se hizo mucho. <<

Pautas para investigar desapariciones

En diciembre, desde la UFEM se presentaron “Pautas para la investigación de casos de desapari-ción de mujeres y población LGTBIQ+. Se trata de un documento elaborado junto a la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (Protex).

“Nos empezamos a cruzar en un montón de investigaciones y hay algo que está en común con la trata y femicidios que es la desaparición de personas. Que tiene múltiples causas y es muy difícil encuadrar en alguna causa. Porque la desaparición a veces tiene que ver con conflictos familiares, casos de senilidad, casos de salud mental, y a veces tiene ver con trata, a veces con femicidios. Lo que hicimos fue un poco plasmar pautas de investigación que teníamos elaboradas por separado para el fenómeno de trata y para el fenómeno femicidio, pero ponerlas juntas y advertir al respecto, que detrás de las desapariciones de personas puede haber trata y puede haber femicidio. Lo que hay que investigar desde el minuto cero en estos casos por un lado es la búsqueda con vida de la víctima y, por otro lado, la posibilidad de que sea un femicidio. Lo que hace es que cuando hay una noticia de estas características poder hacer allanamientos buscar rastros que si no se toman en el momento desaparecen. El sentido del documento es ese, cruzar universos.”

Sobre el caso Thelma Fardin

“Es un cimbronazo para el caso y que genera una situación de incertidumbre tremenda, hasta incluso a saber si el juicio va a tener empezar de nuevo”, expresa Labozzetta sobre la resolución que tomó la justicia brasileña sobre el juicio contra Juan Darthés.

“En lo que redunda es en la falta de registro, la falta de sensibilidad de los funcionarios judiciales respecto de lo que tiene que atravesar una víctima en un proceso penal de esas características. Hacer una declaración de un juicio frente a un tribunal contando hechos de esas características es muy fuerte para una mujer. Una persona que llega a esa instancia lo que quiere es declarar y que se termine”, afirma la titular de la UFEM.

Desde la UFEM, afirma Labozzetta se trabaja mucho con estos casos y trabajan con las víctimas principalmente. «Lleva muchos meses de preparación hablando, acompañando, viendo cómo se hace para llegar al juicio de una manera fuerte, para que sea lo mejor posible, pero sobre todo para que el proceso sea una instancia reparatoria, que es lo que debiera ser. Una persona que llega a esa instancia lo que quiere es declarar y que se termine. La extensión del juicio, tener que reiterarlo como si fuera sencillo, es de un manoseo y una falta de sensibilidad y empatía, y una falta de registro de lo que significa el rol del servicio de la justicia. Todo es muy doloroso y nos avergüenza.”