Mujeres del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB) denunciaron a sus jefes por acoso laboral y sexual. Los hechos suceden en el Complejo Conurbano Norte de San Martín. Las denuncias fueron presentadas por distintas víctimas en la Auditoría de Asuntos Internos del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Provincia de Buenos Aires, en la Dirección de Género y en la oficina Sociolaboral de la Unidad 48. Sin embargo, contaron a Tiempo que se sienten “decepcionadas con la pobre intervención que tuvieron ante la gravedad del asunto”.

 “Mi historia es también la de mis compañeras”, aseguró a este diario una suboficial del SPB, que prefirió no dar su nombre por temor a represalias.  “Algunas de ellas se animaron a denunciar situaciones de acoso laboral y sexual, violencia de género y otras chicas no lo hicieron porque están aterradas”, continuó la víctima. “Hace poco más de un año que en la unidad 48 está el director Prefecto Mayor, (E.G) Cristian Aristegui, me acosa sexualmente, vulnera mis derechos todo el tiempo, me siento muy mal. Con mis compañeras necesitamos ayuda urgente, estamos sufriendo distintos tipos de violencias y persecuciones”.

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Paula Nápoli, representante de la Auditoría de Asuntos Internos del Ministerio de Derechos Humanos de la Provincia de Buenos Aires, informó, “el sumario ya se inició. Lo tienen en análisis el equipo interdisciplinario de nuestra dirección. Como siempre, iremos a fondo con esta investigación”.

Otro de los de los acusados por varias trabajadoras del SPB es “el subdirector Pablo Álvarez, que en las últimas semanas fue trasladado a otra unidad”, indicó la suboficial. “Tengo compañeras que están aterradas y no quieren hablar porque las castigan con días de arresto en el mismo penal. A mí me tienen de un lado para el otro, no tengo un puesto fijo, me cambian todo el tiempo y tengo una carrera de quince años de servicio”, detalló la víctima parada entre en la barrera que divide la unidad 48 de la 47, donde están “las casitas” del régimen abierto. “Me señalan porque soy la que hablo con las compañeras para que no se callen, estamos sufriendo malos tratos. A mí me mandaron al muro 24 horas, a la guardia armada a que cuide el muro”, expresó la mujer.

“Nos castigan con horas de recargo, no respetan nada, vinieron y arrasaron con todo”, resumió la víctima. Ella trabajó durante toda su carrera como administrativa, “cuando llegó Aristegui me sacó porque no accedí a sus propuestas indecentes”, denunció la penitenciaria. Cuando ella preguntó por qué la sacaban de su puesto le dijeron que el área de administración sería reestructurada, “pero es mentira, a la única que sacaron es a mí”.  

“Desde que supieron de la denuncia que hicimos ante el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos se pusieron aún más tediosos”, aseguró otra oficial que también resultó víctima de acoso sexual. “Son una banda formada entre los jefes de distintos sectores, arreglan entre ellos y nos intentan someter a ellos todo el tiempo”, confió la mujer mientras caminaba hacia el portón principal donde se encuentran las oficinas de la dirección del Complejo Carcelario.

“Te persiguen si no aceptas tener sexo con ellos”, denunció la oficial del SPB. Hace tres meses ingresó a trabajar “a la unidad 48 una camada de chicas jovencitas: se pelean para repartirlas entre ellos como si fueran cosas. Las pibas recién ingresan y no entienden nada”.

Un ejemplo del terror

“Hay una compañera que está atravesando un problema familiar, le ocurrió algo muy feo en su casa, intervino el jefe del Complejo para ayudarla y le trajo a su hermana de la 47 a la 48. Las puso a trabajar juntas para que entre ellas se puedan contener”, dijo la víctima. Según relató la oficial, en tono amenazante el director de la 48 Aristegui, le dijo “‘no te olvides de esto, así como te puse a trabajar en visita te pongo en la guardia, mira que conmigo no se jode’.  Y ella no sabía qué hacer porque estaba muy asustada”.  

“No soportan que las mujeres no los saludamos, nos sancionan y si no queremos ir con ellos al casino de oficiales a cenar también te amenazan y cumplen mandándome a la guardia armada que es uno de los lugares más feos del penal”, explicó la víctima. “No nos callamos más, queremos justicia” subrayó.

“Tengo a dos compañeras que sufrieron un apriete porque denunciaron, las amenazaron, les preguntaron ustedes hicieron una denuncia, las chicas les respondieron que sí, que ellas hicieron la denuncia. Las cambiaron de sectores de laburo al instante”, dijo la oficial. “Nos piden sexo a cambio de dejarnos trabajar en paz”, denunció.

Penitenciarias Universitarias

Muchas de las oficiales y suboficiales que denuncian cursan sus estudios en la sede que la Universidad Nacional de San Martín instaló en la unidad 48, a quienes los jefes del penal las llaman “las preseras” por estudiar junto con los presos y presas. Las víctimas cuentan que las castigan y les dan recargo de horas para que no puedan estudiar.

“Este año se realizó una convocatoria que fue la inscripción récord de estudiantes del SPB en nuestra universidad”, dijo Marcos Perearnau, director académico a este diario. “Este proceso fue acompañado por el jefe del Complejo y las direcciones de las tres unidades porque es muy importante sostener esas trayectorias educativas”, contó.

“Cuando nos enteramos de estas denuncias del personal femenino, nos comunicamos con el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos para que ninguna de esas denuncias perjudique las trayectorias educativas de las y los trabajadores del SPB, presentamos una nota”, aseguró el director académico.  

Violencia machista verbal

“Escuché cuando el director Aristegui le decía a una de mis compañeras, ‘vos estás linda, pero tendrías que bajar cinco kilos más y va a quedar bien’, hay varias que ya presentamos las denuncias, pero el director se enfurece cada vez más”, advirtió otra de las víctimas. Y continuó explicando que de castigo “tengo que hacer una guardia más de 24 horas cuidando el muro”.

“Parece un chiste, como respuesta de las denuncias, este miércoles vinieron de la Subsecretaría de Género del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, estuvo Paula Nápoli, dieron una charla invitando al personal femenino a exponer y obviamente que muy pocas lo hicimos, porque están aterradas”, aseguró otra trabajadora del SPB.

“Nos sentimos muy mal porque nos expusieron ante nuestros acosadores” se quejó. Tras la visita del ministerio los jefes “acá se pusieron más furiosos con nosotras, eso es lo que tuvimos como respuesta, más violencia. Mientras tanto el director sigue en su oficina eligiendo a ver con qué empleada se puede encamar”, aseveró.

“Sabemos que, ante la negativa a sus pedidos sexuales, nuestros jefes nos quieren trasladar a otras unidades lejos de acá. Así viene callando a las mujeres que trabajamos en el servicio penitenciario. También lo hacen con las visitas femeninas que vienen a ver a sus familiares detenidos. Estamos decepcionadas con la pobre intervención que tuvieron ante la gravedad del asunto”, finalizó la joven oficial.

Condiciones de las cárceles del SPB

En las últimas semanas la Comisión Provincial por la Memoria (CPM) recogió denuncias de estas cárceles y distintas unidades provinciales. En las cuales muchos detenidos denunciaron apremios ilegales, falta de atención médica, hacinamiento extremo y muchos otros agravamientos en las condiciones de detención. Declaran alerta roja sobre violaciones a los Derechos Humanos de las personas detenidas.