En un año, la línea 144 atendió 444 llamados de mujeres y y LGTBI+ que denunciaron haber sufrido al menos un intento de femicidio a manos de parejas y ex parejas. Más de la mitad de las víctimas habían denunciado al agresor y, peor aún, en el 30% de los casos había ya una medida de restricción perimetral. Entre las lesiones que relatan las víctimas hay desde hematomas y pérdida de embarazos hasta muerte cerebral.

Los datos surgen del segundo informe estadístico realizado por el Ministerio de la Mujeres, Políticas de Géneros y Diversidad Sexual de la provincia en base a los llamados recibidos en la línea 144 entre junio de 2020 y junio de este año. El estudio incluye un abordaje cuantitativo y cualitativo, y también analiza casos testigo.

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El trabajo, que fue presentado por la ministra de las Mujeres, Políticas de Género y Diversidad Sexual Estela Díaz, junto a la subsecretaría de Políticas contra las Violencias por Razones de Género, Flavia Delmas, revela que a lo largo de ese año hubo 12.266 mujeres y personas LGTBI+ que se comunicaron al 144 por situaciones de violencias.

De ese número total, unas 444, es decir el 3,6% de todas las llamadas, lo hicieron contaron haber sufrido un intento de femicidio para pedir asesoramiento y también por situaciones de emergencia.

Sobre esos 444 casos, el 99% de los casos analizados fueron intentos de femicidios sufridos por mujeres y el 1% restante se trató de intentos de transfemicidios. En el 99% de los casos, las personas que ejercieron la violencia fueron hombres. La mayoría ejerció violencia física y psicológica.

Las denuncias previas

El dato que se repite como en el primer informe estadístico de 2020 es que en el 54% de los casos las víctimas ya habían realizado denuncias por violencia de género previas al intento de femicidio y en el 30% de los casos había, además, una medida de restricción perimetral.

El informe también revela que el principal intento de femicidio en los casos relevados se dio a través de asfixia (44 casos), principalmente el ahorcamiento con la fuerza de las manos, o con otros elementos como mangueras, cables o uso de almohadas; golpizas (37 casos); el uso de arma de fuego (26) y uso de vehículos (12 casos), entre otras.

En tanto, las lesiones provocadas por el intento de femicidio van desde cortes, hematomas, fisuras y quebraduras de huesos, pérdida de embarazo y quemaduras hasta llegar incluso a la muerte cerebral, según el testimonio de las víctimas en 85 casos.

Los llamados al 144 corresponden a 74 municipios de la provincia. Sin embargo, la mayoría se concentra en 19 municipios. Al tope del ranking está La Plata con el 14%; seguido por La Matanza con el 8%; General Pueyrredón con el 6%; Florencio Varela con el 5%; Almirante Brown, Moreno y Lanús con el 4% respectivamente; Quilmes, Lomas de Zamora y Merlo 3% cada uno; General San Martín, Escobar, Ezeiza, Morón, Pilar, Avellaneda, Berazategui, Tigre y Zarate con el 2% cada uno.

Al presentar el informe, la ministra Estela Díaz señaló que “la gestión pública necesita tener este tipo de investigaciones a disposición para mirar sus procedimientos, sus herramientas, sus prácticas y qué cosas no están dando resultado”. Y agregó que “seguir construyendo estos informes es una de las cuestiones que nos parecen centrales porque nos permite mirar y comparar lo que está pasando con la política pública que estamos llevando adelante y ver si va modificando las respuestas que se dan frente a las violencias”.

La subsecretaria de Políticas contra las Violencias por Razones de Género, Flavia Delmas, por su parte, sostuvo que el material permite conocer mucho más a fondo la problemática y reflexionó: «Nos tiene que conmover esto. Es un tema de derechos humanos en el que necesitamos construir un nunca más. Y ese nunca más se construye de manera colectiva y sobre todo sabiendo de qué problemática estamos hablando».

La presentación contó con los aportes de tres periodistas especializadas en la temática de género. Silvina Molina, editora de género y diversidades de la agencia de noticias Télam; Ingrid Beck, columnista de Radio Nacional y redactora del portal Letra P; y Corina Duarte, comunicadora y referente del Foro Argentino de Radios Comunitarias (FARCO). Las intervenciones dieron cuenta del rol de los datos a la hora de informar los casos en los medios de comunicación, como así también el compromiso que se debe asumir como comunicadoras y comunicadores para tratar estos temas en comunidad, para ayudar y alertar a las mujeres y LGTBI+ en la identificación y prevención de las violencias.

Silvina Molina valoró el informe como «un trabajo excelente que tiene que ver con el acceso a la información, pero de calidad y con claridad, sin un lenguaje técnico, ni un lenguaje encriptado que imposibilite el acceso de todas las personas. El informe nos interpela como comunicadoras para saber qué hacemos, cuidando siempre la manera y la forma de comunicar».

En ese sentido, Ingrid Beck señaló que el informe «es durísimo y da cuenta de la integralidad del fenómeno. No disminuyeron los femicidios, pero sí cambió el abordaje. Eso es sustancial» y señaló que “el cruce y los análisis son imprescindibles para recorrer esas trayectorias de vida de las personas en situación de violencia de género. Es sustancial para el trabajo territorial y sustancial para quienes necesitamos imperiosamente contar con información».

Por su parte, Corina Duarte sostuvo que «las alertas tienen que ver con cómo las trabajadoras y trabajadores de cualquier tipo de Estado y desde los diferentes sectores desde los que nos comprometemos con nuestras disciplinas, nos comprometemos en serio y tratamos de dar pasos para vivir en una sociedad que sea un poco más justa, menos violenta, más igualitaria» y destacó «el valor de la denuncia, el valor del compromiso y el valor de pensar en que haya comunidades organizadas que puedan ayudar a muchísimas mujeres y LGTBI+ para que puedan salir de diferentes situaciones de violencia y de desigualdad».

Acá podés ver el informe completo.