Duro documento de los curas villeros: "La realidad se nos vino encima, hay temas en los que no podemos seguir esperando”

Hicieron un llamamiento urgente por mayor presencia del Estado en los barrios vulnerables, donde las carencias se profundizan desde la llegada de la pandemia.

5 de mayo de 2020

Con tapabocas y manteniendo el distanciamiento social, pero en el mismo lugar de siempre. Como cada año, el Equipo de Sacerdotes de Villas y Barrios Populares de la Ciudad y el Gran Buenos Aires, realizó la celebración religiosa por un nuevo aniversario del asesinato del Padre Carlos Mugica.

El próximo 11 de mayo se cumplirán 46 años de la muerte de Mugica, pero esta vez el encuentro en la parroquia Cristo Obrero de la villa 31, frente a su tumba, se adelantó unos días ante el "significativo aumento del contagio de coronavirus en nuestros barrios", según indicaron los propios curas.

En un documento, diagnosticaron que se vienen momentos muy duros. "Necesitamos que el Estado actualice su presencia en los barrios vulnerables de acuerdo a las diferentes cuestiones y las dificultades que se presentan, como la seguridad, la salud, la educación y las limitaciones de conectividad en estos lugares"; advirtieron los curas en la declaración.

En ese marco, el equipo que integran -entre otros- los sacerdotes José María “Pepe” Di Paola, Guillermo “Willy” Torre, Lorenzo “Toto” De Vedia, Franco Punturo y Gustavo Carrara, obispo auxiliar de Buenos Aires, señaló que el coronavirus "está pegando fuerte", aseguró que los habitantes de las barriadas "aceptan la buena decisión del Gobierno Nacional de hacer cuarentena y valoran las decisiones en favor de los que más sufren las consecuencias que van apareciendo", y alertó: "La realidad se nos vino encima. Hay temas en los que no podemos seguir esperando su solución”.

Por otro lado, los curas advirtieron en el documento sobre "la situación del hacinamiento y abandono en las cárceles", sobre "despidos arbitrarios", pidieron que "se favorezca el acceso a los subsidios habitacionales" y solicitaron un aumento del Ingreso Familiar de Emergencia "en cuanto al acceso a la compra de alimentos y medicamentos".

"Nos hace bien ver cacerolas que con amor alimentan y dan esperanza y no cacerolazos que dividen e infunden miedo al otro. Las cacerolas de los pobres, como todo lo que surge de ellos, son para cuidar y sostener la vida", agregaron, al referirse así a las últimas protestas en algunos barrios porteños.

Mencionaron también en el texto que "muchos chicos no pueden hacer la tarea de la escuela, a pesar del esfuerzo de los docentes", al tiempo que mencionaron como "preocupante la realidad de nuestros adultos mayores y de los que tienen determinados problemas de salud".

"Hace más de 50 años, Carlos Mugica y sus compañeros fundaron el Equipo de Sacerdotes para las villas. Hoy los curas y las comunidades de nuestros barrios coordinamos esfuerzos para el bien de los vecinos, especialmente aquellos que más necesitan", concluyeron.

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La emergencia habitacional, visibilizada en toda su crudeza por la pandemia, es uno de esos temas, que otras empresas informativas suelen narrar jerarquizando la posición del lobby inmobiliario. Consideramos que explorar los conflictos alrededor del techo y la tierra, y dar voz a los protagonistas de estos debates por el derecho a la vivienda y a un hábitat digno, resulta imprescindible en el contexto de una crisis que obliga a reinterpretar los desafíos de la planificación urbana.

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