Fernanda Miño: "El plan de lotes con servicios es 'la' respuesta al problema de las tomas"

La secretaria de Integración Socio Urbana de la Nación explica el proyecto del Estado para anticiparse a las ocupaciones. Busca generar espacios que permitan atacar el déficit habitacional.
(Foto: Mariano Martino)
8 de noviembre de 2020

Al momento de buscar la generación e implementación de políticas públicas para empezar a dar respuestas a la crisis habitacional que afrontan los barrios populares, Fernanda Miño emerge como una voz autorizada. Nacer y vivir desde siempre en Villa La Cava, en San Isidro, donde formó su familia y militó, implica conocer desde la propia vivencia cada una de las carencias que afrontan varias generaciones de vecinos. A sus 46 años, hoy tiene la oportunidad y la responsabilidad, como secretaria de Integración Socio Urbana, -ya bajo la órbita del Ministerio de Desarrollo Social- de implementar acciones que integren al tejido urbano a las  barriadas humildes incluidas en el Registro Nacional de Barrios Populares. La respalda, también, el trabajo de haber relevado a su propio barrio para la integración de los datos al RENABAP.

Más allá de esa integración, que comenzó con “obras tempranas” y que tiene previsto urbanizar 400 barrios populares por año, Miño marcó en diálogo con Tiempo que la generación de un programa de lotes sociales con servicios para aquellos que no pueden pagar un terreno, es para ella “la” respuesta para comenzar a solucionar gran parte del déficit en materia de vivienda que padece Argentina hace décadas.

-Hoy en día es cada vez más difícil que los vecinos de barrios populares puedan comprar un terreno. ¿Cómo trabajan en la posibilidad de generar lotes con servicios?

-El 50% de la política de la Secretaría va a ser el desarrollo de lotes sociales con servicios, y hasta la posibilidad de implementar una “vivienda semilla”. Podemos cerrar todo el programa para que las familias de los barrios populares puedan acceder. Sabemos que hoy en los barrios populares hay un déficit habitacional enorme. Familias que estaban dentro de un alquiler han quedado a la deriva, y tenemos que tener una política que abarque eso. Quizás (esos terrenos) no están en los barrios populares. La realidad es que nosotros dentro de la Secretaría nos abocamos a los barrios populares. Ese es el límite que se puso.

-¿Los lotes con servicios son una salida al problema de las tomas?

-Creo que es “la” respuesta. Entonces, hay que trabajar duramente para eso y ya cuando podamos tener el programa lo vamos a dar con nombre y apellido, y con formas de ejecutar y de implementar en los territorios. Así que estamos muy esperanzados.

-¿Con quiénes conversan la iniciativa?

-Primero, con nuestro ministro, para que la propuesta sea aceptada. Los intendentes e intendentas, cuando les empezamos a preguntar si hay algún terreno lindero, cercano a algún barrio popular, y que reúna estas características, lo vieron como súper positivo. Porque es la única manera de evitar que se ocupen, y después, es mucho más difícil en un terreno ocupado empezar a ingresar los servicios. Entonces, lo ven desde ese lado positivo, trabajando a la par.

-¿Cómo se articularía con las otras líneas de trabajo?

-A los intendentes e intendentas les empezamos a plantear, primero, los lineamientos de las obras tempranas. Porque, para generar confianza en los vecinos y vecinas, que están vapuleados hace tantos años con promesas incumplidas, es necesario que se vean las obras, por pequeñas que sean. Y después, empezar a armar el proyecto de obra integral. Luego, si en esa integración del barrio popular hay un déficit, entonces, comenzar a pensar en los terrenos linderos, que pueden ser municipales, estatales, provinciales, y empezar la posibilidad del tema del loteo social con servicio.

-¿Quiénes tendrían prioridad para acceder a esos lotes?

-Eso tiene que ser el resultado de una intervención en el barrio, no podemos ir detrás de las ocupaciones porque sería injusto para los barrios que ya están esperando hace mucho tiempo la posibilidad de una vida digna, de un hábitat digno, la posibilidad de poder formar su familia y poder vivir en un lugar digno.

-Los datos del RENABAP datan de 2016. ¿Cómo se van a incorporar los barrios populares que no fueron incluidos?

-Cuando fue el relevamiento en 2016-2017, fui relevadora en mi propio barrio, en La Cava, en San Isidro. Sabíamos que nos quedábamos con muchos barrios por fuera. Entonces, no solamente empezamos a diseñar con los compañeros y organizaciones,la Ley 27.453, que daba como ley la integración urbana de los barrios. Había un desafío de cómo ir incorporando los barrios que quedaron, por alguna situación, sin relevar. En eso tenemos todos los días reclamos y lo estamos viendo, porque para eso hay que modificar la ley, para poder mover de ese 2016 a quizás 2019, para que ingresen esos barrios que se conformaron en esa época y algunos que quedaron afuera. Sabemos que todo es un proceso, no solamente porque hay que ver cosas de la Ley, sino que también hay que empezar a armar toda una logística nuevamente con compañeros y compañeras, que salgan a los barrios.

-¿Esto se modificará con el pase de la Secretaría del Ministerio de Hábitat a Desarrollo Social?

-Sabiendo de esta inquietud, cuando pasamos de ministerio, Daniel Arroyo se pone al hombro también eso y, con un paso adelante, ya está anunciando la apertura de lo que es el registro, y obviamente lo vemos como un gran desafío. Él nos pone la vara alta de urbanizar 400 barrios por año, y está completamente al tanto todos los días de cómo viene el desarrollo de la política. Así que vemos también en eso un gran desafío por delante.

-¿Qué enseñanzas dejó, a su entender, el desalojo en Guernica?

-No hay nadie que pueda estar a favor de las tomas, donde una familia va a sufrir necesidades, y eso quiero que quede claro. La respuesta del Estado no puede ser, ante la necesidad de una vivienda, la miseria y la desesperación, gases lacrimógenos, balas, palos. Por mi raigambre, por mi historia, no lo voy a entender ni a compartir nunca. Queremos llegar antes, empezar a crear un terreno para que las familias encuentren la respuesta del Estado, nada más y nada menos. Tener una posibilidad, y que no tengan que ir a aventurarse con la familia a pasar necesidades. Poder llegar antes, ofrecer este lote social con servicios, que tengan en su mismo barrio la posibilidad de mejorar su vivienda. Y creo que articulando con todas las obras y los proyectos que se vienen haciendo desde Desarrollo Social, lo vamos a lograr.

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