Villas porteñas: Nación debió intervenir ante la explosión de los contagios

Más de la mitad de los nuevos positivos en la Capital se detectan en barrios vulnerables. 31 y 1-11-14 son los más afectados. Hacinamiento, falta de agua y detección tardía, las claves.

(Foto: Pedro Pérez)
10 de mayo de 2020

La cantidad de casos positivos de coronavirus en las barriadas más vulnerables de la Ciudad de Buenos Aires continúa multiplicándose. La cifra, que se mantuvo en dos dígitos durante semanas, creció exponencialmente y ayer ya había trepado a 470, representado más del 21% de los 2211 casos de la Capital Federal. Seis habitantes de villas porteñas fallecieron.

El último desglose de la información respecto de la cantidad de infectados en estos barrios indica que el Barrio Padre Mugica (Villa 31) sigue siendo el lugar más comprometido con 333 casos; en el Barrio Padre Ricciardelli (Villa 1-11-14) son 105; y la lista se completaba con siete contagios en Ciudad Oculta y en la Villa 21-24; tres en Villa 20 y Ramón Carrillo; dos en Rodrigo Bueno y Fátima; y uno en los barrios INTA y Mitre.

De es casi medio millar de casos, 60 se sumaron nada más que el viernes. Ese mismo día se habían detectado 107 contagios nuevos en toda la Ciudad, es decir que más de la mitad de los nuevos infectados estuvieron relacionados a las villas y asentamientos porteños.

Fernán Quirós, minsitro de Salud de la gestión de Horacio Rodríguez Larreta, debió reconocer que “en base al aumento de casos que hemos tenido tanto en el Barrio 31 como en el Barrio 1-11-14, hemos construido en colaboración con el Ministerio de Salud de la Nación una estrategia de abordaje territorial bien intensa, que ya implementamos en el Barrio 31 este martes”.

La intervención de Nación en el asentamiento de Retiro, agravada por el faltante de agua, se tornó impostergable ante el avance de la enfermedad en un barrio con alta densidad poblacional y caracterizado por viviendas donde el hacinamiento es regla, con escasas posibilidades de tomar medidas eficaces de aislamiento. Con promotores de salud de la cartera sanitaria porteña y del Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat, y la participación decisiva de las organizaciones barriales y la iglesia, se hicieron visitas casa por casa, buscando a las personas más vulnerables y sus contactos estrechos. Los hisopados a los casos sospechosos revelaron un panorama muy preocupante: “Hemos visitado 363 hogares, dialogamos con 1206 personas, testeamos a 118 y hemos tenido más de 60 personas positivas”, detalló Quirós.

El sábado por la mañana, la directora general de Planificación Operativa, Paula Zingoni, precisó en conferencia de prensa que los testeos realizados junto al gobierno nacional se desarrollarán próximamente en la Villa 1-11-14, e insistió en que en estas zonas se “viene trabajando de manera continua en un plan que tiene cuatro líneas de trabajo principales: la seguridad alimentaria; la higiene urbana; el plan específico de adultos mayores; y la vinculada a la salud comunitaria”.

Zingoni acompañaba a Larreta, quien, antes de describir las nuevas condiciones de la cuarentena porteña, advirtió que “hay casos que están concentrados alrededor de algunas situaciones que ya identificamos como más sensibles, donde estamos haciendo muchos más testeos, como en el caso de los barrios vulnerables o los geriátricos”.

La organización barrial La Poderosa, con presencia en gran parte de las villas y asentamientos del país, fue una de las primeras en denunciar la ausencia de información y la escasa reacción por parte del gobierno porteño ante la explosión de los casos, sobre todo en la Villa 31. Ahora, con dos casos confirmados en la villa Zavaleta, desde La Poderosa indicaron: “Tal como denunciamos que no habían asistido a tiempo, ni aislado en su momento a la primera mujer fallecida por coronavirus en la Villa 31, hoy queremos dejar acreditada la desidia frente a la llegada del virus a Zavaleta, donde sólo la comunidad está velando por su propia seguridad”, señalaron en redes sociales.

Esta semana, diferentes organismos públicos, equipos académicos, organizaciones y colectivos sociales, barriales y de la sociedad civil dieron a conocer una serie de recomendaciones para abordar la problemática en este tipo de barrios que consiste en una adecuada “coordinación” de recursos y de los organismos intervinientes; un adecuado acceso a la información y a la justicia; garantizar los cuidados básicos; la provisión de medidas preventivas y de mitigación; y la detección oportuna y el tratamiento.

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