Ocho de cada diez internados por Covid–19 no están vacunados o tienen solo una dosis. A esta altura de la tercera ola, sobran las demostraciones de que la vacuna previene casos graves. Y en la Argentina la campaña exhibe resultados concretos: en poco más de un año desde el primer cargamento, ya se aplicaron 81,5 millones de dosis. El país está entre los doce mejores del mundo: el 95% de los mayores de 70 años cuenta con dos dosis. Con 130 mil casos diarios, y ante la eficacia de las vacunas, la mirada va hacia los más desprotegidos. ¿Quiénes son los que todavía no se vacunaron?

Hoy la Argentina tiene al 86% de su población con una dosis, el 74,8% con dos, y el 20% con tres. En Europa, solo Portugal tiene mejor cobertura que nuestro país, que aplica un ritmo de 2,8 millones por semana. Solo el 5% de mayores de 70 años no se vacunó. En porcentaje el número es bajísimo, en valores netos son más de 700 mil personas. Hay 5.397.650 habitantes de nuestro territorio que no se inmunizaron, y otros 5.538.320 no se dieron la segunda dosis. De este último grupo, 1,49 millones son jóvenes de 18 a 29 años, cuyos motivos van desde la falta de percepción del riesgo hasta no querer afrontar los síntomas post vacuna.

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En el grupo etario de 12 a 17 años, la campaña viene exitosa. Quedan solo 681 mil sin darse la primera dosis, y 803 mil a los que les falta la segunda. Ellos se dan la Pfizer. En cambio, los menores de 3 a 11 años es otro escenario: quedan 2,16 millones sin inmunizar, y 1,57 millones a los que les falta la segunda dosis. A ellos les toca la Sinopharm, que fue rechazada en un primer momento por la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), y sufrió el lobby en contra de los grandes medios, a diferencia de su colega norteamericana. Hasta hoy hay pediatras que no la recomiendan, a pesar de ser fabricada con virus inactivado, mucho más inofensivo y probado en chicos que la Pfizer que es con ARN mensajero.

La idea del gobierno es acelerar este mes y medio para que la vuelta a clases sea con la mayor parte de niñas y niños vacunados. «Necesitamos en enero y febrero aplicar los refuerzos, que inicien o completen esquemas quienes no lo hicieron y avanzar con la vacunación en menores de 18 años para que marzo nos encuentre con el inicio de clases y del otoño con la mayor protección posible para poder enfrentar lo que, esperemos, sea la última etapa de la pandemia», indicó a Télam la ministra Carla Vizzotti, que esta semana estuvo reunida con su par de Educación, Jaime Perczyk, para planificar la campaña escolar.

Si bien hay distritos como la Provincia de Buenos Aires, que no ven con malos ojos que se declare obligatoria la vacuna contra el Covid–19, y pase a ser parte del calendario oficial, en Nación prefieren no impulsar eso ahora. “El problema no es que sea obligatoria sino avanzar en favorecer el acceso a las vacunas», sostuvo la funcionaria. Lo que sí analizan es que las escuelas sirvan como lugares para seguir vacunando. Algunas jurisdicciones ya están avanzando ahora. En la localidad de San Martín, por ejemplo, colocaron postas de vacunación en las sedes de las colonias de verano.

Además, el Ministerio de Salud seguirá reuniéndose con la SAP para acordar acciones que mejoren el acceso en la población pediátrica. Un eje va a ser que se provincialicen las estrategias y campañas. Los números por distrito son dispares, hay factores de desconfianza mucho mayores que en adultos. El otro gran bolsón de gente sin vacunar es el juvenil y treintañero. Ahí el problema es que no completan esquemas. Fueron el motor de la ola de contagios en diciembre. A ellos apuntaron con el pase sanitario, que viene dando resultados (aunque en la práctica poco se use ni se controle): en las primeras dos semanas de enero se aplicaron 5,4 millones de dosis, y van camino a superarse las 11 millones en todo el mes: un cuarto de la población argentina habrá recibido alguna dosis (primera, segunda o tercera). Esta última semana, hubo una media de 108.500 terceras dosis aplicadas en personas mayores de 60 años.

¿Positivo o negativo?

Las 24 jurisdicciones tienen “alto” riesgo epidemiológico, aunque hay ciertos distritos, como Córdoba y CABA (los primeros en los que explotó Ómicron) que empiezan a indicar amesetamiento de casos o subas menos fuertes, en línea con lo que están viviendo Sudáfrica o Londres. “Récord de casos, pero la razón de casos (el cociente entre el total de casos confirmados de estas dos semanas respecto a las dos semanas anteriores) sigue bajando”, aclaró el exrector de Exactas de la UBA y físico del Conicet, Jorge Aliaga.

Los primeros registros alentadores se entrecruzan con otro factor: en la última jornada la positividad fue del 74%. Significa que 3 de cada 4 personas que se van a hisopar tienen Covid–19, es la mayor positividad del mundo. Para descomprimir los centros de testeos, el gobierno impulsó que los contactos estrechos asintomáticos con esquema completo de vacunación no se testeen. Eso también genera que quienes van a hisoparse son aquellos con síntomas declarados. El problema es que, por estudios de diferentes países, suele haber un 70% de asintomáticos. Esto deja abierta una pregunta cuya respuesta se verá la próxima semana: si realmente los casos están bajando o si lo que sucede es que baja la cantidad de gente que se está yendo a hisopar.

El senador correntino y analista estadístico de la pandemia, Martín Barrionuevo, aclaró a Tiempo: “Aún con esos atenuantes (de que contactos estrechos no se vayan a hisopar y por tanto no figuren en el sistema, a pesar de que tengan Covid), todavía los casos siguen subiendo en el país. La realidad con la positividad es que las jurisdicciones están priorizando la carga en las bases de datos de los positivos por sobre los descartados. La positividad de CABA es del 80% en el SISA (Sistema Integrado de Información Sanitaria), y en realidad la real es 30%; están priorizando la carga en SISA de los positivos, lo mismo sucede con Córdoba. Esa positividad es mentirosa, no es real, es altísima igual, pero sin duda más baja». Y acota: «Córdoba es la única jurisdicción que está bajando genuinamente”. 

Crecen los fallecimientos

A pesar de los récords diarios de casos, la sensación en la sociedad, los políticos, los medios, es que no hay gravedad. Que son infecciones de un par de días. Resfríos. Pero la realidad es que, como se preveía, los fallecimientos están en aumento, y la última semana tuvieron un crecimiento exponencial. Ya lo venían marcando los especialistas en diálogo con Tiempo días atrás: aunque el porcentaje de muertes sea menor a las olas anteriores, gracias a la vacunación, el hecho de tener 135 mil positivos por día va a generar más decesos. Es imposible que no sea así.

Esta semana el promedio fue de 68 muertes, pero el número va en ascenso: el jueves se informaron 139, y el viernes 96. El doble que una semana atrás. Para tomar dimensión, el 28 de diciembre hubo solo 19 y el 2 de enero, 23. Las autoridades explicaron que en estos casos suele haber demoras en la carga de muertes de los diferentes distritos, muchos de los cuales suelen acumular y cargar todos juntos en el sistema. Parte de los números de hoy corresponden a casos de días o semanas anteriores. El 83% de las muertes cargadas este mes ocurrieron en enero, y el 16% en diciembre. La ocupación de camas de terapia UTI se mantiene en 41%: hay 2268 pacientes internados. CABA es el distrito con mayor número de fallecidos por millón de habitantes (3706), el sigue Neuquén (3545), Río Negro (3236) y Buenos Aires (3169). Misiones, curiosamente, es de las que peor tasa de vacunación tiene, pero a su vez es la que posee mejor tasa de muertos: 575, la única jurisdicción con menos de mil.