En la Ciudad de Buenos Aires, la gestión de Horacio Rodríguez Larreta ya hace semanas que busca la manera de dar flexibilidad para el running. Sin embargo, el aumento de los contagios de Covid-19 en las últimas semanas lo había obligado a postergar la decisión. Por fin, y a pesar de que la curva de casos no desciende, la administración porteña decidió seguir adelante con la idea y el jefe de gobierno la anunció el jueves pasado, en la conferencia conjunta que ofreció con el presidente de la Nación y el gobernador bonaerense.

La novedad es que las caminatas serán nocturnas. Desde mañana, los «runners» podrán salir de 20 a 8, aunque no podrán correr en grupo. El máximo permitido será de a dos, y en cercanías de los domicilios. Por el momento queda descartada la actividad de grupos de entrenamiento, con presencia típica en parques y plazas en la época prepandemia. Grupos de corredores han mantenido con autoridades del Ejecutivo porteño, en las que pidieron por «running teams» (equipos de corredores, en criollo), manteniendo un número limitado de participantes y una distancia de diez metros, aunque por ahora eso se descartó por la concentración de gente que implicaría. Hasta sugirieron que, al cruzarse entre ellos, quiene vinene corriendo giren las cabezas hacia los lados contrarios, para evitar salpicarse con sudor, toses o estornudos.

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El tema de la actividad física formó parte de uno de los reportes diarios matutinos del Ministerio de Salud de la Nación. Gabriela De Roia, del Programa Nacional de Lucha contra el Sedentarismo, explicó la importancia de realizar actividad física en las casas en cuarentena para “mejorar la calidad de vida y fortalecer el sistema inmunitario y la condición física en general. Previene caídas y controla el peso corporal, disminuyendo la ansiedad y logrando mejor calidad de sueño”. Y recomendó al menos una hora al día de ejercicios para niños y jóvenes, y para adultos 30 minutos diarios, pudiendo distribuirse en tandas durante todo el día.

Desde esta semana, la Fundación Bunge & Born comenzó a emitir el Índice de Propensión al Riesgo en Salud (IPRIS), relevando a casi 5000 personas de todo el país. Según sus conclusiones, el 80% cree riesgoso salir del hogar, acepta el aislamiento social y adopta cuidados preventivos como el lavado de manos. A pesar del lobby mediático y de la oposición, sólo al 37% le gustaría salir de casa para distraerse o hacer ejercicio. Curiosamente, no son los más perjudicados laboralmente los que tienen una concepción negativa del objetivo de la cuarentena: «A medida que aumenta el nivel educativo, la aceptación del aislamiento, disminuye. Es el nivel educativo el que impacta sobre las consecuencias económicas y su concepción», concluye el relevamiento.