Quienes se especializan en el sector, sostienen que cualquier institución educativa privada debería garantizar el acceso a la educación, más allá de la situación económica por la que atraviese. En ese sentido, tanto el Estado local como las autoridades del colegio, deberían buscar una solución concreta para evitar el cierre y garantizar la elección de las familias. Si bien esta premisa resulta lógica para el funcionamiento de cualquier escuela de gestión privada, muchas instituciones consideran que son simplemente un negocio y que si no llegan a los objetivos económicos pautados, deben cerrar. Por esta situación atraviesan cientos de familias del Colegio Nuevo Horizonte del barrio de San Cristóbal, donde asisten chicos con y sin discapacidad y trabajan con un proyecto educativo integrador.

A veinte días de que comiencen las clases, las autoridades de la institución les notificaron a las familias que cerrarán definitivamente. La institución privada funciona hace más de 30 años y abarca los tres niveles educativos: inicial, primaria y Secundaria. A diario recibe entre 350 y 400 estudiantes, un tercio de ellos con alguna discapacidad. Las familias denuncian que la decisión del cierre la tenían tomada el 26 de diciembre pasado y que les avisaron a último momento. Por esta razón, durante la jornada se movilizaron hacia el colegio, ubicado en Matheu 1472.

“Nos avisaron recién este lunes de que cerraban, las familias estamos indignadas. Le pedimos al gobierno de la Ciudad que interceda y evite el cierre. Mi nena de ocho años tiene síndrome de down, y yo estoy atravesando por una grave enfermedad. No pueden dejar en la calle a casi 350 estudiantes”, dijo a Tiempo Paula Rossi, mamá de Dafne que asiste a ese establecimiento educativo. Paula vive en Villa Lugano, alquila y es único sostén de familia. Todos los días viaja alrededor de una hora para llevar a su hija a la escuela, debido a que existe poca oferta educativa por la zona que haga foco en la educación que necesita la menor. “No nos pueden avisar de un día para el otro, la escuela no es un kiosco que un día funciona y al otro cierra porque sí. Lo más doloroso es la calidad humana de los maestros y profesores que hay en este colegio. Lo único que espero es que la ministra Acuña frene este cierre”, agrega la mujer.

La institución pertenece a la familia Montes de Oca, cuya dueña es Beatriz Monte de Oca, y el encargado de comunicar el cierre de la institución fue Cristian Sanmartino. El colegio recibe de subsidios el 60% del total de sus ingresos por parte del Estado. Ese dinero destinado al pago de salarios de maestras, maestros y profesores y, las cuotas, que con los nuevos aumentos rondaría los 35 mil o 40 mil pesos, son destinadas al sostenimiento del colegio.

“Hasta le propusimos a las autoridades un arreglo de aumento de cuotas para las familias así evitaban el cierre y nos dijeron que la decisión ya estaba tomada. Nos confirmaron que el 26 de diciembre ya sabían que iban a cerrar la escuela, entonces ¿por qué no nos avisaron así conseguíamos vacante en alguna otra escuela o nos acomodábamos?”, pregunta Rossi.

La respuesta del Ministerio de Educación porteño

Tiempo se puso en contacto con la cartera educativa que conduce Soledad Acuña para conocer si el ministerio va a mediar en esta situación para evitar el cierre. La respuesta fue que “está trabajando la supervisión en el tema para ofrecer propuestas en escuelas de la zona. El colegio tenía aporte del GCBA, sin embargo la crisis económica los golpeó. Desde el ministerio nos venimos reuniendo con ellos desde diciembre. Todos los chicos y chicas van a tener propuestas para ir a escuelas de Gestión estatal”.

Las familias niegan lo manifestado por el ministerio de Educación porteño y señalan que la única propuesta alternativa que dieron para sus hijos, fue una planilla con valores totalmente desactualizados y que no tienen más oferta de vacantes. Ramiro Manduca es profesor del Colegio Nuevo Horizonte, y afirma que los docentes también fueron informados el día de ayer del cierre de la institución. “Nos dijeron que la totalidad de los docentes quedamos desafectados del colegio a partir del 28 de febrero. Los que nos notificaron de manera individual sobre este tema son los hijos de los dueños”, cuenta el docente. Según comunicó la patronal del colegio, “fue el propio ministerio de Educación quien les ordenó a las autoridades que informen del cierre una vez que los maestros y profesores tomen el cargo del nuevo ciclo lectivo”, agrega Manduca.

Planilla que ofrecieron las autoridades del colegio a las familias, con algunos institutos educativos de la zona, con costos mensuales desactualizados y sin vacante.

Son alrededor de 50 personas entre docentes y no docentes de los tres niveles, que quedan sin trabajo. Algunos con una antigüedad de más de 25 años. “Están dejando sin vacante a alrededor de 350 estudiantes con distintas capacidad cognitivas que participaban de un proyecto educativo integrador”, remata Manduca.

El reclamo del sindicato docente

Desde la seccional Capital del Sindicato Argentino Docente Privados (Sadop), desde hace algunos años vienen alertando sobre el inminente cierre de escuelas privadas, sobre todo del nivel inicial, tras el confinamiento social como consecuencia de la pandemia.  En octubre del año pasado, realizaron una importante movilización en el distrito ante la baja del presupuesto educativo en el sector privado y el cierre de varios jardines maternales: “Basta de discriminar al 50% de los y las docentes de la ciudad. Basta del abandono sistemático al nivel inicial. Lo más preciado de nuestra comunidad que son las infancias, quedan a la intemperie fruto de la desidia de un gobierno que no promueve un proyecto educativo para el nivel inicial. No construye jardines, sólo promesas. Tienen una política asistencial en vez de educativa como los CPI y los EPI, no apoya a los jardines maternales y escuelas infantiles de gestión privada. Un abandono absoluto. Desde SADOP Capital le exigimos a Larreta y Acuña que universalicen el nivel inicial desde los 45 días.”

Desde el sindicato confirmaron a este medio que, una vez que los docentes fueron notificados del cierre, “el sindicato se puso a trabajar inmediatamente”. En el mismo sentido, destacaron que este hecho denota la falta del Estado porteño: “El cierre de una institución educativa no puede ser como el cierre de cualquier empresa, por la naturaleza misma de esa institución. Tiene que ser un proceso planificado, no podés abandonar a una comunidad educativa de un día para el otro. Es un hecho grave de falta del Estado”, agregan