Los rumores en los pasillos del Ministerio de Educación de la Ciudad nuevamente se transformaron en anuncios mediáticos. El jefe de gobierno porteño y su ministra de educación, Soledad Acuña, presentaron, mediante una conferencia de prensa, el calendario escolar para 2022 que tiene como objetivo “recuperar parte del tiempo escolar relegado durante la pandemia”. En la misma conferencia anunciaron la extensión del calendario que pasa de 180 a 192 días de clases; incluir clases virtuales en las “horas libres”; y la jornada extendida para sexto y séptimo grado de primaria; entre otros ítems.

De acuerdo con la agenda presentada, los docentes regresarán a las escuelas el lunes 7 de febrero de 2022 para prepararse, y a partir del 14 de febrero, asistirán a “jornadas de formación que serán masivas, presenciales y obligatorias”, según explicó la titular de la cartera Soledad Acuña. Las y los estudiantes se reincorporarán el 21 de febrero y el ciclo lectivo terminará el 21 de diciembre de 2022. En la misma conferencia, anunciaron la “jornada extendida”, sólo para los dos últimos años de la primaria y que habrá clases los sábados para todos los estudiantes de primer año de secundaria que pasaron de año adeudando materias.

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“Sin lugar a dudas son nuevos anuncios electoralistas que los y las docentes nos enteramos a través de los medios, porque la ministra Acuña no dialoga con la comunidad educativa”, afirma en diálogo con Tiempo la secretaria General de UTE-CTERA, Angélica Graciano. “Está claro que sólo con tiza y pizarrón no se garantiza la educación, eso es del siglo pasado. Acá lo que falta es un plan de gobierno pedagógico, que no lo tienen, y que lo único que ha hecho es ajustar el presupuesto educativo y no arreglar las escuelas”, agrega.

Si bien cada una de las jurisdicciones recuperará los días de clases confinados durante la pandemia con diferentes cronogramas, la propuesta de la Ciudad de Buenos Aires altera gravemente la actividad laboral de los docentes a partir de dos iniciativas que fueron anunciadas al pasar. Una es la de “fortalecer”, mediante capacitaciones, la tarea de los 2.600 preceptores que hay en la Ciudad para que puedan acompañar la trayectoria de los estudiantes; y otra, quizá la más polémica, reemplazar por contenidos virtuales en una plataforma a docentes que el Ministerio se niega a contratar.

“En la Ciudad estamos perdiendo entre 3 y 5 días de clase por año en las escuelas secundarias por el ausentismo inesperado de algún docente, o porque no pudimos cubrir algún cargo en asignaturas donde no hay profesionales, como pueden ser las materias de Química, de Física, Tecnología y en algunos idiomas”, apuntó en la conferencia la ministra Acuña. “Por eso, aprovechando que la pandemia terminó de impactar en utilización de la tecnología en las aulas y se apropiaron todos los docentes y los chicos, vamos a utilizar una plataforma que desarrollamos en el Ministerio, para que cuando se produzca una hora libre los chicos se queden aprendiendo en el aula con clases sincrónicas y asincrónicas, que vamos a dictar a través de esta plataforma que ya tiene contenidos diseñados y desarrollados”, agregó.

En ese sentido, la Secretaria de UTE destacó que el Ministerio “no prevé si faltan docentes especializados y no implementa ninguna política educativa para reforzar esa supuesta carencia, digo supuesta porque no la hay. Prefiere culpar a los docentes que se ausentan porque no tienen derecho a enfermarse, en vez de tener una flota de profesores suplentes que inmediatamente cubrirían esos espacios”.

Respecto a la capacitación que recibirán 2.600 preceptores para que puedan detectar posibles problemas de aprendizaje, y que trabajen en el aspecto socio-vincular de los alumnos, el Secretario Adjunto del gremio docente ADEMYS, Jorge Adaro, recordó que “esta no es una tarea que tienen que recaer sobre los y las preceptoras. Muchos de ellos trabajan en los tres turnos y tienen hasta 3 divisiones a cargo, ese es un trabajo de las pedagogas sociales. Evidentemente en estos anuncios proponen aplicar una nueva función y sobre exigir las tareas de este sector”. Según estiman los gremios, en la Ciudad de Buenos Aires hay poco más de 100 pedagogas sociales para todo el distrito, y se necesitan alrededor de 300 profesionales más para poder realizar un acompañamiento correcto. “Esta medida que quieren llevar adelante con los preceptores, más la de la plataforma con contenidos virtuales, es claramente un ajuste encubierto”, remata Adaro.

En el mismo sentido, desde el gremio docente CAMYP, advierten que “la educación pública se defiende desde adentro, con quienes realmente conocemos y transitamos día a día las escuelas. Todas estas decisiones que el GCBA, sin propuesta pedagógica alguna, lleva adelante unilateralmente solo busca seguir embanderándose tras un simple slogan: cada día cuenta”. El sindicato conducido por la secretaria General, Karina Costaguta, destaca que “mientras se anuncian medidas que nada aportan desde la calidad pedagógica a la propuesta educativa, las y los docentes seguimos reclamando la presencialidad en los actos públicos; la reapertura de la Dirección General Administración de Medicina del Trabajo (DGAMT) para  restablecer el sistema de licencias; la actualización de las asignaciones familiares para todos los trabajadores y trabajadoras de la educación, en lugar de eximir a aquellos que más años destinaron a la educación pública; mesas salariales para debatir los sueldos por debajo de la inflación que arrastramos hace años, entre otros reclamos”.

Docentes itinerantes

Desde hace años, la legisladora porteña y actual candidata a diputada nacional por la Ciudad, Lorena Pokoik, viene presentando un proyecto de ley para afrontar la emergencia educativa en el distrito porteño. Uno de los puntos relevantes es la figura del docente itinerante, que se utilizaría para el caso de las escuelas que no puedan cubrir la planta de maestras, maestros y profesores, mediante la creación de un cuerpo de docentes itinerantes por distrito escolar, para reasignarlos transitoriamente en los cargos vacantes. El oficialismo porteño sistemáticamente se niega a debatir este proyecto sobre tablas que, de aprobarse, se solucionaría de fondo la ausencia de un docente que no puede concurrir a su cargo por presentar alguna enfermedad.