Alma, nombre usado para resguardar la identidad de una nena de tres años, está siendo revictimizada en un tironeo judicial de alcance internacional. La Corte Suprema en Argentina falló a favor de la restitución a Francia, como reclama el progenitor y pese a las denuncias contra él por abuso y violencia de género. Sin más instancias posibles en la justicia local, un equipo de abogados y abogadas que acompaña a la mamá elevó el caso a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, cuestionando la falta de perspectiva de género y la no priorización de los derechos de las infancias.

“El esperpento accionar y base argumental de la Corte se apoya fundamentalmente en la Convención de la Haya de 1980, un instrumento internacional que no reviste la calidad de supralegal al no integrar nuestro bloque constitucional. Es decir que el máximo tribunal hizo primar un mero acuerdo internacional vetusto por sobre la Convención de los Derechos del Niño y la Convención de Belem Do Pará, ambos de raigambre constitucional enumerados explícitamente en el Art. 75 Inc. 22 de nuestra Carta Magna”, explicaron desde Nace un Derecho mediante un comunicado.

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“Cuando el juicio de restitución llega a la Corte, en las tres instancias falló en contra de Sofía (Trozsynki, mamá de la nena). En términos de Derecho, lo que está por encima son nuestras normas y los otros tratados que tienen que ver con Niños, Niñas y Adolescentes. Acá van contra los derechos humanos en materia de niñez y pasan por alto el artículo 13 del convenio de la Haya, que dice claramente que hay excepciones para evitar la restitución en el caso de que hubiese alguna situación que pusiera en peligro al menor en cuestión”, remarcó Cecilia Morón Ramírez, referente del área de géneros y vicepresidenta de Nace un Derecho, en diálogo con Tiempo. Y consideró que hay “razón suficiente para que la Comisión Interamericana dé lugar a que la Corte le ordene al Estado argentino que suspenda la restitución mínimamente hasta que esto se esclarezca: en la causa por abuso no le hicieron Cámara Gesell, a él no le hicieron pericia psicológica porque se negó”.

Alma nació en Francia, hija de una mamá argentina que había viajado a ese país por una beca estudiantil y un papá francés. Cuando él comenzó a tener reacciones violentas, su pareja lo denunció en Francia. Cuando la mamá viajó a la Argentina con la nena, él quiso viajar también y hubo un intento de reflotar la relación, pero la violencia siguió y él fue nuevamente denunciado, esta vez en Argentina. En paralelo a la denuncia penal en su contra, él realizó la denuncia civil para exigir la restitución y tenencia. La Corte Suprema de la Nación falló en favor de eso, sin que se hayan resuelto las denuncias por violencia contra la pareja y abuso contra la nena.

“No se la tuvo en cuenta a la nena, no fue dirimente su opinión en el proceso. Nació en Francia, se aplica la ley francesa. Se lo tomó más como una cuestión migratoria que de derechos humanos, pese a que en el medio hay una denuncia cruzada penal contra el padre. Si bien es algo que va en paralelo, entendemos que en algún momento tendría que tener algún tipo de incidencia, para la Corte Suprema eso no existió. Fueron por el lado de la nacionalidad, no por la esfera de derechos”, cuestionó Hernán Mirasole, al frente de Nace un Derecho.

Ahora, mientras la nena sigue en Argentina pese a las presiones y su mamá se mantiene silenciada por un bozal legal desde diciembre de 2020, sólo queda esperar. “La Comisión Interamericana está un poco lenta. Entendemos que tiene que ver con temas de la pandemia. Ellos reciben esto, piden información al país, dictaminan y recién ahí pasa a la Corte Interamericana. En este contexto los abogados de la contraparte están presionando a Sofía, a los médicos que atienden a la nena, que tiene un problema neurológico, les mandan carta documento y hay un gran nivel de amenaza y hostigamiento para que no atestigüen”, contó Morón Ramírez. Y agregó: “Los abogados de él están tratando de apurar para que la restitución se efectivice. La abogada de Sofía está tratando de evitar eso. Porque si va allá no sabemos cómo va a terminar la situación de Alma, no hay garantías para ella. Si él dice que no tiene trabajo -pero tiene como 10 abogados-, ¿de qué vive? ¿Cómo la mantiene? ¿Quién garantiza que la nena no sufra algún tipo de abuso o violencia? Nuestra Justicia no se ocupó de garantizarlo y el Estado francés no lo va a hacer”.