Inmunizar a la población de riesgo antes del invierno. Esa es la meta que persigue el gobierno. Con la llegada de un millón de dosis Sputnik V la semana pasada, las 3,9 millones de AstraZeneca que arribarán este mes, desde mañana, y las 861 mil de Covax que estarán el viernes, habría stock suficiente para empezar a cubrir a las más de 14 millones de personas consideradas de riesgo o prioritarias para vacunar. El desafío entonces es logístico: aplicar las dosis disponibles en las próximas cinco o seis semanas, y así atenuar la segunda ola que continúa con récords de muertos y camas ocupadas y que no da respiro al sistema de salud.

Como se comprobó durante la Semana 15, el país está en condiciones de inocular a 1,2 millones por semana. En el Ministerio de Salud creen que pueden recrear esa cifra y aun superarla si la disponiblidad de vacunas llega, con todas las tandas de AstraZeneca comprometidas, a un stock de 17,3 millones de unidades. Ese número permitiría cubrir con al menos una dosis a toda la población de riesgo: mayores de 60, personal de salud, docente y de seguridad, adultos y embarazadas con factores de riesgo, personas con discapacidad, con HIV o a la espera de un trasplante.

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Con los dos envíos de 500 mil de Sputnik V de los últimos días se habrá cubierto toda la franja de mayores de 60. Provincia ya está llamando a mayores de 18 con factores de riesgo (en principio priorizando los de 50 y luego 40 años), y CABA abrió el registro para los de entre 55 y 59 con enfermedades previas.

Junio sumaría más envíos: de AstraZeneca (se habla de al menos 3,5 millones) y de Sputnik V (hasta el momento se recibieron poco más de 7 millones de dosis rusas y el contrato se firmó por 30). Además, hay posibilidades de un nuevo envío del mecanismo Covax (se pactaron 7 millones más). Y ya en julio se espera el avance de la producción local de Sputnik Vida en los Laboratorios Richmond de Garín: al principio serían un millón por mes, con la sustancia activa traída de Rusia, y hacia diciembre la idea es producirla enteramente en el país y escalar a 5 millones por mes. Para planificar 2022, sabiendo que habrá que volver a vacunar masivamente, es trascendental garantizar una producción local, tanto en términos logísticos como económicos. En esa lógica se enmarcan los avances con la producción local de Soberana 02 de Cuba, con BriLife de Israel, y AstraZeneca/Oxford de Reino Unido, de la cual actualmente se fabrica la sustancia activa que se envía a México.

El flujo creciente de vacunas implica una mayor respuesta logística del sistema, y más veloz, porque al plan se le suma un asterisco: las segundas dosis. Si bien la ministra Carla Vizzotti aclaró que los intervalos entre vacunas son “mínimos, no máximos”, hay dos grupos que seguro recibirán la segunda dosis en estos días: los dos millones que obtuvieron Sinopharm y los casi 600 mil vacunados con Covishield, que recibirán el lote de Covax. Al mismo tiempo, hay que aplicar primeras dosis a personas de riesgo que aún no se vacunaron: dos desafíos clave en simultáneo.

De acuerdo al Monitor Público de Vacunación, de las 12,6 millones de dosis con las que cuenta hoy el país, el Ministerio de Salud de la Nación ya distribuyó a las jurisdicciones 11.356.871, de las que ya se aplicaron 9.862.623.

Hay un factor que “ayudará” a cumplir el objetivo de vacunar a toda la población de riesgo en poco más de un mes: para darse la dosis hay que anotarse, y no todos lo hicieron, por desconocimiento o por decisión propia. O fueron llamados y desistieron de ir al no ser la vacuna que querían. Ocurrió, por ejemplo, luego de la campaña contra Sinopharm tras la tapa de Clarín que la asemejaba a la Sinovac que se aplica en Chile con menor eficacia, y que coincidió con el fallecimiento de Mauro Viale. Eso generará que no sean necesarias 15 millones de dosis para vacunar a toda la población de riesgo anotada.

Pero lograr ese objetivo no depende sólo de la distribución de Nación. La pelota pasa a manos de las provincias. Y ahí no es todo homogéneo. CABA, La Pampa, Formosa, La Rioja, San Luis y Tierra del Fuego aplicaron casi todo lo que les llegó. Mendoza, Chaco, Salta, Santa Fe y Santiago del Estero, en cambio, tienen más de un 15% de stock sin usar. Peor Misiones: de 292.550, aplicó 200.550.

La pandemia es una carrera contra el tiempo con pérdidas continuas. Como informó este diario el domingo pasado, la circulación dejó de bajar, y por consiguiente los contagios dejaron de descender, estabilizados en una meseta muy alta. Esta semana, el promedio fue de 20.932 nuevos casos diarios, un aumento respecto a los 20.091 de la semana anterior. La ocupación de camas de terapia intensiva disminuyó levemente a nivel país (apenas 25 menos en siete días), aunque provincias como Catamarca, Mendoza, Santa Fe y Entre Ríos informaron ocupación total en la mayoría de sus centros de salud. Como las internaciones ocurren siete días después del registro de casos, se espera una subida de ocupación de camas para la semana venidera. Los fallecimientos, en cambio, fueron récord, con un promedio de 428 diarios. Las cepas Manaos y del Reino Unido explican la mayoría de los casos, con mayor poder de transmisión del virus y letalidad. Y el epicentro del AMBA ya se desplazó al interior. Hay 22 provincias con riesgo sanitario “alto” y sólo tres tuvieron menos casos la última semana respecto a la anterior.

En Neuquén, por ejemplo, los medios locales informaron que hay 18 infectados esperando camas. Y el Hospital de Área de El Bolsón comunicó que las 4 camas de UTI para COVID-19 están ocupadas. Hay dos pacientes de Internación General aguardando el traslado a Intensiva, y otros tres a la espera de disponibilidad de plazas.

Una de las pocas buenas noticias la dio la Provincia de Buenos Aires, que informó una baja en la letalidad. En la segunda ola disminuyó a casi la mitad respecto a la primera (3,5% frente al 1,9% actual). En un contexto dramático, pone de manifiesto que la vacuna está dando resultados. «