La semana pasada fue la segunda audiencia en Río Gallegos del juicio por el asesinato y desaparición de la joven trans de 26 años, Marcela Chocobar, quien fue vista por última vez en septiembre de 2015. En la audiencia hubo dos hechos clave: por un lado, lograron que se cambiara la carátula de homicidio simple a crimen de odio y transfemicidio; por el otro, un “arrepentido” declaró que los acusados Ángel Azzolini y Oscar Biott habían descuartizado a la joven. Hasta el día de hoy, todo lo que apareció de Marcela fue su cráneo. También una bota blanca, su saco y una peluca rubia.

Luego de escuchar los informes de las pericias psicológicas de los acusados, para la Fiscalía quedó evidenciado que se trató de una muerte por odio de género. “Por eso consideramos oportuno hacer uso del Art. 364 del Código de Procedimientos que dice que no cambian los hechos, sino que dice que si aparece una calificante nueva hay que ampliar el requerimiento. De esa manera, nosotros podemos acusar por esa nueva calificación”, dijo el abogado querellante Carlos Muriete. Este planteo fue acompañado por el fiscal Iván Salvidia.

“El cambio de carátula se venía pidiendo desde hace tiempo. Es una lucha colectiva y la movilización funcionó”, dijo a Presentes, Romina McNamara, secretaria adjunta de CTA, quien participa de la Mesa de Mujeres, una organización de Río Gallegos que nuclea a organizaciones diversas: barriales, sociales, sindicales y también pastorales.

En la primera audiencia ampliaron declaratoria las hermanas de Chocobar, que vienen luchando por justicia desde el principio, y declararon los imputados en sentido protocolar. “Esperamos que los jueces, los fiscales y la sociedad nos acompañen. Que se diga la verdad y que podamos saber qué es lo que pasó. Depende de la sentencia, vamos a poder sentir un poco de paz y también por fin darle sepultura a la parte que tenemos del cuerpo de mi hermana”, había dicho Judith Chocobar antes del inicio del juicio.

Los últimos momentos

El 6 de septiembre de 2015 a las 6 y media de la mañana, las cámaras de seguridad la registraron subiéndose a un Renault 9 de color rojo. Cuando Marcela no apareció, sus hermanas realizaron una exposición pero recién a las 48 horas lograron radicar la denuncia. Ocho días después, en la mañana del lunes 14 de septiembre, encontraron restos óseos y elementos que indicaban que Marcela estaba muerta. Pasaron 15 días hasta que el 29 de septiembre el laboratorio forense confirmó que los restos pertenecían al cuerpo de la joven. Ese mismo día tres hombres quedaron detenidos cuando circulaban en un automóvil de características similares al que habían registrado las cámaras.

La activista Alba Rueda sostuvo: “La justicia no es una fracción, se traduce en un sistema judicial donde hay una vara distinta de acuerdo a la publicidad de los hechos. A pesar de que la familia tuvo una movilización y una visibilidad importante, no pudo trascender la dimensión provincial. Eso se nota en la desidia y en el poco esfuerzo que hubo judicialmente para tratar el tema. Me parece que hay una administración de justicia muy desigual y hay transfobia dentro del sistema judicial. Esto involucra no sólo cuestiones de peritaje sino también de visualización de este tipo de delitos. Pedir justicia hoy por Marcela Chocobar significa enfrentar un juicio donde solamente la presencia y el reclamo de las organizaciones sociales va a poder torcerle la mano al sistema judicial”.

Artículo publicado en la Agencia Presentes

...