En 2017, a casi dos años de haber tomado el control de la cartera educativa porteña, la ministra Soledad Acuña lanzó una premisa seductora: «Queremos profesionalizar y/o jerarquizar la carrera docente». De esta manera, el 22 de noviembre de 2017, presentó oficialmente el primer proyecto de Ley de la UniCABA. El 22 de noviembre de 2018, el PRO logró sancionar esta Ley solo con los votos del bloque oficialista y el rechazo de toda la oposición. Desde un primer momento, la comunidad educativa sostuvo en su crítica que la UniCABA venía para terminar con los 29 Institutos Superiores de Formación Docente (ISFD) existentes y todos los hechos indican que la Ciudad está haciendo lo imposible para cumplir con esa profecía.

La última novedad está relacionada con los ISFD que forma profesores y profesoras en Educación Física: El ISEF N°2 “Federico Williams Dickens”; y el Nº 1 «Dr. Enrique Romero Brest”. La Unidad de Coordinación del Sistema de Formación Docente, dependiente del Ministerio de Educación de la Ciudad, envió un documento a estos institutos superiores bajo el título “Propuesta de renovación de la formación docente”, donde propone una fuerte reducción en la carga horaria y la eliminación de 24 cátedras. “Actualmente, tenemos 64 materias y quieren reducirlas a 40, esto nos quitaría todo un año de formación en nuestra carrera, ya que de cinco pasamos a cuatro”, señala a Tiempo Marcos Mabilia Garófalo, estudiante del ISEF N°2 “Federico Williams Dickens” y Presidente del Centro de Estudiantes.

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Precisamente, el objetivo del gobierno de la Ciudad es reducir de 3007 horas reloj de formación docente a 2.600. En el punto B de esta modificación de la carrera docente, la cartera educativa argumenta que “es necesario que la propuesta curricular posibilite una mejora en las trayectorias de las y los estudiantes del profesorado (…) y que ello implique, para las y los estudiantes, una cursada diaria aproximada de un turno”.

En el punto C, titulado “Orientar el perfil del egreso hacia la docencia, en sus distintos ámbitos profesionales”, aparece la verdadera intención del fuerte recorte: “La renovación curricular sostendrá un perfil de egresado centrado en el ejercicio de la docencia, tanto en el sistema educativo formal como en la educación no formal”, comienza el texto. “Sin embargo, reconocemos que el campo de la Educación Física también puede comprender otras incumbencias profesionales (por ejemplo: entrenadores o deportistas de alto rendimiento) cuya formación podría llevarse a cabo a través de la oferta de tecnicaturas existente en la Ciudad o a través de trayectos complementarios al profesorado”, continúa. “Es necesario que la nueva propuesta curricular del profesorado contemple posibles articulaciones y pasarelas con otras ofertas dentro de la jurisdicción”, termina.

“Hasta hoy, nos recibimos de Profesores Superiores en Educación física y ellos proponen hacer un cambio de la validez del título sacándonos el nivel superior para que luego nos capacitemos en otras instituciones de la Ciudad como la UniCABA o en privados”, cuenta Garófalo. “La intención de Acuña es que obtengamos el mismo título que nos daba nuestro profesorado en otros lugares y que lo hagamos por nuestra cuenta mediante postítulos, diplomaturas, etc. Con esta reforma en la carrera, cientos de trabajadores de la educación quedarían sin trabajo, ya que el 70% de nuestros profesores no son titulares de las materias. Es un claro ajuste encubierto”, agrega.

En el punto E del documento del ministerio de Educación porteño, detallan el recorte de las asignaturas: “La renovación curricular que aquí se plantea se propone pensar el diseño de una estructura de 40 unidades curriculares (materias), cada una de ellas con una carga horaria semanal sustantiva”. De llevarse a cabo esta modificación en la carrera de formación docente, la Ministra Soledad Acuña realizará una transferencia de horas y materias curriculares de los profesorados de gestión estatal a la UniCABA, para que los estudiantes terminen su formación en la universidad porteña.

El camino hacia la eliminación de los 29 profesorados

En julio de 2020, en medio de la primera ola de la pandemia, el conjunto de rectores y rectoras de los institutos de formación docente mostraba su preocupación por el avance silencioso de la UniCABA, ya que la única vez que fueron llamados por el Ministerio de Educación de la Ciudad para dialogar sobre este tema fue sobre finales de 2019 y, luego de ocho meses nunca, más habían sido citados. Por esa fecha, el rector de la UniCABA, Mariano Palamidessi, reconoció a Tiempo que ya habían elaborado “el proyecto de la Universidad de la Ciudad y se están terminando de definir algunos detalles antes de enviarlo a la Secretaría de Políticas Universitarias”, situación que nunca había sido informada a los rectores.

A esta situación, se sumaba el hecho de que la cartera educativa dividió la supervisión de los profesorados en diferentes dispositivos de control. En marzo de 2019, el Gobierno de la Ciudad segmentó por decreto la Dirección General de Educación Superior en dos partes: la Unidad de Coordinación del Sistema de Formación Docente –UCSFD–, que vigila y evalúa el funcionamiento de sólo seis profesorados de gestión estatal, cuyo titular era el propio Palamidessi; y la Dirección General de Escuelas Normales Superiores y Artísticas –DGENSyA–, que presidía Magdalena La Montagna y patrulla el accionar de 15 profesorados. Un proceso que los rectores denunciaron como un paso para desarticular la organización de los profesorados que, hasta ese momento, se movían en un solo bloque de unidad. En septiembre de 2021, Tiempo sacó a la luz otra estrategia de la cartera educativa para menguar la inscripción en los profesorados: Acuña había cortado la inscripción para el segundo cuatrimestre y limitado las fechas para que los estudiantes se anotaran en las carreras.

En marzo de este año, la cartera educativa tomó una evaluación diagnóstica a todos los ingresantes de los 29 Institutos de Formación Docente “y cuando los estudiantes terminaron de realizar el examen, les aparecía una leyenda donde les recomendaban guardar el número de trámite para que puedan presentarlo ante la UniCABA”, contó a Tiempo Estela Fernández, Rectora del Instituto de Educación Superior Juan B. Justo y Presidenta del Consejo de Educación Superior de Gestión Estatal –CESGE–, organismo conformado por las y los rectores de los profesorados porteños. “Está claro que esto es una provocación o una política de transferencia de la matrícula de estudiantes de los profesorados hacia la UniCABA”, agregó.