La aparición de al menos 169 casos de hepatitis aguda de origen desconocido en pacientes pediátricos en al menos 12 países motivó que la Organización Mundial de la Salud emitiera una alerta hace dos semanas. La preocupación llegó a la Argentina ante la aparición de un caso sospechoso –que finalmente fue descartado-, donde tanto la Sociedad Argentina de Pediatría como el Ministerio de Salud de la Nación difundieron comunicados e instaron a la vigilancia sanitaria sobre el tema.

La mayor parte de los casos detectados hasta ahora (114) se dieron en el Reino Unido, donde incluso se reportó una muerte. Según lo registrado hasta el 21 de abril, 17 personas de entre un mes y 16 años de edad tuvieron que acceder a un trasplante de hígado. La mayoría de las y los pacientes con esta hepatitis grave tienen menos de seis años.

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“El síndrome ha sido descripto como una hepatitis aguda grave con elevación marcada de las enzimas hepáticas e ictericia, acompañado en la mayoría de los casos por síntomas gastrointestinales previos que incluyen dolor abdominal, diarrea y vómitos. La mayoría de los casos no tenían fiebre”, detalló la SAP. Entre lo que se conoce hasta ahora, los virus comunes que causan la hepatitis viral aguda (A, B, C, D y E) no fueron detectados en estos pacientes.

Sí se registraron adenovirus en al menos 74 pacientes. Y en 18 de los casos se detectó el adenovirus F 41. Además, en 20 casos hubo presencia de SARS-CoV-2. Y 19 presentó coinfección por SARS-CoV-2 y adenovirus.

La información disponible hasta ahora indica que el adenovirus F 41 podría ser la causa de la hepatitis aguda, pero falta comprender por qué se desarrollan cuadros clínicos de tanta gravedad. “Factores como una mayor susceptibilidad entre los niños pequeños después de un nivel más bajo de circulación de adenovirus durante la pandemia de COVID-19, la posible aparición de un nuevo adenovirus, así como la coinfección por SARS-CoV-2, deben investigarse más a fondo. Las hipótesis relacionadas con los efectos secundarios de las vacunas contra la COVID-19 actualmente no se respaldan, ya que la gran mayoría de los niños afectados no recibieron la vacuna contra la COVID-19, por lo tanto no se encuentran relacionados con la aplicación de vacunas contra la COVID-19. Es necesario excluir otras explicaciones infecciosas y no infecciosas para evaluar y gestionar completamente el riesgo”, aclaró la Subcomisión de Epidemiología y Comité Nacional de Hepatología de la SAP, según difundió IntraMed.

En las últimas horas, el Ministerio de Salud de la Nación difundió una alerta para “fortalecer la detección de hepatitis aguda grave en menores de 16 años con pruebas negativas para las hepatitis virales (A, B, C, E y D)”. En línea con el mensaje de la SAP, la cartera sanitaria recomienda “incluir en el estudio de esos pacientes la detección de adenovirus”.

Las recomendaciones a la población tienen que ver con que madres, padres y adultos responsables de bebés, infancias y adolescencias presten atención a la aparición de fatiga, pérdida del apetito, náuseas, vómitos, dolor abdominal, orina oscura y color amarillento de la piel y los ojos (ictericia). Asimismo, se sugiere mantener los cuidados implementados durante la pandemia de coronavirus: sobre todo, la higiene de manos, cubrirse boca y nariz al toser y estornudar y no tocarse la cara sin antes lavar las manos. Además, se insta a completar los calendarios de vacunación.