El verde cannábico se apropió de La Rural. Y la atmósfera de que algo, que mucho está cambiando respecto de esta planta demonizada durante décadas, se percibe en los rostros de expositores y visitantes. Este domingo es la última jornada de la segunda edición de la Expo Cannabis 2021, organizada por la revista THC, que en sus primeras 48 horas plantó un mundo de información y conocimientos. Y cada uno de los stands, todos con identidad propia –como los que custodian, en tono acorde a la temática, el Increíble Hulk o Linterna Verde–, ponen de manifiesto que se vive una nueva y promisoria época para el cannabis, medicinal e industrial.

Desde 2019, cuando se realizó la primera edición, pasaron apenas dos años, las medidas restrictivas sobre su uso han cedido paso a activas políticas de impulso al cultivo. Un claro síntoma es el crecimiento de la expo, que este año cuenta con más de 15 mil metros cuadrados bajo techo, 5000 más al aire libre y casi 150 marcas de diferentes empresas que ofrecen productos y servicios cannábicos, datos que duplican a la feria de 2019. Esos cambios son el reflejo de un giro de 180 grados que se ha dado desde entonces. El decreto que reglamentó la Ley 27.350 dejó en evidencia que, con la misma legislación votada durante el macrismo y reglamentada con características muy restrictivas, se puede cambiar la lógica de una norma y transformarla en algo totalmente distinto.

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Si bien la legalización del autocultivo de marihuana para uso medicinal fue un hecho trascendental, también hubo “otros grandes cambios entre una reglamentación y la otra: la anterior limitaba su uso a una única enfermedad: la epilepsia refractaria. Ahora, el uso medicinal puede implementarse para cualquier tipo de patología o condiciones clínicas que no tengan que ver con una enfermedad en sí”, destaca a Tiempo el neurobiólogo Marcelo Rubinstein, investigador del Conicet en el Instituto de Investigaciones en Ingeniería Genética y Biología Molecular (INGEBI) y uno de los platos fuertes de las conferencias medicinales durante la jornada del sábado. Rubinstein expuso sobre “Fitocannabinoides, endocannabinoides y nuestro cerebro”. El concepto es central: el tipo de neurotransmisores que activa la planta ya existe naturalmente en nuestro cerebro.

Rubinstein, además, es uno de los especialistas que asesoró los avances en la legislación para la actividad. “Antes, los únicos que podían recetar cannabis eran los neurólogos; hoy, cualquier especialista médico puede hacerlo”, agrega. La reglamentación anterior autorizaba solo el uso del aceite proveniente de cultivos ricos en Cannabidiol (CBD) y bajos contenidos de THC, y cuando era un producto industrial de laboratorio, que en la Argentina, sin una industria local, debía importarse. “En la actualidad se puede usar cualquier producto y no solo aceite sino también el uso por inhalación”. El especialista afirma que estos cambios colocaron la ley del uso medicinal del cannabis en la vereda de enfrente con respecto a la reglamentación que hizo el expresidenta Macri. “Faltaría un último paso: una ley integral del uso del cannabis”, termina Rubinstein.

Una de las conferencias más concurridas en las dos primeras jornadas de la expo fue la organizada por el Ministerio de Salud de la Nación para conocer cómo registrarse en el Reprocann, el programa que permite inscribir a personas que padezcan una enfermedad, con indicación médica o formulación magistral, para poder acceder al cannabis. La otra fue la presencia del ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, que habló sobre la producción industrial de la planta y los avances de la norma que cuenta con media sanción de la Cámara Alta.

Hasta los animales fueron protagonistas y tuvieron su lugar en la charla que encabezó la médica veterinaria Paula Lezcano, para brindar información sobre el uso medicinal de cannabis en mascotas. “Responden de la misma manera que nosotros, con algunas diferencias según la especie, porque algunas son más sensibles que otras al cannabis, pero los efectos terapéuticos son los mismos y las indicaciones también”, explica en diálogo con Tiempo. Lezcano trabaja en el área de rehabilitación animal y varios de sus pacientes sufren dolores crónicos, procesos inflamatorios y neurológicos, “y la planta de cannabis empezó a formar parte del tratamiento integral de mis pacientes. A partir de ahí, comenzó un camino de conocimientos, hasta que junto con José Massabo, que es un médico veterinario y activista, abrimos un consultorio terapéutico de cannabis para animales en la provincia de Neuquén”.

Lezcano y más de 200 médicos veterinarios de todo el país formaron la agrupación Veterinarios Cannábicos Argentinos (VECA). “Llevamos adelante talleres y seminarios de capacitación con charlas gratuitas, no solo de información terapéutica de la planta, sino también de cultivo. Ahora van en busca de un marco regulatorio para el uso terapéutico del cannabis en animales, para que el Estado también los contemple dentro de la ley.  «

A seguir construyendo sobreranía”

Uno de los stands más concurridos de la Expo Cannabis es el de Mamá Cultiva, una organización pionera en el autocultivo para uso medicinal, que acompaña a las familias que deciden emprender este largo camino. “Estamos muy contentas de haber logrado por lo menos que se haya cambiado la mirada sobre el tema. Desde aquel entonces hasta ahora, la planta dejó de ser una droga y pasó a ser una herramienta terapéutica, y ahora hay que seguir construyendo soberanía. Hoy aquí, en la expo, se vive una fiesta”, exclama Valeria Salech, presidenta de Mamá Cultiva.

“De 2019 a hoy, hubo un cambio abismal sobre el cannabis”, agrega Salech, pero reconoce que “igualmente, muchas familias siguen con temores para lanzarse al autocultivo, incluso muchas que ya lo practican, porque si bien la nueva reglamentación del gobierno nacional determinó la legalidad de esta práctica, en algunas provincias se les da más bola que en otras, porque lamentablemente sigue habiendo algunos allanamientos en casas de familias que tienen plantas para uso medicinal. Hoy en día, hay gente que puede viajar en avión con su gotero, con sus flores, y por el otro lado hay personas a las que, aun con el carnet del Reprocann, les golpea la puerta la policía. Estamos generando un cambio de paradigma y eso no ocurre de un momento a otro. Necesitamos seguir formando a las fuerzas de seguridad y también a los profesionales de la salud, porque todavía hay quienes dudan si el autocultivo es legal o no”.

Cultivadores y emprendedores “under”

A los consultorios legales de la expo no solo se acercan familias que buscan asesorarse. Allí los defensores oficiales y abogados especializados del sector reciben consultas también de cultivadores “under” que quieren poner su sello y lanzarse con diferentes emprendimientos cannábicos. “Yo empecé en el autocultivo por mi vieja, que tenía problemas de artrosis, se le doblan las manos y los dedos, y eso le trajo muchos dolores que eran insoportables”, señala a Tiempo Jonatan Moreno, que hace un año fabrica spray, crema y gotas de CBD, en base a tintura madre de cannabis que, con el agregado de lavanda, produce una alternativa ansiolítica para dolencias y malestares múltiples. “Después de varios procesos de investigación llegué a esta fórmula, que es de antes de 1900, que la hacían nuestras abuelas y bisabuelos cuando no se necesitaba de una ley porque era todo legal. Es volver a las raíces porque, en realidad, el producto que hago lo hago con raíces y desechos de cannabis, no con flores”, agrega Jonatan, que se mueve en un mercado muy chico que va de boca en boca, mayoritariamente con adultos mayores que sufren de diferentes dolores corporales, propios de la manifestación de distintas enfermedades que aparecen con avance del tiempo. “Por suerte, me está yendo muy bien, pero esto va más allá de lo económico. La satisfacción es por la gente grande que vive tomando pastillas y ya no le hacen efecto, y buscan estos productos naturales que tiene resultados muy positivos”.