El único lugar en el planeta donde se realiza un toreo sin lastimar al toro está en la Argentina en suelo jujeño: Casabindo. Todo el año, las comunidades de la puna jujeña y de todo este territorio aguardan las fiestas patronales de la Virgen de la Asunción y participan de este rodeo que es una tradición desde la llegada de los españoles. Es la mixtura cultural de América frente a los españoles. Y la Presidente de la Asociación de Guías de Turismo de Jujuy, Marcela Julián le cuenta a Tiempo de Viajes la historia y la cultura viva que  representa esta celebración que subyuga a locales y extranjeros. 

Con su experiencia en guiar a los turistas por territorio jujeño, Marcela Julián, anuncia que “el evento del toreo de la vincha se realiza en la Fiesta Patronal de Casabindo que es en honor a la Virgen de la Asunción, cada  15 de agosto” y añade que “las actividades comienzan con la novena, a los nueve días, hay un día antes. Se hacen fogatas y se comparte el momento”, explica.

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“A la mañana siguiente, se realiza la misa central donde va el obispo de la prelatura de Humahuaca, Felix Paredes, que va a celebrar la misa donde la Virgen va en procesión por el pueblo. Delante de  ella se hacen danzas, la danza de los samilantes”, relata Marcela Julián.

Para su público, la guía de turismo simplifica la historia para que todos comprendan y explica que “Los samilantes son unos hombres que tienen una vestimenta con plumas de suri  en todo el cuerpo, en los brazos, en las piernas, van con una caña abriendo camino para que la virgen pase. Simbólicamente, el suri, es un ave de aquí de la puna que cuando el suri hace la danza, se lo ve abriendo las alas, está anunciando la lluvia, porque su olfato es tan agudo que va a anunciar las lluvias. En la puna como es una zona muy seca, muy árida, no llueve mucho, sólo en verano, la danza de los samilantes representa la petición a la Virgen de que haya lluvia, que hace tanta falta para los animales para la vida y para el cultivo que se puede dar en la zona”. 

“También se hace la danza de los cuartos -comenta Marcela- puede darse entre una pareja, dos hombres, dos mujeres, que van a tener un cuarto de un animal, que puede ser de una cabra, llama, oveja, que ellos han sacrificado, donde no se separan las piernas, van danzando delante de la Virgen, la sujetan cada uno de las piernas, de un extremo y van bailando haciendo círculos, la danza va simbolizar la petición que la Virgen siga haciendo multiplicar a la hacienda, que sigan procreando porque la comunidad vive también de la ganadería”. 

El mismo día del toreo, las actividades comienzan muy temprano. “Después de la peregrinación, todos van a la plaza Pedro Quipildor, porque cuenta la historia, que Pedro Quipildor, era un nativo del lugar al momento de la conquista, que huye para pedir ayuda para salvar a su pueblo Los Casabindos. Pero cuando regresa, se encuentra frente a la Iglesia donde estaban los españoles que lo toman prisionero y lo encierran a Pedro en un corral donde había toros, para que lo maten los animales, pero los toros no le hacían nada”, relata Marcela. 

“Como Pedro Quipildor llevaba una vincha con monedas de plata que era un obsequio que en su momento le dio su padre por haber salvado a su madre de un ataque de un puma, los españoles vieron la vincha, se la quitaron y la ataron a un toro. Quipildor quiere recuperar su vincha, entonces se abalanza, se abalanza, no pudiendo, hasta que logra sacar la vincha y en un descuido, recibe una corneada en la espalda, y cae Pedro Quipildor, herido, agonizando con la vincha en la mano, frente al altar de la virgen, con la vincha en su mano”. 

“Desde aquel momento comienza este tradicional el toreo de la Vincha, donde todos los lugareños, los turistas que se animen, se invita a los turistas que tengan esta experiencia,  de quitar la vincha a los toros y ofrendar la a la Virgen, dentro de la plaza, van a estar los toreros con una manta roja, en el momento en el que el toro lo embiste, el torero tiene tiempo de ahuyentar al toro y evitar que  lo ataque.  Varios lo han hecho. Los toros son de distintas localidades. Hay toros que tienen su nombre como “Chapulín”, “Carachola”, y cada torero está esperando su turno, para salir a la plaza mayor para hacer el toreo. Al final de la fiesta, hay un almuerzo y abren los comedores del pueblo y todos comparten.