La sanción repentina de la ley que aprueba la explotación minera en la Meseta de Chubut desató algo más profundo que viene arrastrando la provincia hace tiempo: sectores sociales, trabajadores y vecinos salieron a las calles, hartos. No solo por dejar de ser la única provincia que hasta aquí tenía prohibida la minería, sino también por la violencia policial, los sueldos de estatales sin cobrar, los reclamos nunca solucionados. Aunque los fuegos del jueves se hayan apagado, Chubut sigue ardiendo. Y cada vez son más las demandas contra el gobierno de Mariano Arcioni.

Ayer se realizó una conferencia de prensa de asambleas, gremios estatales y docentes como CTA, ATECH y SADOP, y sindicatos de la pesca y el puerto, que se plegaron a los reclamos. “Decidimos un cese de actividades hasta nuevo aviso y seguir participando activamente en las movilizaciones. Hasta que esto se resuelva, el puerto estará totalmente paralizado”, anunció Jorge Maldonado, delegado del Sindicato de Conductores Navales de Argentina. Y pidió que los reclamos “sean totalmente pacíficos, que no pase lo que pasó el otro día. No permitamos que haya infiltrados ni se use políticamente como se viene haciendo”.

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“Estamos en desacuerdo con la ley porque en pocos años nos va a afectar a todos, y somos mucha gente que vivimos de esto”, agregaron desde el Sindicato Unidos Portuarios Argentinos (SUPA), que también se plegó a la medida de fuerza, junto con estatales y docentes, que vienen de meses de paros y movilizaciones por falta de cobro.

El conflicto ya no es solo en Rawson. Otras ciudades como Trelew y Comodoro Rivadavia suman movilizaciones. La de Trelew, el viernes, también fue reprimida. La policía llegó a disparar balas de goma frente a la cola de un cine y en la entrada al predio de la Universidad Nacional de la Patagonia. Tras los hechos, el ministro de Seguridad provincial, Leonardo Das Neves, anunció que el jefe de la Comisaría Primera de Trelew «y algunos más» van a ser removidos.

Ayer se realizó una asamblea popular y una nueva marcha. «Habrá una por día, en las calles, hasta que se derogue la ley», advirtieron. Cada vez más sectores sociales salieron a apoyar el reclamo. Las autoridades del Centro Científico Tecnológico Conicet–Cenpat sostuvieron que la ley “ha desoído a vastos sectores sociales”, denunciaron falencias de la norma “en aspectos relacionados con el manejo del recurso hídrico” y hablaron de “la inexistencia de organismos de contralor ambiental serios”. Los obispos patagónicos también hablaron: “Para que vuelva la paz social, solo es posible que sea derogada la ley e iniciar un largo proceso de acuerdo que involucre a todas las partes”. Y solicitaron: “Ante este atropello, solo es posible la movilización popular”.

La norma generó estridencias políticas. El Partido Justicialista de Esquel pidió la expulsión de los cuatro diputados peronistas que votaron a favor de la minería en Chubut y también del vicegobernador, por «traidores».

El apoyo llegó hasta de artistas como Manu Chao, que escribió: «Resiste Chubut, fuera la megaminería. Estamos juntos”.  «