Las próximas semanas serán clave para conocer las reacciones de los diferentes sectores del alumnado  que confluyen en la organización de estudiantes porteños, respecto a las autodenominadas prácticas laborales sin remuneración. Al momento, el movimiento estudiantil no coincide con la implementación de las mismas. A los pocos días de haber comenzado esta iniciativa inconsulta del ministerio de Educación porteño, las y los estudiantes están sufriendo las primeras consecuencias de esta medida improvisada.

Los primeros en levantar la voz para resistir el trabajo gratuito disfrazado de pasantías, fueron estudiantes de escuelas artísticas, más específicamente del sector de danzas. Durante la jornada, alumnas y alumnos de la Escuela Superior de Educación Artística (ESEA) N° 01 Profesora Nelly Ramicone, realizaron una manifestación en las puertas de la escuela ubicada en Fonrouge 711 entre Ulrico Shmidl y Ercilla, del barrio de Mataderos. Su programa pedagógico contiene una jornada lectiva de jornada completa y que recorre los tres turnos: Bachiller a la mañana, y turno tarde y turno noche donde se cursan las diferentes especializaciones.

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“Nosotras y nosotros no estamos completamente en desacuerdo con las prácticas, pero lo que buscamos son condiciones y posibilidades para todas y todos los estudiantes. Nos están mandando a las pasantías a la tarde y a la noche, y nos perjudica gravemente la cursada de nuestra carrera”, cuenta a Tiempo Ema Jermoli, estudiante del último año de la ESEA de Danza N° 01. El movimiento estudiantil organizado, no solo se opone a la modalidad e implementación de la medida por situaciones personales y de contexto, también conocen la realidad de fondo.

La mayoría de ellos son conscientes que la legislación actual sobre este tema, tanto en Ley de Educación Nacional  (N° 26.206) y Ley 3.541 de la Ciudad de Buenos Aires, no contempla la obligatoriedad de las pasantías. La propia ministra de Educación Soledad Acuña, viola ambas leyes con una simple resolución, la N.º 3958, firmada el 7 de diciembre de 2021; donde en su artículo 1° establece “Apruébase la implementación obligatoria de las ‘Actividades de Aproximación al mundo del trabajo y a los estudios superiores’, en todos los establecimientos educativos de Nivel Secundario de Gestión Estatal y Privada, de conformidad con lo establecido en el Anexo I (IF-2021-37062201-GCABA-DGEGE) que a todos los efectos forma parte integrante de la presente.”

“Es todo muy incierto. Son obligatorias pero al mismo tiempo te piden autorización de los padres porque somos menores, pero desde el gobierno no pudieron respondernos qué es lo que ocurre en el caso de que nuestra familia no nos autorice a ir, o si nosotras y nosotros faltamos por diferentes cuestiones”, suma Jermoli. Cabe destacar que la iniciativa de las prácticas laborales comenzó varias semanas después de la campaña de Larreta en las últimas elecciones intermedias, en el marco del contexto de emergencia sanitaria y con la insistencia de la presencialidad plena en el pico de contagios. En pocos meses diagramaron toda una estructura que, en principio, resulta improvisada sin tener en cuenta las distintas realidades de las diferentes escuelas.

“Por ejemplo, nosotros tenemos varios compañeros que trabajan a la noche después de los estudios, y ahora se ven obligados a ir a realizar las pasantías. No pueden dejar sus trabajos. Al mismo tiempo, si uno tiene en cuenta que las pasantías son un total de 120 horas cátedra, esto sería el equivalente a faltar dos semanas de corrido a nuestra especialización”, agrega Ema y termina: “El ministerio de educación tiene que entender que éste es el futuro que nosotros y nosotras elegimos para nuestra vida. El proyecto de pasantías debe adaptarse a nosotros y no al revés”.

La improvisación de las pasantías laborales

Gabriela vive en Ezeiza y desde hace cinco años hace un gran esfuerzo para movilizarse y mantener su educación al día. Las y los estudiantes coinciden que no hubo un relevamiento serio a la hora de implementar el esquema de las pasantías, ya que no tuvo en cuenta muchos casos que están lejos de ser situaciones particulares. “Con la educación no se juega. Hay muchos chicos que viven en Virrey del Pino, y en otros puntos alejados de Provincia, y que vienen acá por la especialidad de la escuela. Estas situaciones Acuña no las tiene en cuenta, y está mal”, señala a Tiempo Gabriela Thole Vega. Por esta movida, los estudiantes lograron que el ministerio de educación de la Ciudad, suspenda momentáneamente las pasantías hasta que  solucionen el tema de fondo. “Nosotras creemos que la gente del ministerio de educación se enteró de nuestras movilizaciones internas y decidieron suspender las pasantías hasta que consigan el horario de la mañana. Igualmente decidimos seguir con la sentada para que quede registro de este reclamo y que no hagan la vista gorda con nuestra educación”, agrega Thole Vega.