El hallazgo de un contenedor con alimentos vencidos tirados a la basura generó una oleada de fotos y audios indignados en el grupo de Wathsapp que comparten vecinos y organizaciones del barrio Rodrigo Bueno, en Costanera Sur. Eran alimentos que el Instituto de la Vivienda de la Ciudad debía entregar a personas aisladas en 2020, durante la cuarentena por la pandemia de coronavirus. Mientras los comedores reclamaban –y lo siguen haciendo- más raciones ante la multiplicación de bocas por alimentar, esa comida terminó descartada.

“Empezaron a circular las fotos y fuimos al lugar. Lo tiraron en el espacio del fondo, en contenedores que se usan para tirar basura. Los vecinos fueron, porque vieron que estaban tirando cajas de mercadería. Son alimentos vencidos hace más de un año y gente del IVC los tiraba. Había azúcar, harina, garbanzos, lentejas. Un contenedor lleno. Eran cosas que podríamos haber usado en el comedor”, lamenta Vanessa Chong, vecina del barrio hace más de dos décadas, referenta de la mesa de salud y miembro de la organización villera La Garganta Poderosa, que difundió el tema a través de sus redes sociales.

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Desde el IVC reconocieron que “se tiraron alimentos que estaban destinados desde 2020 a personas aisladas, cuando se hacían operativos puerta a puerta”. Argumentaron que por “cuestiones logísticas, a veces algunos productos se caen, se rompen las bolsas y eso no se entrega, se rearman cajas en buen estado. De ahí quedaron alimentos vencidos y fueron descartados”. Agregaron que “era una cantidad importante pero no era un contendor lleno, no era para mucha gente en proporción, sería para 10-15 personas”.

«El IVC detectó una partida de módulos alimentarios que se encontraban en mal estado y por lo tanto no estaban aptos para ser consumidos. Particularmente se trataba de raciones que estaban destinadas a familias que por distintas razones se encontraban aisladas. Dichos alimentos fueron apartados y reemplazados por otros que sí fueron entregados. Ninguno de los alimentos descartados estaba apto para su consumo», aclararon desde el IVC ante la consulta de este medio.

En el barrio funcionan a diario dos comedores. Uno que depende del Gobierno de la Ciudad y recibe 400 raciones y otro gestionado por La Garganta, “Manos Poderosas”, que da “500 raciones de lunes a lunes, para meriendas y cenas”. Ese comedor recibe solo 50 raciones del Gobierno de la Ciudad.

“Hay una necesidad y cada día llegan más. No hay lista de espera, el que necesita viene a comer. Lo que tiraron lo podríamos haber usado en el comedor. Es indignante, porque venimos reclamando esto hace un montón”, cuestionó Chong. Y contó que por la pandemia “se duplicaron o triplicaron las bocas en los comedores. Seguimos reclamando en diferentes espacios a través del IVC, porque es una necesidad la asistencia alimentaria, más allá de esto que pasó. Desde Salud lo vengo reclamando, porque en diciembre fue la última entrega de cajas para personas de la tercera edad”.

Mientras se reclaman más raciones al gobierno porteño, sumar platos al comedor Manos Poderosas obliga a la búsqueda constante de estrategias para recaudar fondos. “Vendemos rifas, hacemos un montón de actividades para poder juntar plata. Porque la comida que nos dan para el comedor no alcanza. Y también necesitamos ropa, garrafas. Vivimos haciendo actividades para recaudar y comprar. El fin de semana vendimos alrededor de 150 masitas de mazamorra porque necesitamos plata para condimentos. Así están las compañeras todo el tiempo organizando”, contó Chong. Desde el Gobierno de la Ciudad “la respuesta siempre fue que no tenían la mercadería o la orden de arriba. Esas respuestas siempre las tuvimos. Y ahora vemos esto. Es horrible: con el hambre de la gente no se juega”.