Al comenzar una nueva semana de clases en la Escuela Nº 15 DE 10 «Provincia de Santa Fe», las familias se preguntan si van a encontrarse con la misma maestra que saludaron el último viernes. Los chicos le consultan a su «seño» temporaria cuánto tiempo se va a quedar con ellos. Padres y madres hasta idearon realizar una «vaquita» para pagarles el salario a las docentes suplentes que cobran recién a los cuatro meses de haber comenzado. Pero lo del colegio de Saavedra no es un caso aislado. En cada acto público para vacantes docentes, quedan 450 sin cubrir. Por bajos salarios y falta de presupuesto, cada vez hay menos maestros titulares en las escuelas porteñas. Un fenómeno que genera una falta de continuidad pedagógica clave para el aprendizaje, y que afecta mucho más el abordaje de contenidos que el lenguaje inclusivo, la nueva batalla del gobierno porteño.

“Mi hijo tuvo 15 maestras en cuatro años”, exclama a Tiempo José, el papá de un alumno que asiste a 4° grado C de la Escuela 15. La alta rotación de docentes no es nueva, pero se profundiza: “En primer grado tuvo una sola maestra, en segundo siete docentes, en tercero solo dos y ahora, en cuarto, en tres meses pasaron seis por el aula”, enumera. Las familias son conscientes de que para sostener un proyecto pedagógico necesitan de un plantel estable de maestras y maestros. “No puede ser que cada docente que llega a cubrir un puesto cobre recién tres o cuatro meses después, ¿cómo puede existir tanta burocracia? –añade–. Hasta habíamos planeado hacer una vaquita para el salario de las maestras, hasta que el Ministerio de Educación les empiece a pagar”.

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La carencia de docentes en la Ciudad es un problema histórico que la gestión PRO no pudo o no quiso solucionar. Incluye todos los niveles y se profundiza semana a semana en los llamados a coberturas de cargos. Según cifras oficiales de la web de “Acto Público” de CABA, hay un promedio diario de 450 vacantes de docentes que no se cubren. Son asignaturas sin nadie que las dicte. Sobre el final del mandato de Mauricio Macri como jefe de Gobierno porteño, comenzó el descalabro, con decisiones políticas que afectaron la falta de continuidad: en octubre de 2015 la Unión de Trabajadores de la Educación (UTE) denunciaba que el Gobierno de la Ciudad no quería «dar continuidad a los Docentes Itinerantes». Un cargo que los gremios lograron conformar en 2013 y que permitía a las escuelas cubrir los distintos grados ante la carencia de maestros.

La Escuela Nº 9 DE 15 “Dominguito” de Villa Urquiza es de jornada completa y una de las pocas plurilingüe que hay en la Ciudad, con francés, inglés, italiano y portugués. “Este año, mi hija tuvo seis maestras de inglés en menos de tres meses de clases. Algunas se quedan dos o tres días, renuncian y se van”, cuenta a Tiempo Valeria Krauss. “Nuestra escuela es chiquita, tiene solo siete grados y 145 estudiantes. No existe la complejidad que pueden tener las escuelas grandes, pero acá cuando no se cubre un cargo docente son varios grados que no tienen clases”. Y acota que el equipo de conducción de la escuela «está atado de pies y manos, aseguran que no pueden hacer nada”.

La última modificación de la Resolución Nº 4776/MEGC/06 firmada por Soledad Acuña en 2019, en su artículo 94, determina que los equipos de conducción deben “garantizar la continuidad del servicio educativo ante eventuales licencias o inasistencias (…) En ningún supuesto podrá dividirse la conformación habitual del grado, repartiendo la cantidad de alumnos/alumnas en otras secciones”.

Las direcciones escolares no pueden cumplir con este artículo ante la falta de docentes, ya que ocurre en varias aulas al mismo tiempo, y no encuentran otra salida que dividir a los grados. “En mi escuela hubo muchas semanas y meses sin maestras, sobre todo en las parejas pedagógicas en sexto grado. Entre la bibliotecaria, la secretaria y la vice se van turnando para cubrir esos cargos, pero no dan abasto, y terminan dividiendo a los chicos”, explica Carla Policella, mamá de una alumna que asiste a la Escuela Primaria Nº 4 DE 16 «Álvarez Thomas». «Hay semanas enteras en que la dirección no consigue suplentes, es un tema que nos preocupa porque rompe la continuidad pedagógica de nuestros hijos».

Para Federico Puy, docente del Normal 5, “la crisis educativa es clara. Quedan muchos cargos sin cubrir”. A la falta de reconocimiento del trabajo fuera de clases, los bajos salarios y los docentes que viajan a cuatro o cinco escuelas en un mismo día, se suma la reciente modificación del Estatuto que no vino a solucionar este problema: “Esta última reforma ata el salario a la productividad y la formación en línea con la política educativa de esta gestión. El o la docente que se forme en la Unicaba por fuera de su horario laboral recibirá ‘una premiación salarial’ de un 20%”, explica Puy. “Pero hay muchos compañeros con diferentes enfermedades laborales y un crecimiento del síndrome del burnout (trabajador quemado) con un sistema de salud en declive. Hay que reducir la jornada laboral docente a seis horas con cuatro horas frente a clase y dos horas para formación y otras tareas, y con un salario que supere ampliamente la inflación”.  «

Una Ciudad con 35 mil profesores sin titularizar

Esta semana Acuña aseguró que la Ciudad creció «en 3100 cargos docentes”. Desde los sindicatos lo niegan y afirman que el ministerio busca sumar horas de clases sábados y a contraturno sin nuevos cargos. La situación es peor en secundaria y superior. En CABA hay unos de 35 mil docentes sin titularizar. Sobre el final de cada Acto Público, la cantidad de vacantes vacías es abrumadora: el 31 de mayo hubo 482 ofertas sin cubrir; el 2 de junio, 380; el 7 de junio, 558; y el jueves 9, casi 400. “Desde el inicio de clases, los chicos están solo con la mitad de las materias. No tienen idioma, arte ni matemáticas”, detalla Lara Colli, profesora de Lengua y Literatura del Comercial 21 de Flores. En las horas libres se quedan con las preceptoras, se agregan a otras clases o se van antes. “Es un problema porque no tienen continuidad o depende del docente armar actividades en el momento”, agrega.