Familiares de víctimas y sobrevivientes de la «masacre» del boliche Cromañón conmemorarán el 18 aniversario del incendio que causó 194 muertes con la expectativa puesta en la pronta expropiación del local ya aprobada por el Congreso y en «volver a ingresar por esa puerta que estuvo cerrada con candado para nosotros, de la mano de un Estado que nos acompaña».

«Lo que queremos es un espacio de memoria que cuente realmente lo que pasó, que por un lado hable de la solidaridad de los pibes que entraron y salieron varias veces para sacar gente, que arriesgaron su vida por desconocidos; y por otro termine con los mitos instalados por los medios de comunicación», dijo a Télam Celeste Oyola, sobreviviente e integrante de Coordinadora Cromañón.

«La idea es dejar a resguardo allí nuestro relato de Cromañón en caso que nos cansemos de decirlo o que no estemos más, porque si inscribimos la historia como realmente fue, estaremos describiéndonos como sociedad y estaremos contando a las generaciones por venir, lo importante que es ser solidarios», agregó.

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El pasado 27 de octubre de 2022 el Senado sancionó la ley 27.695 -pendiente de reglamentación- que declara «de utilidad pública y sujeto a expropiación» los inmuebles ubicados en Bartolomé Mitre 3038/78 y Jean Jaures donde funcionó el boliche ‘República Cromañón’, frente a los cuales existe un improvisado santuario construido los días posteriores al incendio iniciado por una bengala durante el recital de Callejeros la noche del 30 de diciembre de 2004.

La norma también establece que la propiedad estará destinada a albergar «un espacio dedicado a la memoria de lo ocurrido», para lo cual «se creará una muestra permanente» que relatará esa historia «y se organizarán actividades culturales e informativas».

Por otro lado «la edificación existente en los inmuebles expropiados deberá conservar los elementos testimoniales de la masacre» y se deberá garantizar la «conservación preventiva, curativa y de restauración» del local, «por lo que gozarán de protección por parte del Estado», según la ley.

«Esperamos que el Estado nacional termine de ponerse las pilas para que esta ley se convierta en letra viva lo antes posible, porque algunos de nosotros no tenemos mucho más tiempo para esperar. Tiene que tomar posesión del lugar antes de que nosotros podamos detenernos a pensar en cómo va a ser el memorial», dijo a Télam Silvia Bignami, referente de Movimiento Cromañón y madre de Julián Rozengardt fallecido en la «masacre» a sus 18 años.

No obstante, explicó que «hay acuerdo total» de que el espacio de memoria debe «reconstruir lo que ocurrió» y contribuir a «que no vuelva a pasar», además de albergar «actividades culturales que tengan sentido en el barrio», para lo cual «se requiere tiempo y presupuesto».

Antes de que se aprobara la ley nacional, al menos tres normas fueron dictadas por la Legislatura porteña en relación a Cromañón: la 4.786 de 2013 de Reparación Integral a las Víctimas, Sobrevivientes y Familiares que les asigna un subsidio mensual por tres años y fue prorrogada dos veces; la 5.248 de 2016 que renombró la estación Once del subte H como «Once-30 de diciembre»; y la 6.214 de 2019 que mandó la construcción de un monumento dentro del Parque de la Estación –a cuatro cuadras de donde estaba el boliche– que fue inaugurado en diciembre del mismo año.

Por su parte, la diputada Paula Penacca que presentó el proyecto de ley de expropiación ideado por organizaciones de víctimas, explicó que la iniciativa «tiene mucha historia» ya que hace nueve años fue presentada sin éxito a la Legislatura porteña por la negativa del macrismo a tratarla, y dijo que su sanción por el Congreso «es el resultado del compromiso de los sobrevivientes y familiares, que siempre la han impulsado».

«Este sitio de memoria va a tener la particularidad de no estar vinculado con los crímenes de lesa humanidad y es muy importante por eso mismo, porque muestra que el Estado también puede ser responsable o co responsable de otras maneras (de una masacre), en este caso por la falta de control y la desidia en llevar adelante las responsabilidades que vienen con los cargos ejecutivos», detalló.

La diputada destacó que el sitio de la memoria Cromañón no solo permitirá «recordar a los pibes y las pibas, sus historias y sus proyectos», sino también destacar que se dio en «un momento social de desesperanza muy instalada en la que el rock no era solamente música sino un ámbito de construcción colectiva, comunitaria, donde se depositaban las expectativas de muchísimos jóvenes».

Así también como «recordar que es necesario que el Estado ocupe el lugar que tiene que ocupar, que no le deje al mercado la responsabilidad del cuidado de la población».

En cuanto a los pasos a seguir para que el sitio de la memoria Cromañón sea una realidad, se cuenta la reglamentación de la ley que deberá establecer quién será la autoridad de aplicación, tras lo cual el Tribunal de Tasaciones de la Nación deberá tasar el inmueble y el Estado cumplir con su expropiación de común acuerdo con el actual propietario o por acción judicial.

Bignami explicó que «hay muy pocas experiencias a nivel mundial» de espacios de la memoria construidos en sitios donde se produjo un gran número de muertes por una tragedia no natural en tiempos de paz pero tampoco adjudicable a la represión estatal, aunque identificó como antecedente el «Memorial 1A» construido en el lugar del incendio de Ycuá Bolaños, en Paraguay, que produjo 400 muertes e inaugurado en agosto pasado.

«Van a venir dos compañeros a dialogar con nosotros y a participar de las actividades por el 18 aniversario de Cromañón, pero a ellos les llevó más de 10 años, no queremos que nos pase lo mismo», dijo en relación al tiempo transcurrido entre la sanción de la ley de expropiación en 2010 del exsupermercado y la apertura del memorial en 2022.

Sobre el reingreso de sobrevivientes y familiares de víctimas al predio, Bignami señaló que «es un momento muy ansiado. Que esa puerta que estuvo cerrada con candado, sea ahora vuelta a abrir por nosotros que la vamos a abrir todas las veces que sea necesario de la mano de un Estado que nos acompaña, es todo un mensaje».

Por su parte, Penacca recordó lo que escuchó decir a uno de los sobrevivientes. «Me dijo ‘nosotros en realidad queremos entrar ahí para poder salir definitivamente de ahí, repartir esta carga y este peso que tenemos quienes sentimos que tenemos que dar testimonio para que esto no vuelva a pasar, con el Estado’. Se trata de eso también, de aliviarlos y acompañarlos en este proceso que con mucha valentía y coraje vienen alentando hace mucho tiempo», finalizó.