Los especialistas coinciden en que la circulación comunitaria de la variante Delta del SARS-CoV-2 en el país se constatará en las próximas horas o días, en el mejor de los escenarios, y lo cierto es que, al cierre de esta edición, por lo menos dos casos positivos de la cepa más contagiosa, los detectados en la Ciudad de Buenos Aires, no tienen un nexo epidemiológico de contacto estrecho con un viajero. Si las autoridades sanitarias porteñas no aciertan a explicar la cadena de contagios, se tratará entonces de casos locales, y habrá comenzado la circulación comunitaria local de Delta cuya llegada se intentaba retrasar y que, por la falta de control en las medidas de aislamiento de los viajeros, finalmente llegó.

Tras la revelación, el viernes, de los dos positivos de Delta detectados en la Ciudad, desde la cartera que conduce Fernán Quirós no hubo más precisiones. El primer caso es el de una menor de edad que comenzó con síntomas el pasado 20 de julio y cuya muestra fue secuenciada en el laboratorio de virología del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, en el marco de la vigilancia epidemiológica poblacional. El otro caso es una persona de 32 años, diagnosticada como positivo el 4 de julio. El comunicado oficial de la Ciudad puntualizó que “los casos detectados ya provocaron el aislamiento de 41 contactos estrechos” y que “con el objetivo de minimizar las posibilidades de contagio, se están realizando acciones de búsqueda activa puerta a puerta en el barrio de Monserrat, donde se detectó uno de los positivos”.

El subsecretario de Atención Primaria del Gobierno porteño, Gabriel Batistella, había señalado que están “investigando si alguno de los contactos de los casos confirmados viajó al exterior; si es así, no hay circulación comunitaria”. Hasta aquí, sin embargo, ese nexo epidemiológico no aparece.

Como ya se había advertido días atrás desde la Dirección Nacional de Epidemiología del Ministerio de Salud de la Nación, era inevitable que se produjera la circulación comunitaria de la nueva variante en el país. El incumplimiento del aislamiento de un número importante de viajeros y la falta de controles estrictos en varios distritos precipitó el escenario.

La Provincia de Buenos Aires ya confirmó 22 casos de Delta, pero precisó que aún no hay circulación comunitaria en territorio bonaerense. El flamante ministro de Salud, Nicolás Kreplak, indicó que “20 de ellos son viajeros/as internacionales (13 detectados en punto de entrada, 7 detectados en seguimiento en hoteles) y otros dos casos son por contacto estrecho con un viajero/a”. Y en Salta comenzó una odisea sanitaria por un deportista que dio positivo de Delta al regresar de Europa y nunca cumplió el aislamiento en su casa: aguardan desde el Malbrán el resultado de ocho contactos estrechos. En Rosario también se detectaron tres casos.

Pero la situación sanitaria más grave se da en Córdoba, donde ya hay 19 contagios confirmados y 800 aislados. Cinco personas que violaron las medidas sanitarias fueron imputados por el fiscal Andrés Godoy, coordinador de la Unidad de Emergencia Sanitaria, por propagar la enfermedad y no respetar las restricciones vigentes. Se trata de tres argentinos con domicilio en la provincia y dos ciudadanos peruanos, que fueron detenidos y se encuentran aislados en un hotel; comerciantes que, aun sabiendo que tenían la variante Delta del virus, abrieron sus negocios.

Todos los positivos en Córdoba tienen vínculo con un hombre de 62 años que llegó el 19 de julio desde Perú al Aeroparque Jorge Newbery,con un PCR negativo. El día 27, sometido a un segundo test en Córdoba, dio positivo, y admitió que había ido a una reunión social y a un almuerzo. El contacto estrecho con niños obligó a aislar a la comunidad educativa de cuatro colegios. La provincia aguarda los resultados de 300 análisis, en el episodio más preocupante de la aparición de la variante de origen indio.

La mirada de los infectólogos

Desde el comienzo de la pandemia, la Argentina contó con la ventaja de observar qué rumbo adquiría el avance del Covid-19, y la amenaza de la variante originada en la India, detectada ya en 132 países, imprimió nuevas urgencias a la carrera contrarreloj para vacunar. Los últimos estudios sobre Delta señalan que aumenta un 137% el riesgo de muerte en personas no vacunadas respecto de la cepa original, que las posibilidades de hospitalización crecen un 120%, y que la necesidad de cuidados intensivos alrededor se incrementa en un 287 por ciento. La variante ya es predominante en todo el territorio europeo, y es por eso que en los últimos días muchos países volvieron a aplicar medidas restrictivas, entre ellas, como en Francia, la obligatoriedad del pase sanitario para acceder a lugares cerrados.

“En parte se sacó provecho de observar la evolución de la pandemia en los países europeos. Desde el principio fue así y se implementaron muy buenas medidas, como incrementar la dotación de camas de terapia intensiva o prohibir la exportación de respiradores”, analiza en diálogo con Tiempo el médico infectólogo Pedro Cahn. “De todas maneras, como somos un país federal y las medidas dependen de cada provincia, a veces es muy difícil encontrar conductas comunes en todas las jurisdicciones. Esta es una de las grandes lecciones que nos deja la pandemia: frente a un hecho así, tenemos la necesidad de actuar de manera mucho más unificada. Incluso frente a la aparición de discursos de libertad individual, que es un valor intrínseco muy importante, pero que nunca puede estar por encima de la salud pública”. Para el director científico de la Fundación Huésped, si la variante Delta se instala en el país con circulación comunitaria “vamos a tener un altísimo número de contagios, dado que la carga viral es mil veces superior a la cepa original de Wuhan”.

Pese a todo, los especialistas coinciden en que las medidas tomadas por el gobierno nacional para retrasar la entrada de la variante fueron fundamentales para ganar tiempo para vacunar. El 75% de la población mayor de 18 años años ya recibió una dosis y el objetivo para agosto, según precisó ayer la ministra de Salud Carla Vizzotti, es llegar a fin de mes “con el 60% de los mayores de 50 con el esquema completo”.

“Tengo la sensación de que la variante Delta va a empezar a circular de forma comunitaria”, afirma el médico infectólogo Eduardo López. El asesor presidencial destaca que las medidas del Ejecutivo fueron las correctas para postergar el ingreso de la variante, “tal es así que la Delta ya se encuentra en Brasil, en Paraguay y en Uruguay, aunque es inexorable que aquí comience a estar presente en días o semanas”. López califica como “catástrofe” lo sucedido en Córdoba, y afirma, respecto de la peligrosidad de Delta, que “está demostrado que requiere inexorablemente de las dos dosis, independientemente de la vacuna”.

La llegada de la variante más contagiosa se da en momentos en que todos los distritos regresan a la presencialidad en las escuelas, con importantes matices: básicamente, el distanciamiento, que Ciudad de Buenos Aires prácticamente decidió eliminar del protocolo. La perspectiva de que los contagios vuelvan a crecer, como ocurrió desde marzo con la vuelta a clases, es manifiesta, teniendo en cuenta que la transmisibilidad de Delta es entre 4 y 5 veces mayor que la del virus original.

“La vuelta a clases es inevitable si están abiertas otras actividades, como las recreativas de niños y niñas, pero no hay que hacer a un lado los protocolos, todo lo contrario”, sostiene Javier Farina, integrante de la Sociedad Argentina de infectología. “Si los casos se incrementan, hay que volver a instaurar las medidas sanitarias, ya que no hay nada más efectivo para frenar el crecimiento exponencial de los casos mientras se aumenta el porcentaje de argentinos vacunados. La actitud de muchos sectores ha sido negativa frente a la eficacia de las medidas. El confinamiento no es una mala palabra, porque salva vidas, incluso resguarda las economías, como se puede ver en cualquier indicador de los países que lo implementaron”.  «

CONTROLES

“Hubiera sido ideal que todas las provincias fijasen cuarentena obligatoria en hoteles para un mejor control”, dijo la directora nacional de Migraciones, Florencia Carignano, en referencia a las medidas implementadas para demorar la llegada de la variante Delta al país, dado que los controles de aislamiento son responsabilidad de las provincias y solo tres de ellas implementaron hoteles para su cumplimiento.

Desde Migraciones aseguran que, a pesar de esto, el organismo decidió reforzar esas jurisdicciones con constataciones de domicilios presenciales. “Sabíamos que era inevitable el ingreso. Las cinco semanas ganadas con las medidas que implementó el gobierno nacional permitieron avanzar en la aplicación de más de 12 millones de vacunas. Nos criticaron, y mucho, por hacer los controles, pero hoy gracias a eso el incumplimiento bajó de un 40 al 10 por ciento”. La funcionaria reconoció que las decisiones pueden ser antipáticas para los afectados, pero “hoy vemos cómo una persona que incumple pone en riesgo a todos los argentinos”, agregó.

En el mismo sentido se expresó ayer la ministra de Salud, Carla Vizzotti. Advirtió que “es imposible que el Estado nacional controle si en cada jurisdicción no hay un apoyo, necesitamos trabajar esto en conjunto y también con la sociedad”.

SEGUNDA DOSIS

La acechanza de Delta obliga a redoblar esfuerzos en la vacunación. Con respecto a las segundas dosis, Carla Vizzotti confirmó que esta semana llegarán al país desde Rusia 300 litros más del componente 2 de la vacuna Sputnik V (el miércoles el laboratorio Richmond ya había recibido 500 litros). La ministra apuntó que a fines de agosto se podría disponer de un millón y medio de segundas dosis de la vacuna rusa que se está produciendo en la Argentina.